Milagro económico de Costa Rica
Cabalgando a todo galope sobre los lomos de sus exportaciones electrónicas, Costa Rica registró el año pasado el mayor crecimiento del continente, al alcanzar la tasa de 8.5% con relación a 1998.
La multinacional Intel, líder mundial en la fabricación de microprocesadores, está tras el milagro económico costarricense. La empresa inició la producción y exportación de "microchips" hace apenas tres años, con logros que superan ampliamente las ventas de banano y café, los antiguos baluartes de exportación del país.
Por otra parte, el Consejo Económico para América Latina estima que Costa Rica es además uno de los 17 países con inflación de un dígito, Panamá entre ellos.
La vecina nación ha cerrado el año con exportaciones cercanas a 6,600 millones de dólares que al compararlas con Panamá, al decir del Sindicato de Industriales, fue de apenas 519 millones de dólares, o sea que aquella es once veces mayor que la nuestra.
Y si el año fue bueno para los ticos en el rubro de exportaciones, también lo ha sido en la balanza comercial, registrando un superávit de 150 millones de dólares, en contraste con el año previo que arrojó un déficit de 625 millones de dólares.
Los impresionantes logros se dieron pese a que las ventas de banano cayeron 18% y el café 29%. El año próximo podría ser peor, pero en cifras globales no importaría, si se toma en cuenta que Intel ya ha anunciado adicionales inversiones millonarias en sus plantas. Durante 1999 el país recibió inversiones extranjeras por 600 millones de dólares.
Existen obviamente desequilibrios tales como el hecho de que el crecimiento de la producción destinada al mercado interno creciera tan sólo en 2.1%. El desempleo urbano aumentó por su parte de 5.4 a 6.2% entre 1998 y 1999. En este último rubro, Panamá presenta un desempleo urbano dos veces mayor.
¿Qué hicieron los ticos que nos hace falta a nosotros? La respuesta puede resultar compleja, pero en esencia: invirtieron mucho, muy bien y por largo tiempo en educación, lo que de partida les dio la ventaja de una mayor calidad y disponibilidad de mano de obra. Otro punto esencial fue su inversión en estabilidad política y seguridad jurídica, erigiéndolos sobre sólidos cimientos institucionales y un riguroso respeto democrático. "La Suiza centroamericana", como suele conocérsele, vende muy bien a los inversionistas y si no, que lo pregunten a Intel que optó por Costa Rica y no por Panamá, con todo y nuestro Canal.
Un último aspecto, al margen de otros, fue su temprana incursión en áreas nuevas, no tradicionales, como su turismo que dio un salto de gigante en los años 80 y en los 90 a la alta tecnología, con Intel a la cabeza. El ejemplo de Costa Rica, no amerita más explicaciones.
La multinacional Intel, líder mundial en la fabricación de microprocesadores, está tras el milagro económico costarricense. La empresa inició la producción y exportación de "microchips" hace apenas tres años, con logros que superan ampliamente las ventas de banano y café, los antiguos baluartes de exportación del país.
Por otra parte, el Consejo Económico para América Latina estima que Costa Rica es además uno de los 17 países con inflación de un dígito, Panamá entre ellos.
La vecina nación ha cerrado el año con exportaciones cercanas a 6,600 millones de dólares que al compararlas con Panamá, al decir del Sindicato de Industriales, fue de apenas 519 millones de dólares, o sea que aquella es once veces mayor que la nuestra.
Y si el año fue bueno para los ticos en el rubro de exportaciones, también lo ha sido en la balanza comercial, registrando un superávit de 150 millones de dólares, en contraste con el año previo que arrojó un déficit de 625 millones de dólares.
Los impresionantes logros se dieron pese a que las ventas de banano cayeron 18% y el café 29%. El año próximo podría ser peor, pero en cifras globales no importaría, si se toma en cuenta que Intel ya ha anunciado adicionales inversiones millonarias en sus plantas. Durante 1999 el país recibió inversiones extranjeras por 600 millones de dólares.
Existen obviamente desequilibrios tales como el hecho de que el crecimiento de la producción destinada al mercado interno creciera tan sólo en 2.1%. El desempleo urbano aumentó por su parte de 5.4 a 6.2% entre 1998 y 1999. En este último rubro, Panamá presenta un desempleo urbano dos veces mayor.
¿Qué hicieron los ticos que nos hace falta a nosotros? La respuesta puede resultar compleja, pero en esencia: invirtieron mucho, muy bien y por largo tiempo en educación, lo que de partida les dio la ventaja de una mayor calidad y disponibilidad de mano de obra. Otro punto esencial fue su inversión en estabilidad política y seguridad jurídica, erigiéndolos sobre sólidos cimientos institucionales y un riguroso respeto democrático. "La Suiza centroamericana", como suele conocérsele, vende muy bien a los inversionistas y si no, que lo pregunten a Intel que optó por Costa Rica y no por Panamá, con todo y nuestro Canal.
Un último aspecto, al margen de otros, fue su temprana incursión en áreas nuevas, no tradicionales, como su turismo que dio un salto de gigante en los años 80 y en los 90 a la alta tecnología, con Intel a la cabeza. El ejemplo de Costa Rica, no amerita más explicaciones.