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Mireya, pichulos y consenso


En numerosas ocasiones los que simpatizamos con la Presidenta de la República le hemos puntualizado los errores que ha cometido con el sano propósito de que entre al campo de las ejecuciones y arranque los motores de la nación. Los señalamientos del día le pertenecen a Pichulo. Sin embargo, a pesar de que me cae muy bien Endara, tengo la impresión de que con demasiada frecuencia se dispara como un proyectil no dirigido. Pero no deja de ser sintomático que un arnulfista leal, de muchos años de militancia, decida criticar a su propia Presidenta aunque no lo haga en forma mesurada y madura, sino con el efecto de una bomba de fragmentación perdida.
Estoy seguro que muchos hemos quedado con la boca abierta cuando se han cometido metidas de pata que llevan a la percepción de que existe falta de moralidad y ética, por leve que sea, en la administración mireyista. Igual se puede decir de la inconsistencia entre lo que se dice y lo que se hace, o más bien no se hace, en las esferas del gobierno.
Opino que cuando han ocurrido estos errores los mismos no han sido consultados a los asesores presidenciales. Lo cual es comprensible porque no puede consultarse todo detalle. Sin embargo, tengo confianza en asesores como Mario Galindo y Bobby Eisemann, que son de lujo. De modo que siempre me pregunto si la vieja guardia arnulfista es la que está asesorando mal a Mireya.
No debo ser injusto y señalar sólo a los arnulfistas. En la coalición (si es que existe) gobiernista hay una mezcolanza: Arnulfistas, neoarnulfistas, liberales, solidarios y, a veces, hasta saltamontes y verdes. Es preciso enfatizar también que Mireya no cuenta con una aplanadora legislativa gracias, en parte, a todas las sinvergüencerías que se fraguaron antes de las elecciones generales de hace un año: partidas circuitales, FES, condonaciones de intereses de varios tipos, injerencias indebidas, etc.
Para ser honesto, debo afirmar una vez más que simpatizo con Mireya por varias razones que no es del caso enumerar. Cuando oigo a personas independientes que votaron por Mireya confesar que se sienten desilusionadas, frustradas, me tientan a cometer una Pichulada. No obstante, con base en lo que hemos expuesto, sigo optimista de que Mireya se levantará de varias caídas y tomará acciones que le permitirán cumplir con sus promesas de revitalizar el país, principalmente con reivindicaciones sociales.
Cuando leo de la ampliación de la capacidad del canal y de un segundo puente sobre este, por ejemplo, mi optimismo se renueva, aunque muy cautelosamente, porque nada concreto ha sido ejecutado que justifique mayores esperanzas. Pero son posibilidades probables. Perdonen el abuso de las palabras.
De una cosa estoy seguro: si no se llega a un consenso relativo a la estrategia económica de nuestro gobierno, la que saldrá perdiendo es Panamá, no el arnulfismo, ni el perredismo, ni la bancada popular. Pienso que el Ministro Juliao ha tratado de explicar y debatir la estrategia económica y nada me dice que no esté dispuesto a transigir. El PRD ha presentado sus posiciones claramente, igual que los representantes de la bancada popular. Me parece que si no surge un proyecto económico de consenso en la Asamblea Legislativa, todos, tirios y troyanos, sufriremos las consecuencias de una política egoísta, que sólo se ha basado en las conveniencias políticas y personales de los grupejos de siempre. Y ahí lo dejamos!

101 años de Panamá América

 
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