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Miedo al temblor


Desde hace un par de días está temblando en Panamá. Lo usual es que esos acontecimientos sísmicos no ocurrían en nuestro istmo. Por eso los estadounidenses prefirieron construir el Canal en Panamá y no en Nicaragua. El Arco Chato era la prueba de que aquí no temblaba como en el resto de Centroamérica. En esta región, los hermanos están acostumbrados a los temblores, terremotos y demás. Nosotros no. Es más, hasta decimos “es que Dios es panameño”.

Los recientes temblores nos hacen pensar que es cierto lo del cambio climático. Para colmo, en la televisión vuelven a presentar películas como “El día después de mañana”, sobre cambios de temperatura y glaciaciones. Incluso, el pasado fin de semana se estrenaba el filme “La era del hielo”.

El miedo es un sentimiento humano que paraliza o empuja reacciones irracionales a veces. Cierta dosis de temor es necesaria para la vida. Eso hace que tú cedas la llave de tu carro al conductor designado. El vicio contrario es la temeridad: cuando se pierde el miedo. Eso conduce a los jóvenes a hacer regatas en Calle 50, en la capital y acabar con su vida o la de otros.

La postmodernidad en la que vivimos propugna como uno de sus valores el sentir. Es más agradable sentir que pensar. El pensamiento y la razón eran los valores de la modernidad: hoy muchos abandonan la razón y viven del sentimiento. Eso explica que los jóvenes y los no tan jóvenes busquen experiencias extremas como lanzarse en “bungee jumping” desde un puente o de una grúa telescópica. Eso explica los “reality show” de moda en los que hacen que la gente enfrente sus miedos para sentir experiencias con mucha adrenalina.

Mucha gente salió de sus casas por temor al temblor. Dicen que algunos medios de comunicación serios coadyuvaron a mantener la calma y orientar; otros, característico de nuestra época, hacían chistes del hecho.

Hace unos años hubo temor por un posible tsunami en costas panameñas. Mi hija de nueve años me preguntaba: “¿Papito, si viene un tsunami nos alcanza?” -“Sí hija -le respondí (nuestro colegio, en donde ella estudia y yo trabajo, está en Paitilla)-. No te preocupes estamos en manos de Dios”. Todo está en manos de Dios.

El lunes santo, 6 de abril, ocurrió un terremoto en la región de los Abruzos en Italia. Las fotos, los vídeos, nos hacían reflexionar en la solidaridad humana. El Papa visitó la zona el 29 de abril y pedía a las autoridades "un serio examen de conciencia para que su nivel de responsabilidad jamás venga a menos".

En las contingencias naturales hay una dosis natural, imposible de controlar; pero hay una dosis de responsabilidad humana. Hoy, diversos rascacielos enorgullecen Panamá. Dios quiera que nuestras autoridades hayan tomado en cuenta todas las medidas de seguridad.

Siempre hay un componente humano en las crisis. ¿Cuánto de ausencia de moral hay en la crisis económica mundial? Ya una vez el entonces cardenal Ratzinger dijo: "Aunque la economía de mercado se base en colocar al individuo dentro de una determinada serie de reglas, no puede hacer del hombre algo superfluo o excluir su libertad moral del mundo de la economía... Estos valores espirituales son de por sí un factor en la economía: las reglas del mercado funcionan sólo cuando existe el consenso moral que las sostiene".

101 años de Panamá América

 
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