Migración colombiana
La migración actual y de las últimas tres décadas proveniente del hermano país es producto de la inseguridad en que se vive allá por el conflicto entre el gobierno y los narcotraficantes, entre las autoridades debidamente constituidas y la guerrilla y entre la guerrilla y la contra guerrilla. Aunque en alguna medida se han acostumbrado, millones de colombianos viven atemorizados por los actos violentos que ocurren a diario, tanto en el interior como en las metrópolis. Por ese temor, millones han emigrado a Estados Unidos y España, así como a países vecinos incluyendo Venezuela y Panamá.
Los emigrantes, si son honestos, usualmente buscan una mejor vida, para lo cual están dispuestos a hacer sacrificios y trabajar fuerte. Y aunque generalmente son personas con escasos recursos, usualmente cuentan con suficientes cualidades o habilidades para ser auto sostenibles. Por ello, muchos países les abren sus puertas.
Así lo hizo Panamá en 1998 cuando llegó a un acuerdo con Colombia para legalizar a unos veinte mil colombianos que permanecían en el país indocumentados desde antes de 1991. Desde entonces, sin embargo, han continuado arribando al país miles de colombianos, muchos por la frontera en forma clandestina, pero muchos otros por vías legítimas, por ejemplo, como inversionistas o técnicos extranjeros.
En muchos casos se trata de empresarios y profesionales que huyen de la inseguridad en su país y buscan vivir y trabajar en paz y tranquilidad en tierra extraña. Con su ánimo, generarán riqueza para ellos, creando a la vez oportunidades para muchos panameños. Las autoridades deben simplemente asegurarse que el contingente colombiano al que le abrimos nuestras puertas sea el más promisorio para el país.
Los emigrantes, si son honestos, usualmente buscan una mejor vida, para lo cual están dispuestos a hacer sacrificios y trabajar fuerte. Y aunque generalmente son personas con escasos recursos, usualmente cuentan con suficientes cualidades o habilidades para ser auto sostenibles. Por ello, muchos países les abren sus puertas.
Así lo hizo Panamá en 1998 cuando llegó a un acuerdo con Colombia para legalizar a unos veinte mil colombianos que permanecían en el país indocumentados desde antes de 1991. Desde entonces, sin embargo, han continuado arribando al país miles de colombianos, muchos por la frontera en forma clandestina, pero muchos otros por vías legítimas, por ejemplo, como inversionistas o técnicos extranjeros.
En muchos casos se trata de empresarios y profesionales que huyen de la inseguridad en su país y buscan vivir y trabajar en paz y tranquilidad en tierra extraña. Con su ánimo, generarán riqueza para ellos, creando a la vez oportunidades para muchos panameños. Las autoridades deben simplemente asegurarse que el contingente colombiano al que le abrimos nuestras puertas sea el más promisorio para el país.