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Menú para la agenda presidencial


Escribo estas líneas motivado por mi venerable abuela. Pasadas las elecciones y reconocidos todos los ganadores, con muy raras excepciones, también pasó el fragor de la lucha por los votos, al menos por esta vuelta.
Ahora el candidato presidencial ganador se enfrenta a sí mismo, con el objetivo de entregar hechos y realizaciones, tal como lo prometiera en la campaña, contando con unas finanzas públicas en franco y galopante déficit y con un pueblo en estado de éxtasis.
Quienes de alguna manera contribuimos a su triunfo, también nos sentimos comprometidos con este extraordinario pero no menos difícil reto. Compromiso que ha sido firmado directamente con más de 700,000 panameños y panameñas y, por mandado constitucional, con todos los habitantes de nuestro pequeño gran país. Pero, ¿cuáles serían las tareas estelares de la agenda de los primeros seis meses?; esto por supuesto no pasará de ser más que una simple opinión, pese a lo cual me permitiré encajar una por cada mes, si les parece, amables lectores.
En el primer mes la tarea es que el equipo presidencial, esto es, que los ministros, jefes de instituciones y sus colaboradores se alineen con la filosofía de trabajo, la visión y los valores de nuestro Presidente. Si es posible lograr este alineamiento, o por lo menos avanzarlo significativamente en los primeros treinta días, el liderazgo presidencial arrumbará el quehacer intra gubernamental dentro de un ámbito de claridad de propósitos y metas claras, que habrá de favorecer el desarrollo de toda su gestión. En este primer mes se debe producir la codificación organizacional necesaria para empoderar al recurso humano, con la mística necesaria para frenar la corrupción y para estimular la creatividad y el compromiso. De no lograrse esto, será harto difícil emprender la conquista de los grandes retos.
En el inicio del segundo mes el Presidente estará pidiendo los informes a cada responsable de ministerios, instituciones y demás entes del aparato gubernamental. En éstos debe estar claramente establecido y auditado el avance en la reorganización del Estado. Una vez realizado ese balance, las tareas del segundo mes se deberían centrar en la toma de decisiones sobre el Plan Estratégico Nacional y adelantar trabajo en las tareas muy sensitivas. El cronograma de acción para el primer año de Gobierno, tendría que estar bien definido y los equipos de colaboradores estarían más que empeñados en cumplir con las actividades de dicho cronograma. Esto, por supuesto, debe estar ocurriendo en todos los campos de gestión del Estado. Al culminar este segundo mes, se debe haber demostrado que sí se pueden hacer cambios y auditarlos sobre la marcha. Quizá al término del primer mes, el corruptómetro ya haya sido utilizado, por nuestro Presidente, en más de una vez, para sacar en segunda base a los que desgraciada e inevitablemente intentarán lanzarse en robo. Me parece que quien manejará el corruptómetro será el pueblo. Al concluir este mes el pueblo pedirá otro informe.
Lo espeso del tercer mes de gestión presidencial y lo que tendrá ocupada a la inteligencia gubernamental será el abordaje de los graves problemas, que se heredan del desgobierno saliente. Cientos de equipos estarán trabajando, horas extra, para proponerle al Presidente alternativas de solución, científicamente bien ponderadas sobre los temas de extrema delicadeza, como son: La Caja del Seguro Social, la política energética, el sistema de transporte público, la seguridad ciudadana, la revisión de los contratos con las transnacionales de la comunicación y la electricidad, el plan de recuperación de la agroindustria y el plan de generación de empleos. Estos temas son altamente sensitivos, por lo que significan para generación de un ambiente de confianza, de propios y extraños. Porque por ejemplo, no me parece que con el costo del combustible bordeando los tres balboas exista un ambiente de motivación para los inversionistas. Al cierre de los primeros noventa días, el Presidente habrá de tomar y/o habrá tomado decisiones importantísimas sobre éstos y otros temas, no para mantener el priming de su imagen labrada en la campaña electoral, sino para afianzar la credibilidad en el sí se puede. Para ello, su equipo de trabajo habrá de laborar en un entorno de cambio y sobre todo de aprendizaje, tendrá que apelar a la creatividad, la participación, al consenso, al trabajo de equipo y a la inteligencia emocional y la capacitación en gerencia del cambio. Estimados lectores, el cuarto, quinto y sexto de la agenda vendrá en la siguiente entrega.
*El autor es psicólogo industrial y docente universitario.

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