Mentiras y más mentiras
Se está acercando la hora de la verdad política. Prematuramente, pero las circunstancias así lo vienen imponiendo. Ante esta realidad la opinión pública panameña tiene que agudizar su sentido para que sus percepciones y juicios sean acordes con análisis que se hagan dentro de factores de honestidad y credibilidad política.
Los "vivos" de la política, muchos de ellos dirigentes cosméticos que se hacen a base de propagandas cursis y de presentaciones demagógicas, comienzan a emerger por todos lados. Incursionan comités y paneles, sin ningún rubor, y dispuestos a llevar su verdad que no son otra cosa que mentiras de mentiras para sorprender y pescar en río revuelto.
El país entero, oposición y gobierno, observan sin empañamientos lo que notoriamente muestran los medios de comunicación de mayor y menor alcance. No hay escapatoria a lo que en el fondo de las cosas, aunque se quieran disfrazar, se revuelve y aunque con tropiezos, sale a flote descarnadamente.
Nada se sabe de las alianzas del gobierno con los otros colectivos políticos. Pero es obvio pensar de que alineados al PRD se encuentran Solidaridad y Liberal Nacional, porque así lo muestran sus células parlamentarias en la Asamblea Legislativa y también las posiciones gubernamentales que ocupan.
Y también se sabe de que en la oposición se encuentran partidos, con problemas divisionistas, que hacen esfuerzos por liquidar estos problemas y constituir una alianza política que confronte la reelección y seguidamente las elecciones generales.
El gobierno no tiene problemas frente a un único agente catalítico, que los une a las buenas o a las malas, que es el ciudadano Ernesto Pérez Balladares. El país entero sabe, que Pérez Balladares es, en el momento, el líder de las fuerzas oficialistas y que con o sin delineamientos democráticos, es el motor de las decisiones políticas de los colectivos que lo acompañan.
En la oposición no puede hablarse, ni debe hablarse, de alianzas políticas si no se tiene la debida cohesión interna en cada uno de los colectivos que la conforman.
Si apresuradamente trataron de enmarcar una alianza desde hace dos años que no ha cuajado desde ese momento, por ser prematura e improvisada, el apresuramiento de hacer las cosas, cuando no puedan hacerse, traerá, en lugar de factores positivos, resultados negativos y cataclísmicos que es necesario evitar.
Igualmente los partidos de oposición deben definirse claramente con respecto a las razones que los impulsan y que explican esta oposición al gobierno y a los partidos de gobierno.
Para los liberales la situación ha sido clara desde el principio de esta administración. Se han expresado, en contra de las políticas socieconómicas que emanadas, principalmente de las IFIs, han causado efectos traumáticos profundos en el devenir económico y social de Panamá.
Esta es una situación firme del Partido Liberal que no cree en las políticas neoliberales, por mejor decir neocapitalistas. Acompasada con esta oposición a estas políticas, el Partido Liberal se ha opuesto a las privatizaciones de las tres principales empresas de servicios y utilidad pública, IRHE, IDAAN e INTEL. El liberalismo social considera que estas empresas rentables deben quedar en manos del Estado y con sus enormes ganancias promover el desarrollo socioeconómico del país.
Son posiciones doctrinarias y programáticas. No simplemente politiqueras y electoreras. Es con seriedad como este partido va a plantear al país sus principios, tesis y programas y por eso es que tratando de huirle a las mentiras de las mentiras vamos a contribuir y a exigir de que se aclare el panorama político del país.
Nosotros hemos creído, desde que Endara realizara las elecciones más puras y transparentes que se han dado en Panamá, que los panameños nos merecíamos un gobierno de unidad nacional. Que llegaramos a la entrega del Canal, en un acto de altísima cultura cívica, todos juntos. Dándole al mundo una proyección de Panamá que nos llevaría a proyecciones de futuros óptimos. Panamá primero. Los acontecimientos que se desarrollan se desvían cada vez más de esta aparente utopía.
Pero si las confrontaciones han de venir porque se insiste en el error de continuar profundizando las políticas neocapitalistas que están demostrando inequívocamente el imperio cada vez mayor de la extrema pobreza, todos los dirigentes del país tendrán en sus manos las responsabilidades tremendas que le correspondan en las decisiones que adopten sus respectivos colectivos políticos.
Los "vivos" de la política, muchos de ellos dirigentes cosméticos que se hacen a base de propagandas cursis y de presentaciones demagógicas, comienzan a emerger por todos lados. Incursionan comités y paneles, sin ningún rubor, y dispuestos a llevar su verdad que no son otra cosa que mentiras de mentiras para sorprender y pescar en río revuelto.
El país entero, oposición y gobierno, observan sin empañamientos lo que notoriamente muestran los medios de comunicación de mayor y menor alcance. No hay escapatoria a lo que en el fondo de las cosas, aunque se quieran disfrazar, se revuelve y aunque con tropiezos, sale a flote descarnadamente.
Nada se sabe de las alianzas del gobierno con los otros colectivos políticos. Pero es obvio pensar de que alineados al PRD se encuentran Solidaridad y Liberal Nacional, porque así lo muestran sus células parlamentarias en la Asamblea Legislativa y también las posiciones gubernamentales que ocupan.
Y también se sabe de que en la oposición se encuentran partidos, con problemas divisionistas, que hacen esfuerzos por liquidar estos problemas y constituir una alianza política que confronte la reelección y seguidamente las elecciones generales.
El gobierno no tiene problemas frente a un único agente catalítico, que los une a las buenas o a las malas, que es el ciudadano Ernesto Pérez Balladares. El país entero sabe, que Pérez Balladares es, en el momento, el líder de las fuerzas oficialistas y que con o sin delineamientos democráticos, es el motor de las decisiones políticas de los colectivos que lo acompañan.
En la oposición no puede hablarse, ni debe hablarse, de alianzas políticas si no se tiene la debida cohesión interna en cada uno de los colectivos que la conforman.
Si apresuradamente trataron de enmarcar una alianza desde hace dos años que no ha cuajado desde ese momento, por ser prematura e improvisada, el apresuramiento de hacer las cosas, cuando no puedan hacerse, traerá, en lugar de factores positivos, resultados negativos y cataclísmicos que es necesario evitar.
Igualmente los partidos de oposición deben definirse claramente con respecto a las razones que los impulsan y que explican esta oposición al gobierno y a los partidos de gobierno.
Para los liberales la situación ha sido clara desde el principio de esta administración. Se han expresado, en contra de las políticas socieconómicas que emanadas, principalmente de las IFIs, han causado efectos traumáticos profundos en el devenir económico y social de Panamá.
Esta es una situación firme del Partido Liberal que no cree en las políticas neoliberales, por mejor decir neocapitalistas. Acompasada con esta oposición a estas políticas, el Partido Liberal se ha opuesto a las privatizaciones de las tres principales empresas de servicios y utilidad pública, IRHE, IDAAN e INTEL. El liberalismo social considera que estas empresas rentables deben quedar en manos del Estado y con sus enormes ganancias promover el desarrollo socioeconómico del país.
Son posiciones doctrinarias y programáticas. No simplemente politiqueras y electoreras. Es con seriedad como este partido va a plantear al país sus principios, tesis y programas y por eso es que tratando de huirle a las mentiras de las mentiras vamos a contribuir y a exigir de que se aclare el panorama político del país.
Nosotros hemos creído, desde que Endara realizara las elecciones más puras y transparentes que se han dado en Panamá, que los panameños nos merecíamos un gobierno de unidad nacional. Que llegaramos a la entrega del Canal, en un acto de altísima cultura cívica, todos juntos. Dándole al mundo una proyección de Panamá que nos llevaría a proyecciones de futuros óptimos. Panamá primero. Los acontecimientos que se desarrollan se desvían cada vez más de esta aparente utopía.
Pero si las confrontaciones han de venir porque se insiste en el error de continuar profundizando las políticas neocapitalistas que están demostrando inequívocamente el imperio cada vez mayor de la extrema pobreza, todos los dirigentes del país tendrán en sus manos las responsabilidades tremendas que le correspondan en las decisiones que adopten sus respectivos colectivos políticos.