Mirar hacia Europa
Con la Constitución europea en marcha, Latinoamérica debe mirar hacia la Unión Europea (UE) que glorifica el siglo de la razón consolidando las bases de valores compartidos como la libertad, la democracia, la solidaridad, el imperio de la ley y el respeto por los derechos humanos y las libertades individuales. Además de entender las razones que hicieron posible que Europa sea ahora mucho más libre, más próspera, y viva un momento estelar de su historia tras la ampliación de la UE a 25 miembros, con una población de 450 millones de personas y el 25 por cien del PIB mundial.
¿Por qué no hacerlo cuando supo renacer de las cenizas de dos guerras mundiales y de una brutal separación continental impuesta por el comunismo y el telón de acero? ¿Cuál fue la respuesta? "La Unión" clamó la mayoría de los europeos.
Mientras tanto, en Panamá, nuestros dirigentes no logran siquiera un discurso homogéneo para enfrentar la desunión que socava los intereses comunes continentales y alimenta una insatisfacción material e intelectual que nutre las raíces de la pobreza, la desigualdad y la corrupción.
Aunque la verdad es que Europa ha estado amenazada por la irresolución de muchos de sus asuntos -como los derivados de la ex Yugoslavia- y estuvo obligada a pedir ayuda al coloso del norte, es evidente que están sus dirigentes cada vez más conscientes de su política unitaria y advierten al mundo que el asilamiento no es una solución. Por ello, ha logrado una estrecha relación con Estados Unidos en el diálogo trasatlántico y la OTAN, pero sus mandatarios no vacilan en defenderse de Washington cuando sus intereses se ven amenazados.
Son signos inequívocos de una comunidad diplomática organizada, valiente y segura. Por eso sería oportuno preguntarse si los panameños que nos representan en el extranjero sabrán interpretar estos magníficos escenarios diplomáticos y sacar provecho de lo que ofrece una Europa culturalmente abierta al mundo y cada vez más globalizada, no sólo en sus principios sino, incluso, en su Constitución y sus leyes.
Este diario se ha manifestado tradicionalmente a través de nuestro Editorial y del Pulso de Panamá. A partir de hoy, Panamá América presenta a sus lectores dos editoriales en su sección de Opinión. En el estilo de destacados diarios europeos y latinoamericanos, pensamos que en nuestra época hay siempre varios temas que requieren que asumamos una posición editorial. Además, creemos que es importante que podamos referirnos a temas de niveles diversos, sean del ámbito internacional, nacional o local. También, por qué no, a temas de nuestra cultura, nuestras costumbres, buenas y malas, del deporte y el esparcimiento.
Por lo anterior, nuestros lectores podrán compartir, discrepar o refutar nuestras posiciones editoriales sobre todos estos temas. En adición, agregaremos al pie de la columna editorial una mira que continuaremos apuntando a los temas editoriales que aun esperan solución. Esto es importante para que nuestras posiciones editoriales cumplan un verdadero propósito cívico, ya que muchas veces los males sociales se escudan en el olvido. Confiamos en que esta contribución será bien recibida por nuestros lectores.
¿Por qué no hacerlo cuando supo renacer de las cenizas de dos guerras mundiales y de una brutal separación continental impuesta por el comunismo y el telón de acero? ¿Cuál fue la respuesta? "La Unión" clamó la mayoría de los europeos.
Mientras tanto, en Panamá, nuestros dirigentes no logran siquiera un discurso homogéneo para enfrentar la desunión que socava los intereses comunes continentales y alimenta una insatisfacción material e intelectual que nutre las raíces de la pobreza, la desigualdad y la corrupción.
Aunque la verdad es que Europa ha estado amenazada por la irresolución de muchos de sus asuntos -como los derivados de la ex Yugoslavia- y estuvo obligada a pedir ayuda al coloso del norte, es evidente que están sus dirigentes cada vez más conscientes de su política unitaria y advierten al mundo que el asilamiento no es una solución. Por ello, ha logrado una estrecha relación con Estados Unidos en el diálogo trasatlántico y la OTAN, pero sus mandatarios no vacilan en defenderse de Washington cuando sus intereses se ven amenazados.
Son signos inequívocos de una comunidad diplomática organizada, valiente y segura. Por eso sería oportuno preguntarse si los panameños que nos representan en el extranjero sabrán interpretar estos magníficos escenarios diplomáticos y sacar provecho de lo que ofrece una Europa culturalmente abierta al mundo y cada vez más globalizada, no sólo en sus principios sino, incluso, en su Constitución y sus leyes.
Este diario se ha manifestado tradicionalmente a través de nuestro Editorial y del Pulso de Panamá. A partir de hoy, Panamá América presenta a sus lectores dos editoriales en su sección de Opinión. En el estilo de destacados diarios europeos y latinoamericanos, pensamos que en nuestra época hay siempre varios temas que requieren que asumamos una posición editorial. Además, creemos que es importante que podamos referirnos a temas de niveles diversos, sean del ámbito internacional, nacional o local. También, por qué no, a temas de nuestra cultura, nuestras costumbres, buenas y malas, del deporte y el esparcimiento.
Por lo anterior, nuestros lectores podrán compartir, discrepar o refutar nuestras posiciones editoriales sobre todos estos temas. En adición, agregaremos al pie de la columna editorial una mira que continuaremos apuntando a los temas editoriales que aun esperan solución. Esto es importante para que nuestras posiciones editoriales cumplan un verdadero propósito cívico, ya que muchas veces los males sociales se escudan en el olvido. Confiamos en que esta contribución será bien recibida por nuestros lectores.