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MINJUMNFA


El progreso y el desarrollo permanente del mundo hoy se valoriza por la calidad de vida de sus poblaciones, por sus índices de educación y salud, por sus valores cívicos y democráticos, y por la equidad y solidaridad. La globalización y la inequidad han descartado a la acumulación de capitales como parámetros de la felicidad humana. Pero, justamente ese bienestar colectivo es el fin principal de la política.
Son los valores sociales los que hoy se aceptan como objetivo prioritario de la función política y aún de la económica.
En Panamá, lamentablemente, por un pasado patético de antivalores promovido por militares y distorsionados políticos y rentistas, tenemos una población deformada en todos los niveles.
La intromisión de las ambiciones económicas deshumanizadas en la política (también en la ciencia y las artes) han descuidado los valores humanos en la formación del panameño.
Consecuencias: “juega vivo”, “pasar agachado”, corrupción, coimas, violencia, injusticias.
En todos los países que pretenden superarse, tienen ministerios sociales, que en Panamá es el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia. No aceptarlo así es una deformación economicista del periodismo.
La promoción de los Valores Universales de las Naciones Unidas; la política de reestructurar la familia panameña, que es una de las causas básicas del problema, organizando a la comunidad, a través de los comités de familia; la creación de los hogares sustitutos; los centros de atención integral a la niñez trabajadora de la ciudad, del campo y áreas indígenas. El apoyo a los programas de nutrición, que es otro problema básico nacional. El enfrentar el problema de la violencia y las pandillas frontalmente en los barrios, con programas de resocialización de los pandilleros y delincuentes, y la reestructuración y modernización de los centros de cumplimiento y custodio de menores. La defensa de la mujer y el niño ante la violencia intrafamiliar con organismos especializados; los programas para discapacitados e indígenas; los programas de capacitación permanente a la niñez, juventud y familia; el permanente enlace y contacto con la comisión de auto regulación de los medios de comunicación y muchas acciones más, que su mismo diario cumpliendo la labor objetiva del periodismo ha publicado ampliamente.
El Panamá moderno sí tiene un ministerio ocupado de los aspectos sociales cumpliendo con los objetivos fundamentales del Gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, lo que ha sido reconocido por la opinión pública en los medios de comunicación; y si bien es cierto todavía es mucho lo que nos falta por hacer a todos y a todas, corresponde a los medios de comunicación social apoyar a esas tareas patrióticas y difundir sus programas, cumplir su función social de educar y orientar a la comunidad. Pero para eso es importante acercarse a ese ministerio, conocerlo y participar del desarrollo social que Panamá merece y necesita.

101 años de Panamá América

 
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