Mezquinos y sinvergüenzas
"La adulación lo es siempre: desleal e interesada. El deseo de la privanza induce a complacer a los poderosos. La adulación es una injusticia. Engaña. Es despreciable siempre el adulón, aun cuando lo hace por una especie de benevolencia vulgar o por el deseo de agradar a cualquier precio". El Hombre Mediocre, José Ingenieros.
¿Quién en su sano juicio, que se precie de ser un ciudadano decente, con discernimiento propio y genuino amor por nuestro país, puede negar o dudar que vivimos en dos países distintos? Estoy segura que si usted clasifica en esta categoría de ciudadanos no olvida, ni oculta y aún se pregunta cómo la mandataria que dice amar a los pobres, consideró como de urgencia notoria la organización del Miss Universo y prefirió destinar la importante suma de 10 millones de dólares a esa actividad mientras que, en el país anfitrión de las misses hay casi 1.2 millones de pobres, una criminalidad e inseguridad ciudadana que creció más del 15%; tiene un subempleo cerca del 40% y existen enormes desigualdades, donde los subsidios y certificados de ahorro tributarios (CAT) favorecen a los sectores económicos poderosos (La Prensa, 20/enero/03). Estoy segura que si usted tiende a ser imparcial con el análisis de los hechos, no ignora, ni niega que el país tiene un desempleo formal que alcanza un 16%; y que para vergüenza del gobierno arnulfista, que todo lo oculta y niega, el último informe sobre la situación de la justicia y los derechos humanos en Panamá publicado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos señaló, les pregonó que el poder judicial fue penetrado por la corrupción y por influencias externas incluyendo la manipulación por otros ramos del gobierno (La Prensa, 2/abril/03).
¿Quiere más ejemplos? ¡Sobran! Lo cierto es que, los integrantes de la administración arnulfista bajo la dirección de Moscoso han logrado, sin mucho esfuerzo, convencernos a través de estos casi cuatro años de desgobierno de particulares características que los distinguen, entre ellas: la mediocridad absoluta, la irresponsabilidad y la profunda falta de excelencia administrativa.
No conformes con tan inmerecido maltrato al pueblo panameño, muchos de sus actos nos revelan los oscuros sentimientos que subyacen en los corazones de algunos orgullosos arnulfistas. Con el escándalo de la casita de Punta Mala, el deseo expresado por la mandataria de quedarse con la misma y el llamado a licitación pública anunciado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), 65 arnulfistas encabezados por el ex director de Migración, Antonio Domínguez, quienes dicen apreciar la labor de Moscoso, han decidido donar la suma de B/.10 mil cada uno para adquirir ese bien estatal y obsequiárselo a la mandataria (El Panamá América, 24/mayo/03). El precio base de la finca y sus mejoras asciende a B/.622,784.70 (El Panamá América, 15/mayo/03).
Domínguez y el resto de los 64 arnulfistas que, sin éxito alguno, defienden el mediocre desempeño de Moscoso, no demostraron generosidad similar cuando a inicios de este año escolar, los niños de la zona bananera del distrito de Barú, con un 44% de desempleo, asistían a la escuela sin sus uniformes y útiles escolares (La Prensa, 6/marzo/03). No leí que hubiesen donado ni un cuaderno, ni un par de zapatos. Tampoco se conoció de sus sentimientos de solidaridad con las ocho familias damnificadas por el incendio del edificio 7041, ubicado en la calle 8, Avenida Central y Meléndez de Colón, quienes solicitaban ayuda al gobierno central (La Prensa, 6/marzo/03).
Domínguez y el resto de los 64 arnulfistas que, sin éxito alguno, defienden el mediocre desempeño de Moscoso, no tuvieron la misma dadivosidad con los cientos de estudiantes de la escuela Finca 32 de Bocas del Toro quienes no tenían ni edificio para su centro escolar ni materiales para iniciar el año escolar (La Prensa, 13/mayo/03). Reprochable inacción de estos arnulfistas ante este clamor de humildes estudiantes.
Domínguez y el resto de los 64 arnulfistas, quienes con esplendidez donarán B/.10 mil cada uno para regalarle la mansión de Punta Mala a la millonaria presidenta de los pobres, no mostraron tener la misma magnanimidad con los menesterosos como los hermanos Flores de El Macano de Parita quienes habitan en una vivienda de retazos de zinc y cartón, sin letrina, ni agua potable y piden al gobierno ayuda (La Prensa, 6/abril/03); tampoco sacaron un real de sus bolsillos para contribuir a los pobres moradores precaristas del Realengo, Chiriquí, quienes perdieron sus casas de zinc, cartón, cañazas y retazos de madera en el vendaval del 19 de marzo (La Prensa, 24/marzo/03).
Domínguez y el resto de los 64 arnulfistas quienes con gran alegría donarán B/.10 mil cada uno para comprar el bien estatal de Punta Mala y así premiar la falta de excelencia administrativa del mediocre desgobierno de Moscoso, no mostraron el mismo grado de generosidad y desprendimiento cuando, precisamente en el Año del Centenario, se conoció que el Museo de Herrera tenía dos años de cerrado, estaba en completo abandono y desmantelado. Este sólo necesitaba 10 mil dólares para terminar su remodelación e instalar los aires acondicionados que habían sido donados por el Banco del Istmo (La Prensa, 13/enero/03).
Domínguez y los 64 arnulfistas, quienes por decisión propia han decidido vivir de espaldas a la realidad del país y quienes sin remordimiento alguno sacarán de sus ¿bolsillos?, ¿cuentas de ahorros?, ¿depósitos a plazo fijo? la significativa suma de B/.10 mil dólares con el fin cristalizar el íntimo deseo de la mandataria de recordar su niñez en Punta Mala, nos han demostrado el grado de indiferencia y desamor hacia la niñez que besaron, cargaron, retrataron y utilizaron durante la campaña política para conseguirle votos a Moscoso. Ese grado de veneración hacia la ya pasada niñez de Moscoso, se la niegan a los niños desamparados y pobres de hoy por quienes dicen estar comprometidos. Esa insensibilidad la demostraron con su silencio ante la necesidad de B/.89 mil que requiere el Hogar Piedad de la Fundación Pro Vida para ampliar sus instalaciones y dar mejor atención y protección a niños en riesgo social. Este hogar, ubicado en Las Cumbres, Milla 9, es un albergue que brinda asistencia a 32 niños y trabaja en coordinación con los juzgados seccionales de Menores y el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia (La Prensa, 9/enero/03).
Se sabe que quien ama de verdad, jamás cometería una acción que lesione o perjudique en alguna forma a ese ser amado. La decisión de Domínguez y los 64 arnulfistas de participar en la licitación de Punta Mala es un desafío al estado de derecho y una demostración del grado tan profundo de desamor de los arnulfistas hacia el pueblo pobre que los llevó al poder.
El Diccionario de la Real Academia Española define a la persona falta de nobleza de espíritu como mezquina y, a quienes cometen actos ilegales en provecho propio o incurren en inmoralidades como sinvergüenzas.
Con la decisión de recaudar B/.650,000 para comprar la mansión de Punta Mala, Domínguez y los 64 orgullosos arnulfistas me confirmaron un actuar que, desde hace años, era innegable y notorio en ellos. Imposible negar que son ¡mezquinos y sinvergüenzas!
¿Quién en su sano juicio, que se precie de ser un ciudadano decente, con discernimiento propio y genuino amor por nuestro país, puede negar o dudar que vivimos en dos países distintos? Estoy segura que si usted clasifica en esta categoría de ciudadanos no olvida, ni oculta y aún se pregunta cómo la mandataria que dice amar a los pobres, consideró como de urgencia notoria la organización del Miss Universo y prefirió destinar la importante suma de 10 millones de dólares a esa actividad mientras que, en el país anfitrión de las misses hay casi 1.2 millones de pobres, una criminalidad e inseguridad ciudadana que creció más del 15%; tiene un subempleo cerca del 40% y existen enormes desigualdades, donde los subsidios y certificados de ahorro tributarios (CAT) favorecen a los sectores económicos poderosos (La Prensa, 20/enero/03). Estoy segura que si usted tiende a ser imparcial con el análisis de los hechos, no ignora, ni niega que el país tiene un desempleo formal que alcanza un 16%; y que para vergüenza del gobierno arnulfista, que todo lo oculta y niega, el último informe sobre la situación de la justicia y los derechos humanos en Panamá publicado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos señaló, les pregonó que el poder judicial fue penetrado por la corrupción y por influencias externas incluyendo la manipulación por otros ramos del gobierno (La Prensa, 2/abril/03).
¿Quiere más ejemplos? ¡Sobran! Lo cierto es que, los integrantes de la administración arnulfista bajo la dirección de Moscoso han logrado, sin mucho esfuerzo, convencernos a través de estos casi cuatro años de desgobierno de particulares características que los distinguen, entre ellas: la mediocridad absoluta, la irresponsabilidad y la profunda falta de excelencia administrativa.
No conformes con tan inmerecido maltrato al pueblo panameño, muchos de sus actos nos revelan los oscuros sentimientos que subyacen en los corazones de algunos orgullosos arnulfistas. Con el escándalo de la casita de Punta Mala, el deseo expresado por la mandataria de quedarse con la misma y el llamado a licitación pública anunciado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), 65 arnulfistas encabezados por el ex director de Migración, Antonio Domínguez, quienes dicen apreciar la labor de Moscoso, han decidido donar la suma de B/.10 mil cada uno para adquirir ese bien estatal y obsequiárselo a la mandataria (El Panamá América, 24/mayo/03). El precio base de la finca y sus mejoras asciende a B/.622,784.70 (El Panamá América, 15/mayo/03).
Domínguez y el resto de los 64 arnulfistas que, sin éxito alguno, defienden el mediocre desempeño de Moscoso, no demostraron generosidad similar cuando a inicios de este año escolar, los niños de la zona bananera del distrito de Barú, con un 44% de desempleo, asistían a la escuela sin sus uniformes y útiles escolares (La Prensa, 6/marzo/03). No leí que hubiesen donado ni un cuaderno, ni un par de zapatos. Tampoco se conoció de sus sentimientos de solidaridad con las ocho familias damnificadas por el incendio del edificio 7041, ubicado en la calle 8, Avenida Central y Meléndez de Colón, quienes solicitaban ayuda al gobierno central (La Prensa, 6/marzo/03).
Domínguez y el resto de los 64 arnulfistas que, sin éxito alguno, defienden el mediocre desempeño de Moscoso, no tuvieron la misma dadivosidad con los cientos de estudiantes de la escuela Finca 32 de Bocas del Toro quienes no tenían ni edificio para su centro escolar ni materiales para iniciar el año escolar (La Prensa, 13/mayo/03). Reprochable inacción de estos arnulfistas ante este clamor de humildes estudiantes.
Domínguez y el resto de los 64 arnulfistas, quienes con esplendidez donarán B/.10 mil cada uno para regalarle la mansión de Punta Mala a la millonaria presidenta de los pobres, no mostraron tener la misma magnanimidad con los menesterosos como los hermanos Flores de El Macano de Parita quienes habitan en una vivienda de retazos de zinc y cartón, sin letrina, ni agua potable y piden al gobierno ayuda (La Prensa, 6/abril/03); tampoco sacaron un real de sus bolsillos para contribuir a los pobres moradores precaristas del Realengo, Chiriquí, quienes perdieron sus casas de zinc, cartón, cañazas y retazos de madera en el vendaval del 19 de marzo (La Prensa, 24/marzo/03).
Domínguez y el resto de los 64 arnulfistas quienes con gran alegría donarán B/.10 mil cada uno para comprar el bien estatal de Punta Mala y así premiar la falta de excelencia administrativa del mediocre desgobierno de Moscoso, no mostraron el mismo grado de generosidad y desprendimiento cuando, precisamente en el Año del Centenario, se conoció que el Museo de Herrera tenía dos años de cerrado, estaba en completo abandono y desmantelado. Este sólo necesitaba 10 mil dólares para terminar su remodelación e instalar los aires acondicionados que habían sido donados por el Banco del Istmo (La Prensa, 13/enero/03).
Domínguez y los 64 arnulfistas, quienes por decisión propia han decidido vivir de espaldas a la realidad del país y quienes sin remordimiento alguno sacarán de sus ¿bolsillos?, ¿cuentas de ahorros?, ¿depósitos a plazo fijo? la significativa suma de B/.10 mil dólares con el fin cristalizar el íntimo deseo de la mandataria de recordar su niñez en Punta Mala, nos han demostrado el grado de indiferencia y desamor hacia la niñez que besaron, cargaron, retrataron y utilizaron durante la campaña política para conseguirle votos a Moscoso. Ese grado de veneración hacia la ya pasada niñez de Moscoso, se la niegan a los niños desamparados y pobres de hoy por quienes dicen estar comprometidos. Esa insensibilidad la demostraron con su silencio ante la necesidad de B/.89 mil que requiere el Hogar Piedad de la Fundación Pro Vida para ampliar sus instalaciones y dar mejor atención y protección a niños en riesgo social. Este hogar, ubicado en Las Cumbres, Milla 9, es un albergue que brinda asistencia a 32 niños y trabaja en coordinación con los juzgados seccionales de Menores y el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia (La Prensa, 9/enero/03).
Se sabe que quien ama de verdad, jamás cometería una acción que lesione o perjudique en alguna forma a ese ser amado. La decisión de Domínguez y los 64 arnulfistas de participar en la licitación de Punta Mala es un desafío al estado de derecho y una demostración del grado tan profundo de desamor de los arnulfistas hacia el pueblo pobre que los llevó al poder.
El Diccionario de la Real Academia Española define a la persona falta de nobleza de espíritu como mezquina y, a quienes cometen actos ilegales en provecho propio o incurren en inmoralidades como sinvergüenzas.
Con la decisión de recaudar B/.650,000 para comprar la mansión de Punta Mala, Domínguez y los 64 orgullosos arnulfistas me confirmaron un actuar que, desde hace años, era innegable y notorio en ellos. Imposible negar que son ¡mezquinos y sinvergüenzas!