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Mireya no; la Constituyente sí...


En las últimas semanas han aparecido algunos ciudadanos, entre ellos el expresidente Guillermo Endara diciendo que por las actuaciones del PRD, a Mireya Moscoso no le va a quedar otra alternativa que "disolver la Asamblea". Esto es una necedad por decir lo mínimo, totalmente censurable por venir de quién vino.
La presidenta en ejercicio de sus funciones no puede disolver, cerrar, clausurar la Asamblea Legislativa, porque cometería un violación de la Constitución, ya que esa no es una de sus funciones constitucionales.
Pero la Asamblea sí se puede disolver, como también se pueden remover de sus puestos a los magistrados de la Corte Suprema, a los del Tribunal Electoral, a los procuradores y a cuanto funcionario del poder constituido decida cambiar o desconocer una Asamblea Constituyente, porque este organismo se alza momentáneamente con todo el poder otorgado por el dueño del poder, el pueblo. Como el pueblo es de donde emana o radica el poder público, el pueblo faculta a su Asamblea Constituyente para reordenar el Estado panameño, dictando una nueva Constitución y mientras se elabora la misma, ratificará o desconocerá autoridades y definirá temporalmente el rumbo de la administración pública. Esto se dará aunque la Asamblea Constituyente haya sido convocada con el eufemístico calificativo de "paralela".
Sólo hay que recordar la historia, aquí en Panamá y al lado en Colombia. En 1945 Ricardo Adolfo De la Guardia firma el decreto que convoca la elección de una Constituyente, pero como lo hizo a regañadientes en medio de una crisis política, económica y social, por más que creyó que iba a seguir gobernando mientras deliberaba la Asamblea Constituyente, fue desconocido y nombrado como presidente provisional, por la Asamblea Constituyente, el ciudadano Enrique A. Jiménez. En Colombia, en 1991 se convoca una Asamblea Constituyente, liderada por el presidente César Gaviria que había acatado el mandato del pueblo que en referéndum previo, había manifestado que quería una Constituyente. Esta Constituyente ratifica a Gaviria como presidente, pero desconoce al parlamento y a la Corte. Algo similar se está dando en Venezuela, y tengamos la plena seguridad de que la Asamblea Constituyente venezolana va a barrer con el "rgano Legislativo como con el Judicial, pero a Chávez que la ha impulsado, lo ratificará.
Las Constituyentes no se hacen para barrer con órganos del Estado, se hacen para propiciar un gran acuerdo nacional entre las diferentes fuerzas políticas, económicas y sociales que interactúan en el escenario del Estado. Claro está que una vez instalada va a deshacer todo lo que impida que se llegue a ese reordenamiento o acuerdo. Esto es tácito y sobreentendido cuando el mandato es claro del pueblo a los constituyentes, los que han sido elegidos para dar ese reordenamiento. Las Constituyentes se eligen para constituir algo nuevo y una vez caminando hacia ese resultado, es ilógico que no se use lo nuevo hasta que se venzan períodos regidos por el antiguo orden.
Doña Mireya no puede disolver la Asamblea, ni remover a los magistrados y procuradores, pero sí puede convocar una Asamblea Constituyente, si el pueblo le da ese mandato, a través de un referéndum. Y esa Asamblea Constituyente puede si a bien lo tiene, disolver la Asamblea Legislativa, cambiar magistrados y procuradores, como también puede desconocer a Mireya como presidenta, porque la Constituyente se alza con todo el poder, claro está que si ella la lidera, sería un absurdo que la desconozca.
Cierto es que los elementos políticos que apoyaron a Mireya, que no entienden qué es una Constituyente y los que ven los cargos públicos, por elección o nombramiento como una forma de amasar fortunas, se opondrán a que Mireya haga el mejor gobierno, es decir que permita un reordenamiento del Estado panameño, reordenamiento que, entre muchos tópicos, nos ponga en oportunidad de enfrentar la responsabilidad de ser plenamente soberanos y administrar esos recursos, que nos traspasan y los territorios que revierten, todo en búsqueda del bien común, no en el bien de unos cuantos que han usufructuado de sus oportunidades de traficar influencias con los gobiernos de toda la época republicana, en beneficio propio.
Así es que los necios que dicen querer juzgar a Mireya por disolver la Asamblea, se van a quedar con las ganas, porque la Constituyente será quien va a disolver a un "rgano Legislativo viciado porque, el que se instala el 1 de septiembre, nació de un ordenamiento viciado, que ha permitido el uso de recursos del Estado para promoverse (partidas circuitales y PARVIS) y atentado contra la pureza del sufragio (transplante de electores).
La Constituyente sí puede y doña Mireya sería la facilitadora, no de disolver al Legislativo y el Judicial, sino de darnos una nueva Constitución, de darnos el cambio.

101 años de Panamá América

 
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