Mireyismo vs. Panameñismo
Los esnobistas sabelotodo de la política panameña sentenciaban que el partido que, en su momento, dirigiera el Dr. Arnulfo Arias era "personalista" y que tan pronto él falleciera, el partido se desintegraría, y su destino final sería una rebañita voraz de los politicastros a quienes el pueblo siempre había desechado. Se equivocaron porque asumieron que solamente seguíamos el liderazgo del Dr. Arias por su persona -su atracción carismática, el heroísmo en sus luchas, sus inmensos sacrificios personales durante toda su vida pública, y su apasionado amor a nuestro terruño istmeño y al pueblo que en buena hora lo habita.
Somos muchos los arnulfistas que -sin perjuicio de reconocer que la imponente personalidad del Dr. Arnulfo Arias nos exaltaba al fervor nacionalista para luchar "por un Panamá mejor"- fue la doctrina panameñista que él creó, expuso y practicó toda su vida la que nos movió a décadas y generaciones de lealtad a él y a su partido. Esos miles y miles de arnulfistas de varias generaciones no dudamos que es la memoria de su persona y nuestras convicciones panameñistas las que mantendrán esa lealtad vigente hasta el último de nuestros días.
Somos también muchos los arnulfistas que queríamos aceptar el liderazgo de su viuda, quien se había ganado nuestro cariño y agradecimiento por el amor, cuidados y sacrificios personales, con los que había dedicado toda su juventud para conservar la salud y prolongar la vida de nuestro caudillo. Reflexionamos que -a pesar de las múltiples advertencias que nos hizo el Dr. Arias que no quería que su esposa se involucrara en la política, y de afirmaciones de la viuda que su esposo le había pedido que, luego de su partida, no participara en la política -reflexionamos, repito, que sus largos años de ser su compañera debería conocer mejor que nadie el pensamiento político de su esposo, y que ella era la indicada para hacer realidad los ideales del Panameñismo. Sin embargo, desgraciadamente, somos también muchos los arnulfistas que sufrimos una enorme desilución -no porque no se nos haya nombrado en puestos públicos (en mi caso personal, sería un grandísimo ingrato si no reconociera que ella me distinguió con los mejores nombramientos u ofrecimientos de éstos) -sino porque, o ella desconoce en forma absoluta la doctrina a la que su esposo dedicó toda su vida, o a ella no le interesa llevarla a la práctica porque resulta difícil vencer los obstáculos y porque el camino está tan atiborrado de sacrificios personales que no resultan para nada divertidos en una persona para la cual el ejercicio del poder conlleva un disfrute causi-carnavalesco.
Son muchas las contradicciones entre la doctrina panameñista del Dr. Arnulfo Arias y la praxis del gobierno de la Excelentísima Señora Presidenta. La realidad mireyista se trasluce ocasionalmente en los discursos de la Presidenta y sus adláteres. Lo más chocante o inaceptable es la política de sometimiento del Mireyismo. Muchos son los hechos y muchas son las palabras que podría señalar, pero para esta ocasión, sólo me basta citar el discurso de la Señora Presidenta el 21 de diciembre del 2000 en la Catedral Metropolitana. Estas son las palabras textuales:
"No importa el esquema de Gobierno que en cada período o que cada partido político o alianza presente a la consideración de un electorado, en este momento en que la macroeconomía y las tendencias globales son las que determinan el desarrollo de los pueblos, se puede sostener sin temor a equivocarnos que las políticas públicas vienen en gran medida determinadas por entes externos, variando únicamente criterios accesorios en cuanto a la administración del Estado".
Por favor léanse y entiéndase bien estas palabras. No hace falta ser un experto en la doctrina panameñista, para saber que las palabras que se acaban de reproducir, no pueden haber sido exteriorizadas por una arnulfista convencida de la doctrina del Dr. Arnulfo Arias. Podríamos aquí, reproducir páginas y páginas de discursos del caudillo panameñista, relatar anécdotas sin fin de su vida y sobretodo exponer toda su historia política, para espantarnos de la monstruosa contradicción entre el sometimiento mireyista y el nacionalismo panameñista.
Bástenos en esta ocasión (si existe interés, podría seguir este artículo con otros) enumerar las "fuentes" del Panameñismo. Como todo buen arnulfista sabe, la doctrina panameñista (derivada de las ideas de Acción Comunal) fueron expuestas por el Dr. Arias a su llegada a Panamá desde Europa el 21 de diciembre de 1939 en la antigua "Estación de Ferrocarril". Posteriormente hubo otros discursos y desarrollos o refinamientos doctrinarios, pero lo fundamental está expuesto en este discurso. Compárense la exposición del sometimiento mireyista -o sea que las fuentes del Mireyismo "vienen determinadas por entes externos" con las siguientes palabras textuales del Dr. Arnulfo Arias ante el pueblo congregado en la estación de ferrocarril:
"Panameñismo sano, sereno, basado en la investigación y en el estudio de nuestra geografía, nuestra geología, nuestra flora, nuestra fauna, nuestra historia y nuestros componentes étnicos".
Somos muchos los arnulfistas que -sin perjuicio de reconocer que la imponente personalidad del Dr. Arnulfo Arias nos exaltaba al fervor nacionalista para luchar "por un Panamá mejor"- fue la doctrina panameñista que él creó, expuso y practicó toda su vida la que nos movió a décadas y generaciones de lealtad a él y a su partido. Esos miles y miles de arnulfistas de varias generaciones no dudamos que es la memoria de su persona y nuestras convicciones panameñistas las que mantendrán esa lealtad vigente hasta el último de nuestros días.
Somos también muchos los arnulfistas que queríamos aceptar el liderazgo de su viuda, quien se había ganado nuestro cariño y agradecimiento por el amor, cuidados y sacrificios personales, con los que había dedicado toda su juventud para conservar la salud y prolongar la vida de nuestro caudillo. Reflexionamos que -a pesar de las múltiples advertencias que nos hizo el Dr. Arias que no quería que su esposa se involucrara en la política, y de afirmaciones de la viuda que su esposo le había pedido que, luego de su partida, no participara en la política -reflexionamos, repito, que sus largos años de ser su compañera debería conocer mejor que nadie el pensamiento político de su esposo, y que ella era la indicada para hacer realidad los ideales del Panameñismo. Sin embargo, desgraciadamente, somos también muchos los arnulfistas que sufrimos una enorme desilución -no porque no se nos haya nombrado en puestos públicos (en mi caso personal, sería un grandísimo ingrato si no reconociera que ella me distinguió con los mejores nombramientos u ofrecimientos de éstos) -sino porque, o ella desconoce en forma absoluta la doctrina a la que su esposo dedicó toda su vida, o a ella no le interesa llevarla a la práctica porque resulta difícil vencer los obstáculos y porque el camino está tan atiborrado de sacrificios personales que no resultan para nada divertidos en una persona para la cual el ejercicio del poder conlleva un disfrute causi-carnavalesco.
Son muchas las contradicciones entre la doctrina panameñista del Dr. Arnulfo Arias y la praxis del gobierno de la Excelentísima Señora Presidenta. La realidad mireyista se trasluce ocasionalmente en los discursos de la Presidenta y sus adláteres. Lo más chocante o inaceptable es la política de sometimiento del Mireyismo. Muchos son los hechos y muchas son las palabras que podría señalar, pero para esta ocasión, sólo me basta citar el discurso de la Señora Presidenta el 21 de diciembre del 2000 en la Catedral Metropolitana. Estas son las palabras textuales:
"No importa el esquema de Gobierno que en cada período o que cada partido político o alianza presente a la consideración de un electorado, en este momento en que la macroeconomía y las tendencias globales son las que determinan el desarrollo de los pueblos, se puede sostener sin temor a equivocarnos que las políticas públicas vienen en gran medida determinadas por entes externos, variando únicamente criterios accesorios en cuanto a la administración del Estado".
Por favor léanse y entiéndase bien estas palabras. No hace falta ser un experto en la doctrina panameñista, para saber que las palabras que se acaban de reproducir, no pueden haber sido exteriorizadas por una arnulfista convencida de la doctrina del Dr. Arnulfo Arias. Podríamos aquí, reproducir páginas y páginas de discursos del caudillo panameñista, relatar anécdotas sin fin de su vida y sobretodo exponer toda su historia política, para espantarnos de la monstruosa contradicción entre el sometimiento mireyista y el nacionalismo panameñista.
Bástenos en esta ocasión (si existe interés, podría seguir este artículo con otros) enumerar las "fuentes" del Panameñismo. Como todo buen arnulfista sabe, la doctrina panameñista (derivada de las ideas de Acción Comunal) fueron expuestas por el Dr. Arias a su llegada a Panamá desde Europa el 21 de diciembre de 1939 en la antigua "Estación de Ferrocarril". Posteriormente hubo otros discursos y desarrollos o refinamientos doctrinarios, pero lo fundamental está expuesto en este discurso. Compárense la exposición del sometimiento mireyista -o sea que las fuentes del Mireyismo "vienen determinadas por entes externos" con las siguientes palabras textuales del Dr. Arnulfo Arias ante el pueblo congregado en la estación de ferrocarril:
"Panameñismo sano, sereno, basado en la investigación y en el estudio de nuestra geografía, nuestra geología, nuestra flora, nuestra fauna, nuestra historia y nuestros componentes étnicos".