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"Mirando... desde adentro"


Partiendo desde el principio que la organización y el dinamismo de las estructuras de un colectivo o partido dan cuerpo y sustento a su democracia interna, es que nos permitimos ofrecer algunas observaciones sobre la necesidad del PRD, de propiciar escenarios de participación a través de los frentes de masas, que robustezcan la capacidad de propuestas y los liderazgos internos.
Si preguntamos cuándo fue la última convocatoria de estos organismos, seguro que muy pocos pudieran dar una respuesta acertada. Para marzo de 1994, durante la campaña política del candidato presidencial del PRD, que se fundamentó en reestructurar los frentes en nuestro país, logró capitalizar las energías del descontento y frustraciones de propios y extraños a favor del proyecto electoral 94-98.
De esas convocatorias se sucedieron grandes eventos regionales: De mujeres en el Oásis de Santiago de Veraguas, en el Interchina de Panamá la gran cena de los Profesionales; en el Hotel Soloy el frente de Trabajadores y así sucesivamente, hasta desbocar las acciones de masas organizadas a través de las marchas negras, las caravanas regionales y nacionales de protestas y promoción. Garantizándose grandes movilizaciones de caras a las visitas de concurrencias políticas de los candidatos a la contienda del "94.
Conocemos los esfuerzos que realiza la actual dirigencia en la formalidad de cumplir más allá de lo establecido con las convocatorias de los organismos de dirección intermedia (los CDN y las Asambleas de Circuito a nivel Nacional).
Para quienes conocemos el partido desde sus venas, sabemos que estas instancias corresponden a las tendencias dirigentes y que muy poco aportan de nuevo a las posiciones del CEN, por razón de sus compromisos políticos.
Situación completamente distinta se proyecta cuando se convocan los frentes de masas (mayoritarios). Ahí surgen las más claras ideas. Desprovista del acomodamiento particular de cualquier tendencia sectaria u oportunista. De ellas emergen las estrategias más realistas que orientan en distintas disciplinas y materias al partido.
Preocupados por el desarrollo organizacional del PRD frente a los graves acontecimientos que se suceden en el país, y los que están por venir. La falta de orientación que el partido ofrece a la sociedad panameña frente a problemas vitales como la economía, la educación, la seguridad pública, las relaciones con los Estados Unidos (que no es el Plan Colombia), las privatizaciones, las tarifas de combustible, energía, teléfono y alimentos son reflejos de que no cuentan con la suficiente información, conocimientos y capacidades para proyectar propuestas, ni valor para vanguardizar los idearios del pueblo.
Considero que las nuevas concepciones neoliberales sobre los partidos políticos: Organizaciones pragmáticas de carácter ejecutivo, con presupuestos oficiales y apegados al principio de las alternabilidad del poder, están jugando en contra, del método y procedimiento de participación torrijistas.
Ejecutivo que no atienden a militantes, simpatizantes y dirigentes de base que en búsqueda precisamente de orientación y apoyo se acercan a las oficinas del partido, es una expresión de lo anterior. El despachar en oficinas "secretas" para sus propios copartidarios, en horarios especiales y siempre con el celular en los oídos cuando se les habla, es reflejo del nuevo "estilo". Rodeados siempre de "hijos de papá" y de "papases", expoliadores de obreros, campesinos y empleados comunes, que tan carísimas experiencias le han costado al país y al partido. Todo en el afán de proyectar estatus y respaldo. Nos parece más del continuismo que pensábamos dejado atrás.
Hay que hacer matemáticas políticas y saber que la dirigencia de un partido de 340 mil personas, no puede ni debe refugiarse en una Asamblea Legislativa, por cierto desprestigiada y anti-popular por sus escasos aportes al bienestar del pueblo.
No es posible que la máxima representación política de un partido, quede despuntándose funciones con los comisionados legislativos cuando el epicentro de la política está ardiendo por la grave crisis que atraviesa el país.
Hay que ser creativos, valientes y honestos, para poder tomar "el sartén por el mango" y jugar el papel de vanguardia opositora de todo el pueblo, en estos momentos de dificultades. No hacerlo es oportunismo electorero, que sólo conduce a la traición. Es dejar en manos de los "anarquistas" las fuerzas del descontento y la desesperanza.
Para ser gobierno en el 2004 no serán suficientes, como no lo fueron en el "98, ni salir adelante en las encuestas ni confiar en escuálidos votos legislativos. Hay que rescatar la confianza y el cariño de las bases naturales de apoyo del proceso torrijista: los educadores, deportistas, profesionales, mujeres y obreros del país, para encontrar en ese escenario las diferencias que den el triunfo a una propuesta popular de la crisis.

101 años de Panamá América

 
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