¿Miedo a otro gobierno arnulfista?
Colaborador
Durante el pasado gobierno arnulfista, nuestra economía, como el ave Fénix, resurgió de sus cenizas produciéndose en el año 1990, un crecimiento de 8.1% en el Producto Interno Bruto (PIB) y en los años siguientes, un promedio de crecimiento de 6.8% en el PIB; porcentajes que no han podido ser superados ni por el mejor año de la presente administración. En ningún momento, el Presidente Endara ha reclamado crédito alguno por el mejoramiento de la economía, ni por una reducción de la tasa de desempleo de un 8%, ni por la recuperación de las finanzas públicas, como lo ha hecho el actual mandatario. Tal vez, no lo hizo porque es consciente de que fue un trabajo de equipo, en el cual contaba, entre otros, con un férreo Contralor, un incorruptible Ministro de Hacienda y Tesoro, y un asequible y flexible Ministro de Planificación y Política Económica. En conjunto, el equipo del Presidente Endara supo lo que tenía que hacer y él respetó y respaldó sus decisiones. No se aumentaron impuestos, a pesar de la escasez de recursos, se apoyaron firmemente las restricciones en el gasto público, se dejó que el sector privado cumpliera con su función dentro de nuestra economía y, cuando hubo que negociar la apertura de nuestro mercado, nos pidió siempre gradualidad y prudencia para proteger a nuestros productores.
En pocas palabras, lo que Endara hizo fue precisamente no interponerse en el camino del progreso, dejando que las fuerzas económicas hicieran su trabajo. Apoyó la concesión del primer puerto privado de Manzanillo, las negociaciones con la OMC, la solución para siempre del problema de los precios del petróleo y sus derivados, la privatización de Cemento Bayano, Hotel Taboga y Hotel Washington. En fin, el Presidente Endara permitió y acuerpó la iniciación de una modernización económica en nuestro país, mérito que hoy otros pretenden abrogar.
Las obras de infraestructura que se hicieron fueron en base a fondos propios del Estado (Represa de Fortuna, Carretera Panamá-Arraiján) para no endeudar más al país. Las cuentas a suplidores y contratistas del gobierno se cancelaban a 30 días plazo y al final del período fiscal, quedaba siempre un saldo a favor en caja para iniciar el siguiente presupuesto.
Haciendo un poco de memoria, recuerdo que los primeros dos años de gobierno fueron sumamente difíciles; la mayor parte de los Consejos de Gabinete había que dedicarlos a resolver problemas heredados, deudas y pagos atrasados con acreedores dentro y fuera de Panamá, a todos se les atendió y en alguna forma se le encontró solución a cada situación. Aún con todos estos agravantes, y con una mayoría legislativa opositora, se preparó, consultó y aprobó el Acto Constitucional que creó la Autoridad del Canal, dándole confianza al país y al mundo de que el manejo de esa importante vía interoceánica estaría aislada del control de la política criolla...
El próximo 1" de septiembre asumirá la Presidencia de la República una dama arnulfista que conoce personalmente, desde Darién hasta Chiriquí y Bocas, los problemas del país. Una empresaria productora de tierras altas, persona de comprobada honradez y de trayectoria política intachable con una gran sensibilidad social. Ella, a diferencia del ex presidente Endara, recibirá, junto con su equipo, instituciones públicas en pleno funcionamiento y con un plan de gobierno responsablemente elaborado y consultado con antelación de manera que pueda ser implementado desde el primer día. Si la oposición y los llamados independientes le dan la oportunidad que se merece, esta panameña luchadora, que no sólo supo perder con dignidad sino que también ha ganado con humildad, probablemente hará lo que muy pocos tecnócratas y políticos saben hacer, quitarse del camino de la economía y dejar que los empresarios hagan su trabajo. Me pregunto entonces, ¿cuál es el miedo a otro gobierno arnulfista?
Durante el pasado gobierno arnulfista, nuestra economía, como el ave Fénix, resurgió de sus cenizas produciéndose en el año 1990, un crecimiento de 8.1% en el Producto Interno Bruto (PIB) y en los años siguientes, un promedio de crecimiento de 6.8% en el PIB; porcentajes que no han podido ser superados ni por el mejor año de la presente administración. En ningún momento, el Presidente Endara ha reclamado crédito alguno por el mejoramiento de la economía, ni por una reducción de la tasa de desempleo de un 8%, ni por la recuperación de las finanzas públicas, como lo ha hecho el actual mandatario. Tal vez, no lo hizo porque es consciente de que fue un trabajo de equipo, en el cual contaba, entre otros, con un férreo Contralor, un incorruptible Ministro de Hacienda y Tesoro, y un asequible y flexible Ministro de Planificación y Política Económica. En conjunto, el equipo del Presidente Endara supo lo que tenía que hacer y él respetó y respaldó sus decisiones. No se aumentaron impuestos, a pesar de la escasez de recursos, se apoyaron firmemente las restricciones en el gasto público, se dejó que el sector privado cumpliera con su función dentro de nuestra economía y, cuando hubo que negociar la apertura de nuestro mercado, nos pidió siempre gradualidad y prudencia para proteger a nuestros productores.
En pocas palabras, lo que Endara hizo fue precisamente no interponerse en el camino del progreso, dejando que las fuerzas económicas hicieran su trabajo. Apoyó la concesión del primer puerto privado de Manzanillo, las negociaciones con la OMC, la solución para siempre del problema de los precios del petróleo y sus derivados, la privatización de Cemento Bayano, Hotel Taboga y Hotel Washington. En fin, el Presidente Endara permitió y acuerpó la iniciación de una modernización económica en nuestro país, mérito que hoy otros pretenden abrogar.
Las obras de infraestructura que se hicieron fueron en base a fondos propios del Estado (Represa de Fortuna, Carretera Panamá-Arraiján) para no endeudar más al país. Las cuentas a suplidores y contratistas del gobierno se cancelaban a 30 días plazo y al final del período fiscal, quedaba siempre un saldo a favor en caja para iniciar el siguiente presupuesto.
Haciendo un poco de memoria, recuerdo que los primeros dos años de gobierno fueron sumamente difíciles; la mayor parte de los Consejos de Gabinete había que dedicarlos a resolver problemas heredados, deudas y pagos atrasados con acreedores dentro y fuera de Panamá, a todos se les atendió y en alguna forma se le encontró solución a cada situación. Aún con todos estos agravantes, y con una mayoría legislativa opositora, se preparó, consultó y aprobó el Acto Constitucional que creó la Autoridad del Canal, dándole confianza al país y al mundo de que el manejo de esa importante vía interoceánica estaría aislada del control de la política criolla...
El próximo 1" de septiembre asumirá la Presidencia de la República una dama arnulfista que conoce personalmente, desde Darién hasta Chiriquí y Bocas, los problemas del país. Una empresaria productora de tierras altas, persona de comprobada honradez y de trayectoria política intachable con una gran sensibilidad social. Ella, a diferencia del ex presidente Endara, recibirá, junto con su equipo, instituciones públicas en pleno funcionamiento y con un plan de gobierno responsablemente elaborado y consultado con antelación de manera que pueda ser implementado desde el primer día. Si la oposición y los llamados independientes le dan la oportunidad que se merece, esta panameña luchadora, que no sólo supo perder con dignidad sino que también ha ganado con humildad, probablemente hará lo que muy pocos tecnócratas y políticos saben hacer, quitarse del camino de la economía y dejar que los empresarios hagan su trabajo. Me pregunto entonces, ¿cuál es el miedo a otro gobierno arnulfista?