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Mi decepción frente a la ley de prensa


Qué burla y qué decepción! resultó para los estudiantes de Periodismo de las distintas universidades y profesionales de la pluma la aprobación, por parte de la Asamblea Legislativa, del proyecto Ley No. 127 que "pretendía" regular el ejercicio del periodismo en la República de Panamá y lo único que logró reglamentar es la práctica de esta profesión por parte de aquellas personas que no tienen un solo grado de aprendizaje universitario, que dicho sea de paso, es lo que ha venido ocurriendo desde hace mucho tiempo.
A nuestro juicio, con un solo artículo, acápite o parágrafo que reservara el ejercicio remunerado del periodismo a los egresados de las universidades y a quienes tuvieren cinco o más años de estar ejerciendo la carrera al momento de aprobada la ley, hubiera sido suficiente estímulo para quienes nos encontramos estudiando esta profesión. Esto no atenta, en forma alguna, contra la libertad de expresión, ya que cualquiera podrá emitir libremente su opinión o pensamiento a través de cualquier medio al tiempo que le garantiza al ciudadano el derecho a la información, toda vez que lo único que se reserva es el ejercicio "remunerado" del periodismo a los profesionales de este campo.
Somos nosotros (los estudiantes) los más perjudicados con la aprobación de esta ley, ya que según su artículo primero "toda persona tiene el derecho a la búsqueda, recepción y difusión de informaciones, idea y opiniones por cualesquiera medios, sin sujeción a permisos, licencias, ni censura previa", lo que nos lleva a preguntarnos ¿para qué estudiamos una carrera universitaria, si cualquiera que no haya asistido a una universidad tiene el consentimiento legal para ejercer las funciones de una profesión que se estudia por cinco años?
Y, como si fuera poco, el mismo artículo estipula que "es función esencial del periodista atender este derecho", como si fuera responsabilidad de los periodistas, egresados de la universidad, velar por el derecho de las personas que ejercen funciones periodísticas de forma empírica. Esta clase de ley es la que decepciona a la juventud que se esfuerza por incrementar la calidad de producción del país y entorpece las aspiraciones de superación que tiene cada individuo.
222¿Para qué estudiamos una carrera universitaria, si cualquiera que no haya asistido a una universidad tiene el consentimiento legal para ejercer las funciones de una profesión que se estudia por cinco años?
Lamentablemente, como estudiante de la Escuela de Periodismo y orgullosamente de la Universidad de Panamá, pienso cambiar de carrera y estudiar en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, profesión que sí está reservada al egresado universitario en esta rama del saber, ya que no tiene ningún sentido seguir estudiando una profesión que ha quedado al libre albedrío de todo el que quiera ejercerla sin permisos ni licencias. No puedo dejar de mencionar a los dirigentes sindicales, que a mi concepto, no quisieron gestionar adecuadamente el anteproyecto y apoyaron los intereses de los dueños de medios de comunicación sin importar que la profesión representa el sustento de muchas familias.
Los dueños de medios son los únicos beneficiados con la aprobación de esta ley de prensa debido a que les deja el marco abierto para contratar personas que no sean egresadas de la universidad y pagar un salario que en muchos casos no llega ni a la categoría de digno para quienes ejercen una profesión tan delicada como lo es el periodismo. Esto abre el compás para que a la profesión lleguen arribistas, peseteros y personas sin el compromiso social que conlleva el ejercicio del periodismo. Todo ello en detrimento de la profesión.
Este tipo de casos se viene suscitando desde hace años justamente por la carencia de una ley que verdaderamente dignifique la profesión, y al egresado de nuestras universidades.
Por ello, es preciso que la Presidenta de la República, Mireya Elisa Moscoso, vete la Ley No. 127, la cual atenta contra las justas aspiraciones de quienes estudiamos para desempeñarnos como futuros periodistas.
(Continuará en una segunda y última entrega próximamente)

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