Mi siguiente etapa
El compromiso asumido a partir del 1 de julio produce en mí reflexiones personales muy profundas. Pasan por mi mente los años transcurridos, las experiencias vividas y sufridas, los amigos idos y los presentes, el crecimiento de mis hijos, inexistentes cuando empecé, mi desarrollo y evolución profesional, mi vida política; en fin, todas las experiencias y vivencias que pienso han enriquecido esa vida y son la base y el soporte fundamental para la tarea por delante.
En estas últimas semanas, les confieso, las manifestaciones de respaldo hacia mi persona, incluso por quienes no me conocen, han abierto un espacio muy grande a mis reflexiones. Toda esa gente que aspira a un cambio, busca, quizás, en esas manifestaciones voluntarias, que agradezco infinitamente, transmitir la desesperación que tienen por la gran inseguridad ciudadana que sienten, compromiso este al que dedicaré la gran parte de mi esfuerzo. Todos sentimos que allí está la esencia de esta primera fase de gobierno.
Poco a poco me he venido involucrando en las profundidades de esta institución. Entre sorpresas y descubrimientos, no cabe duda, el país tiene problemas cuya solución debemos encontrar de manera coherente y rápida. Siento que la paciencia nacional es ya corta. Los inherentes a la seguridad son la base de todo lo demás que gira en la esfera de la gran base social. La ilusión vista en la gente de Las Garzas de Pacora en el primer gabinete y los cuadros de abandono y pobreza en que viven, confirman que a tan solo 45 minutos del centro de la ciudad, tenemos miseria, delincuencia, abandono y desesperanza. Es la realidad y de seguro realizaremos ese ejercicio en otras partes que, lejos de verse como populista o demagógico, transmite con sinceridad el esfuerzo que como gobierno estamos tratando de hacer, a pesar de todos los contratiempos, que no serán pocos.
Ver hacia atrás y “culpar al gobierno anterior” no es opción, a mi juicio. Nuestro deber es gobernar el país bajo la conducción del Presidente Martinelli y tomar decisiones de Estado y gobierno que vayan dando rumbo a tanto desgreño junto.
Me da el destino un retorno de gran dimensión a la vida pública como parte de un gobierno. Hoy, a diferencia de hace 20 años cuando empecé, inexperto y hasta soñador, he conocido en el camino lo que es pensar y estudiar al país, aportar cuando se ha podido y vivir con intensidad la planificación y ejecución de un gran proyecto renovador e incluyente, que busque más unidad que confrontación y más modernidad que lo desgastado y fracasado de las viejas prácticas.
Como he dicho, soy un hombre de equipo y como tal emprendo, junto a él, esta nueva ruta, confiado, como estoy, de poder cumplir nuestras metas y ayudar a que este gobierno de verdad cambie a Panamá. Asimilo día a día mi nueva vida y el estilo que me impone así como a los míos por obvias razones. Pero voy ajustando el ritmo mientras aprendo y ejecuto. De eso se trata. Tiempo habrá para ver dentro de unos años hacia atrás y, cuando inicie mi siguiente etapa, sentir que cumplimos y que Panamá avanza por mejores tiempos.