Mireya será la presidenta de Panamá
Culminándose la campaña electoral, los panameños tendremos que elegir entre dos figuras que tras sí polarizan el caudal de electores; esto, aunque otros se llamen a engaño pretendiendo hacer creer que "aún están en la jugada".
Mucha agua ha corrido bajo el puente desde que iniciaron las acciones de proselitismo, lo que ha mantenido la atención de la ciudadanía enfocada hacia las mismas durante meses, situación que por supuesto, ha influido también en todas las actividades de la vida nacional, particularmente en el sector económico, ya que los inversionistas están a la espera de los resultados finales, afectando sensiblemente al turismo y por ende al comercio en todos sus niveles.
Para un número considerable de ciudadanos ya la suerte está echada, y no cambiará a estas alturas sus decisiones. Por otro lado, existe un considerable grupo de independientes que está sopesando hasta el final las cualidades personales y los planes propuestos por cada uno de los candidatos, tratando de escoger al que consideran el más apropiado para dirigir los destinos de nuestro país durante los próximos 5 años... y ese es su derecho. Para otro grupo minoritario, aún pareciera persistir el deseo de fungir como tercera fuerza que, según nuestro concepto es, consciente o no, un anclaje discreto del partido oficialista; pero ese también es su derecho.
Nosotros particularmente desde hace mucho escogimos a Mireya porque creemos que es tiempo que una mujer ocupe el solio presidencial, y porque sabemos que es suficientemente capaz de administrar mejor la cosa pública frente a los retos en los diferentes estratos del desarrollo nacional y del acontecer internacional; así de sencillo. Y que conste: esta decisión no es producto ni del apasionamiento que tal vez hoy conduce a muchos a inclinar el fiel de la balanza de sus decisiones hacia alguien tan o más joven que ellos, ni es producto de la añoranza de tiempos pasados, pretendiendo evocar figuras que en su época cumplieron su cometido bien o mal, como puede ocurrirle a otros. Nuestra decisión es diáfana; es el resultado de un análisis en grado sumo, tomando en consideración los sucesos del ayer, del hoy, y visualizando el futuro que queremos; todo esto, en medio de reiterados diálogos familiares, amicales y también con nuestra almohada, bajo la perspectiva de que somos ciudadanos panameños con deberes y derechos, y sobre todo, cristianos deseosos de que la justicia social de nuestro país coincida con la de nuestra doctrina
¿Que algunos piensen que nos hemos equivocado...? También es su derecho, pero en medio de la historia de nuestro pueblo que ha tenido la valentía de soportar situaciones de verdadera desesperación por largos años como consecuencia de la arbitrariedad y la ambición de unos pocos de ayer y de hoy, la opción del cambio que ofrece Unión por Panamá y que lideriza Mireya Moscoso es la correcta sin lugar a dudas. Nos resta exhortar a los padres de familia para que en este aspecto orienten con prudencia y sin imposiciones a sus jóvenes hijos e hijas, tratándose de estos cruciales momentos en que Panamá asume delicados compromisos. ¡He allí su gran responsabilidad!; pero al final la decisión será también de ellos.
Sin ostentar triunfalismo alguno, somos positivos y sabemos que Mireya será la Presidenta de Panamá; sabemos que es la ganadora en base al buen juicio y la sensatez que se regalan también en la universidad de la vida. Somos unos convencidos que desde el más remoto rincón de nuestras verdes campiñas hasta el señorío que reviste a nuestra urbes, el próximo 2 de mayo se proclamará el triunfo de una mujer como presidenta, quien sabrá encauzar los destinos de Panamá hacia derroteros de genuina democracia, como merecemos todos y cada uno de los que vivimos y convivimos sobre este suelo....Y por supuesto: será la Presidenta de todos.
Mucha agua ha corrido bajo el puente desde que iniciaron las acciones de proselitismo, lo que ha mantenido la atención de la ciudadanía enfocada hacia las mismas durante meses, situación que por supuesto, ha influido también en todas las actividades de la vida nacional, particularmente en el sector económico, ya que los inversionistas están a la espera de los resultados finales, afectando sensiblemente al turismo y por ende al comercio en todos sus niveles.
Para un número considerable de ciudadanos ya la suerte está echada, y no cambiará a estas alturas sus decisiones. Por otro lado, existe un considerable grupo de independientes que está sopesando hasta el final las cualidades personales y los planes propuestos por cada uno de los candidatos, tratando de escoger al que consideran el más apropiado para dirigir los destinos de nuestro país durante los próximos 5 años... y ese es su derecho. Para otro grupo minoritario, aún pareciera persistir el deseo de fungir como tercera fuerza que, según nuestro concepto es, consciente o no, un anclaje discreto del partido oficialista; pero ese también es su derecho.
Nosotros particularmente desde hace mucho escogimos a Mireya porque creemos que es tiempo que una mujer ocupe el solio presidencial, y porque sabemos que es suficientemente capaz de administrar mejor la cosa pública frente a los retos en los diferentes estratos del desarrollo nacional y del acontecer internacional; así de sencillo. Y que conste: esta decisión no es producto ni del apasionamiento que tal vez hoy conduce a muchos a inclinar el fiel de la balanza de sus decisiones hacia alguien tan o más joven que ellos, ni es producto de la añoranza de tiempos pasados, pretendiendo evocar figuras que en su época cumplieron su cometido bien o mal, como puede ocurrirle a otros. Nuestra decisión es diáfana; es el resultado de un análisis en grado sumo, tomando en consideración los sucesos del ayer, del hoy, y visualizando el futuro que queremos; todo esto, en medio de reiterados diálogos familiares, amicales y también con nuestra almohada, bajo la perspectiva de que somos ciudadanos panameños con deberes y derechos, y sobre todo, cristianos deseosos de que la justicia social de nuestro país coincida con la de nuestra doctrina
¿Que algunos piensen que nos hemos equivocado...? También es su derecho, pero en medio de la historia de nuestro pueblo que ha tenido la valentía de soportar situaciones de verdadera desesperación por largos años como consecuencia de la arbitrariedad y la ambición de unos pocos de ayer y de hoy, la opción del cambio que ofrece Unión por Panamá y que lideriza Mireya Moscoso es la correcta sin lugar a dudas. Nos resta exhortar a los padres de familia para que en este aspecto orienten con prudencia y sin imposiciones a sus jóvenes hijos e hijas, tratándose de estos cruciales momentos en que Panamá asume delicados compromisos. ¡He allí su gran responsabilidad!; pero al final la decisión será también de ellos.
Sin ostentar triunfalismo alguno, somos positivos y sabemos que Mireya será la Presidenta de Panamá; sabemos que es la ganadora en base al buen juicio y la sensatez que se regalan también en la universidad de la vida. Somos unos convencidos que desde el más remoto rincón de nuestras verdes campiñas hasta el señorío que reviste a nuestra urbes, el próximo 2 de mayo se proclamará el triunfo de una mujer como presidenta, quien sabrá encauzar los destinos de Panamá hacia derroteros de genuina democracia, como merecemos todos y cada uno de los que vivimos y convivimos sobre este suelo....Y por supuesto: será la Presidenta de todos.