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Militares venezolanos reemplazan a civiles


El Presidente de Venezuela Hugo Chávez no olvida su origen militar. Leal a su manera con sus compañeros de armas, sobre todo los que lo respaldaron en su fracasado golpe de estado, Chávez ha nombrado a los conspiradores militares en puestos claves de gobierno y ha desparramado soldados por los "ranchos"( casas brujas) para que atiendan servicios médicos, reparen escuelas y hospitales y construyan caminos.
Unos venezolanos ven con simpatía a los soldados dedicados a obras de ayuda social .Pero otros ven con escepticismo la creciente presencia militar en actividades civiles, temiendo estar presenciando la militarización del gobierno . El último militar en el gobierno, Marcos Pérez Jiménez, hace cuarenta años derrocó un régimen democrático e implantó una dictadura sazonada con programas de vivienda popular, hasta que el pueblo le obligó a huir al extranjero, después de desvalijar el dinero publico y diezmar a sus adversarios.
¿Chávez es la nueva versión de Pérez Jiménez? Hay pros y contras sobre la materia. El perpetró un golpe militar, pero ha llegado al poder por votos . Su insistencia en cambiar la constitución la adorna con una retórica apocalíptica contra los partidos tradicionales, acusados de corrupción y de ineptitud para salir de la crisis. Sus opositores advierten que, con el pretexto de las reformas constitucionales, pretende instaurar una dictadura acumulando poderes entregados por un pueblo realmente decepcionado de los políticos y azotado por el desempleo y carencias básicas.
Si la asamblea constituyente elabora una nueva constitución, probablemente aumentará el poder político que Chávez ya tiene, llevándolo a niveles autocráticos. Sin embargo, a pesar de la ayuda de los soldados en los "ranchos", los pobres no ven que mejora su situación económica. Los pasos de Chávez como gobernante lucen vacíos de propuestas materiales eficientes. Los venezolanos se impacientan. Ya pasaron tres meses. Quieren hechos y no palabras. Venezuela sigue dependiendo del petróleo como en el pasado, y la caída del precio internacional del "oro negro" no augura el mejoramiento de la crisis. Por ahora se ve al gobierno de Chávez más concentrado en asuntos políticos. Y más de uno de sus seguidores se plantea cuánto tiempo más demorará el coronel en dar comida y no discursos, empleos y no ataques a los políticos. Y en el circulo cada vez más amplio de los caraqueños incrédulos más de uno pregunta qué órdenes dará Chávez a los soldados cuando el descontento popular se exprese en tonos críticos. ¿Regresarán a los cuarteles o tomarán las armas para defender al coronel contra viento y marea? Los relojes marcan la hora de las definiciones en la tierra de Bolívar.

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