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Mi catálogo de Navidad


Con el mes de octubre, de manera adelantada, llega la Navidad. Algunos comercios, en ese mes, sacan sus adornos para la época y los que venden juguetes publican sus tradicionales catálogos para ofertar sus regalos y atraer a padres y a niños. ¿Es eso la Navidad? Sin duda que es parte del consumismo que nos rodea. Para los economistas es signo de la movilidad del sistema. ¿Pero es eso la Navidad? ¿Así fue la navidad de Jesús, José y María? Les invito a buscar en Internet la reflexión "El sueño de María", que describe, a manera de un cuento, nuestro alejamiento de los valores de la Navidad.

Hoy voy entendiendo el secularismo. Los estudiosos de la sociedad y la religión hablan de este fenómeno como la separación de lo religioso del resto de realidades sociales. Me explico. En el mundo occidental, los valores religiosos, cristianos, católicos eran el norte de la vida social de nuestros pueblos. Las sociedades, pueblos y ciudades fueron fundados a impulsos de la evangelización, catequización. En Europa fueron los monjes y misioneros quienes cimentaron la cultura de la naciente sociedad post-imperio romano. En el caso de América, los religiosos fusionaban las culturas indígena, negroide y europea en una nueva realidad colonial, en medio de luces y sombras, gracia y pecado. En ambos casos, lo religioso era lo central: los nombres de muchos pueblos, las fiestas, la distribución de los solares: todo tenía que ver con la religión.

Hoy todo va cambiando. Las revoluciones industriales, liberales, marxistas y tecnológica han ido sacando la religión de la vida. Las fiestas ahora son cosas del mundo. Los artistas de diversas índoles centran su trabajo en otras cosas que no son Dios. Conciertos, eventos deportivos, música, olimpiadas etc.; rinden culto al hombre. Ya Nietzsche profetizaba la muerte de Dios: "¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo voy a decir, les gritó. ¡Nosotros lo hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido hacer eso? ¡Dios ha muerto y nosotros somos quienes lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo que el mundo poseía de más sagrado y poderoso se ha desangrado bajo nuestro cuchillo. ¿Quién borrará de nosotros esa sangre? ¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso y las futuras generaciones serán, por este acto, parte de una historia más alta de lo que hasta el presente fue la historia".

La portada del catálogo de Navidad era muy secular: resaltaba los valores del mundo y del hombre, pero no de Dios. Una familia muy unida adornando su árbol. No dejes que te roben el verdadero sentido de la Navidad. Ya se hace común que se diga: "Felices fiestas". No saquemos a Dios de nuestra vida, de nuestra sociedad. Él no es nuestro enemigo. No saques a Dios de tu catálogo de Navidad.

101 años de Panamá América

 
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