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Ministerio intoxicado



Las grandes tragedias que signarán a esta administración son las causadas por el envenenamiento con dietilene glycol y por el incendio del autobús en la Vía Martín Sosa. Ambas tienen como causa mediata la tupida red de intereses y mafias que controlan tanto el sistema de medicamentos públicos como el del transporte público. Por casi dos años el pueblo se preguntó qué hacía que el Presidente de la República no renovara los cuadros directivos la Salud Pública para desintoxicar el clima político. El envenenamiento y la ineptitud con la que se ha manejado la investigación criminal - ambas situaciones que no se le pueden endilgar de ninguna manera al Presidente - estaban sin embargo intoxicando la relación del Mandatario con el pueblo.
Más que en el Ministerio de Salud, la causa de la tragedia había que buscarla en la Caja de Seguro Social, sin embargo el rol protagónico del Ministro Alleyne, sus problemas con ciertas corrientes del PRD y su manejo comunicacional, le hicieron la cabeza visible del problema. En los primeros días de la crisis hubo algunos voceros de los estamentos de Salud que cumplieron su labor informativa con profesionalismo y sinceridad, pero hubo otros cuyas mentiras podían leerse en sus rostros. La nueva Ministra de Salud no sólo proviene de la Caja de Seguro Social, sino que fue una de las voceras que precisamente irradió menor credibilidad en los momentos más críticos de la tragedia. Es cierto que una de las formas de inmunizarse contra los venenos es inoculándose con pequeñas cantidades de la sustancia, para que el mismo organismo cree en el tiempo los anticuerpos, pero una vez afectado por la sustancia tóxica, lo que se aplica es un antídoto. Tenemos que preguntarnos qué ha buscado hacer el Presidente en este caso, ya que en lugar de buscar un antídoto, ha inoculado su Gabinete con un elemento que parece ser de alta toxicidad.

101 años de Panamá América

 
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