default

México, diagnóstico fallido


Las decapitaciones, los asesinatos, los episodios terroristas y toda esta guerra contra el crimen organizado ha ocasionado un verdadero pavor en todos los rincones de la cultura mexicana. Y ha exportado una pésima imagen al mundo, incluyendo la imagen de que estamos al borde de un Estado fallido. La situación es equiparable a una crisis brutal. Los asesinatos promedian casi veinte por día. Los casos de horror se están convirtiendo en algo cotidiano. La retórica de que es consecuencia de las sacudidas que surgen cuando hay que limpiar la casa no solo se agotó, sino que ya es de mal gusto.

Sin embargo, la conclusión que vivimos en anarquía, con un Estado fallido, es un diagnóstico aventurado. Hay que ver y evaluar las causas de la violencia en que vivimos.

La "causa final" (como diría Aristóteles) del gravísimo problema de los cárteles y del crimen organizado es la demanda de narcóticos que existe al norte de la frontera. La gran mayoría de la heroína y cocaína, así como de metanfetamina que se consume en la sociedad estadounidense tiene su origen de producción y distribución en México. Los márgenes de ganancia son gigantescos, dada la situación cuasi-monopólica que existe en el mercado de narcóticos.

Las barreras de entrada al mercado (la prohibición legal, principalmente) genera un incentivo irresistible, a pesar de altos costos de transacción por la ilegalidad de lo que se tranza, la corrupción, la guerra abierta con la sociedad y el gobierno. El formidable poder económico (unos 25 mil millones de dólares en ingresos anuales) que esta vocación acumula se traduce en un inmenso poder de confrontación ??"uno que usa, incluso, los instrumentos más sofisticados en tecnologías de comunicación, así como de armamentos y equipos militares.

¿Crisis? ¿Cuál crisis? Así se preguntan aquellos que, a punta de terror y horror, se pelean por un pedazo del mercado más lucrativo del continente. Pero el origen de las fortunas y del financiamiento para el crimen organizado es la demanda por las drogas. Es una demanda que varía muy poco ante fluctuaciones en el precio; o sea que es una demanda "inelástica", en términos económicos.

Lo ideal sería permitir mayor competencia en el mercado para evitar abusos al consumidor. Por ejemplo, una guerra de precios. Sin duda habría un grave problema de salud, pero la disminución de los márgenes de utilidad probablemente erradicaría al elemento criminal, violento y hasta terrorista del narcotráfico.

© www.aipenet.com

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América