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Mireya Moscoso ante la Historia


Pese a todo cuanto pudieran decir sus detractores, Mireya Moscoso se empina por sobre todas esas miserias cotidianas convertida en una verdadera líder de indiscutible valía.
Ha demostrado "coraje y decisión" para alcanzar la meta propuesta.
Quienes digan que no es una verdadera líder carismática, sino que lo ha heredado, - porque tal condición no se hereda, pero se forja en los campos de batalla del pensamiento y de la acción-, no vive en Panamá. Basta recorrer a su lado las distancias que ella recorrió para percatarse de que la reciben con delirio comparable a ese misticismo que le prodigaban al propio Arnulfo Arias, porque ha quedado sello indeleble de la Historia que brillará en la constelación de los grandes líderes.
Mireya Moscoso nació con un destino marcado, ser líder y lo es, pero ha llegado al pináculo de su gloria en el breve tiempo de diez años y se perfila hoy para servir a su patria y a su pueblo como la más humilde de sus servidoras.
Para ser un buen gobernante se necesita una buena escuela política y Mireya Moscoso tiene grado de excelencia en este menester y tiene grado universitario cumpliendo así con las exigencias que se impuso en el orden cultural, académico, etc. pero su capacidad organizativa es la sabiduría que debe tener todo buen empresario y en donde la delegación de funciones es el atributo más importante de todo administrador, que si lo es bueno, no lo hace todo, sino que por el contrario pone a trabajar todo el engranaje.
Aquel funcionario que pretende hacer todo, sin delegación, sin análisis, sin consulta y sin estudio, está condenado a ser un fracasado, pero aquel que manifiesta su necesidad de investigar al máximo sobre el mejor destino que deben correr las cosas, ese va por el camino correcto y va igualmente en la dirección que lo ha de convertir en el más fiel y sensato de todos los funcionarios. Y esos atributos adornan a Mireya Moscoso.
Mireya Moscoso en todas sus intervenciones televisivas y radiales demostró el propósito que hemos señalado, de allí que con ese grado de ecuanimidad se vislumbra un grado mil veces mayor de eficiencia.
Cuando se negó a asistir a los "debates" lo hacía bajo la firme convicción de que los problemas de estado no se resuelven desde un micrófono, ni con respuestas improvisadas y menos con poses artísticas y tampoco con piezas de oratoria en las que se dice no lo que se debe, sino lo que quiere escuchar quien ha montado el circo.
La sabiduría del pueblo panameño no tiene parangón, a la hora de consignar el voto, pensaron en la patria y del altar de la patria había que lanzar a los fariseos y no permitir la entrada a los falsos profetas en cuyo momento solemne recibió ese pueblo la llamarada prodigiosa de luz que trae la corriente de la Historia para depositar su confianza en la mujer que le pidió su ayuda y se la dio.
Mireya Moscoso ha empuñado el estandarte de la causa de los irredentos, pero también de la población entera para que se produzca el equilibrio de generaciones y clases económicas.
Pero Mireya Moscoso no tiene una varita mágica para la solución de ingentes problemas nacionales. Los problemas que enfrenta el pueblo panameño se suceden y multiplican con velocidad inusitada. El desempleo y el hambre constituyen la vorágine a la que hay que frenar para que no se siga ampliando la brecha entre ricos y pobres.
Urge por tanto un gobierno de concertación nacional sin que medien precondiciones porque a la patria no se le ponen condiciones; a la patria se le sirve, no se sirve de ella; "la patria es ara no pedestal" nos decía el apóstol cubano José Martí.
La vivienda, la educación, la salud y el desempleo son los problemas en los que se debe volcar el esfuerzo de las generaciones que vamos a pasar de un siglo al otro, de un milenio al otro y lo debemos hacer atendiendo al llamado de la nueva Presidenta de Panamá, Doña Mireya Moscoso porque si fue cierto que las alianzas contendoras hablaron al unísono de concertación nacional ahora pudiera ocurrir que surjan condiciones mezquinas que desdicen las propuestas por ellos en sus campañas electorales. Ahora sólo resta decir todos en Unión por Panamá.

101 años de Panamá América

 
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