Miami latinoamericana
Veamos primero las señales. El legislador y empresario de bienes raíces, Lenín Sucre, anunció la semana pasada el inicio de la construcción de un edificio de 72 pisos en la ciudad de Panamá, que será el más alto de América Latina. La obra ya se inició y los elevadores han sido encargados. Tengamos sin embargo en cuenta que esa imponente torre tan sólo será la joya de la corona, de una constelación de modernos edificios que se concentran en Paitilla, Punta Pacífica y otros sitios de la capital. Otra señal es que la construcción de grandes centros comerciales o "malls", del que el último, el Plaza Pacífica, es el más reciente y moderno, los cuales nada tienen que envidiar a los de cualquier ciudad de Estados Unidos, con la ventaja de ofrecer más variedad a mejores precios. Sus pioneros, de Los Pueblos y Albrook, son un éxito resonante, repletos siempre de clientes.
Cierto que hay mucho escepticismo porque son tantos edificios, apartamentos, locales comerciales, cines, bares y restaurantes, que se cree que la oferta excede a la demanda. Pero la verdad es que ese excedente existe solo respecto a la clientela nacional, no a la clientela extranjera.
Y he allí la apuesta de los inversionistas panameños y extranjeros que están metiendo sus millones aquí. Están apostando al millón y tando de visitantes al año, que vienen en su mayoría a hacer turismo de compras. El turismo está dejando ingresos al país superiores a los del Canal.
Otro detalle es que, también en Punta Pacífica, se construye el más moderno hospital de América Latina, de capital privado, con el propósito de captar clientela extranjera que cuente con una alternativa a sus similares de Estados Unidos, pero a mitad de precio, contando con el respaldo y apoyo logístico de los últimos.
Fuera de lo anterior, Contadora está renaciendo, los hoteles Gamboa y Meliá, ofrecen a pocos minutos, alternativas para el turismo ecológico de masas, ofreciendo el resto del país otras alternativas más exigentes, a pocas horas.
A paso firme, la ciudad de Panamá se está convirtiendo en una alternativa latinoamericana a Miami, con bancos, hospitales, centro de compras y Zona Libre, a menor costo.
Cierto que hay mucho escepticismo porque son tantos edificios, apartamentos, locales comerciales, cines, bares y restaurantes, que se cree que la oferta excede a la demanda. Pero la verdad es que ese excedente existe solo respecto a la clientela nacional, no a la clientela extranjera.
Y he allí la apuesta de los inversionistas panameños y extranjeros que están metiendo sus millones aquí. Están apostando al millón y tando de visitantes al año, que vienen en su mayoría a hacer turismo de compras. El turismo está dejando ingresos al país superiores a los del Canal.
Otro detalle es que, también en Punta Pacífica, se construye el más moderno hospital de América Latina, de capital privado, con el propósito de captar clientela extranjera que cuente con una alternativa a sus similares de Estados Unidos, pero a mitad de precio, contando con el respaldo y apoyo logístico de los últimos.
Fuera de lo anterior, Contadora está renaciendo, los hoteles Gamboa y Meliá, ofrecen a pocos minutos, alternativas para el turismo ecológico de masas, ofreciendo el resto del país otras alternativas más exigentes, a pocas horas.
A paso firme, la ciudad de Panamá se está convirtiendo en una alternativa latinoamericana a Miami, con bancos, hospitales, centro de compras y Zona Libre, a menor costo.