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Militarismo, ¿de nuevo?


El presidente Torrijos no deja de sorprendernos negativamente. La designación como "Encargado" del nuevo jefe policial, es un subterfugio absurdo para nombrar allí a un hombre de uniforme, contrario al espíritu de la Ley y de la Constitución. Cuando se eliminó la posibilidad de un ejército, fue de manera permanente. El espíritu de esa reforma no fue condicionado a si el jefe civil daba o no la talla. Tiempo ha habido desde entonces para profesionalizar a la Policía y mucho dinero se ha gastado sin aparentes resultados. Pero de allí a volver al pasado, otro absurdo.

El país vivió y sufrió por décadas la intromisión de los cuarteles en la vida institucional y en la degradación paulatina de la democracia como sistema de gobierno con ayuda de la clase política de la época.

El presidente Torrijos prometió más seguridad en la campaña de 2004 y en todos estos años ha sido un fracaso su política de seguridad pública, en adición a sus otras promesas básicas. Me remito a todos los hechos públicos y notorios que se han dado, muchos de los cuales siguen sin respuesta a la fecha. Varios ministros y jefes policiales han pasado y el país sigue en manos del hampa, incluyendo la penetración peligrosa del narcotráfico y otras actividades ilícitas en las máximas instituciones de seguridad pública. Militares norieguistas están enquistados en puestos claves de la estructura de seguridad del Estado y ni así o, fundamentados en su supuesta experiencia, el problema ha disminuido. Estoy seguro que están en lo que están, menos en lo que deben estar. Se llenan la boca diciendo que el militarismo es hoy un "fantasma" en la mente de muchos, pero no cesan en tratar de revivirlo. Claro, ellos eran los que daban palo y violaban todos los derechos humanos, cómo van ahora a estar a favor de una policía profesional y no militarizada, aunque sea de manera disimulada, si los fantasma de ahora son ellos mismos! Fueron los secuestradores de todo un pueblo y parece que añoran esos tiempos. Una burla más a la ley y al país por parte de la ex "patria nueva".

Las recientes declaraciones del Secretario de Defensa equiparando a nuestra policía con ejércitos de otras latitudes, algunas testigos de guerras recientes, dan que pensar y las "razones" de nuestro ministro, más. La política de EE.UU. en esta materia no ha podido ser más errática en el tiempo. Ayer era para controlar la expansión comunista y hoy para luchar contra el narcotráfico y el terrorismo. De motivo en motivo van armando ejércitos para suplir sus necesidades y somos los civiles y los sistemas democráticos los que estamos en riesgo de quedar sometidos a dictaduras o autoritarismos, como vemos en países vecinos.

Corre el tiempo y nos acercamos a las elecciones y los de entonces, que son los mismos, buscan con votos ahora legitimar sus viejas y conocidas aspiraciones. Y si los opositores no nos dejamos de inflar egos, volverán y para quedarse.

101 años de Panamá América

 
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