default

A mis amigos del campo


Ya en la recta final de las elecciones generales para elegir un nuevo gobierno, quiero enviarles un saludo y un mensaje a mis amigos del campo, es decir, del interior del país, de las áreas que rodean sus ciudades, en especial de la capital, al igual que Colón, La Chorrera y Arraiján.
En este sentido, hace poco cuando evocábamos la vida y obra del Ing. Ascanio Villalaz en sus 23 años de fallecimiento, recordaba que hace algo más de treinta (30) años, he venido recorriendo los campos por todo el país.
Esto me ha permitido tomar contacto y conocer, en buena medida, la vida de nuestros campesinos, así como de los indígenas de las distintas etnias. Al mismo tiempo, me ha dado la oportunidad de descubrir el país, sus maravillas naturales, sus potencialidades, el tesoro que representa nuestra diversidad de vida, una de las más asombrosas en todo el mundo. Pero ante todo su gente. Sin duda, la Providencia se fijó mucho en nosotros en esta tierra.
¿Por qué lo he hecho y me mantengo en los campos? Ciertamente procedo de familia con raíz en tierra. Parte de mis ancestros se levantaron en lo que hoy es el Lago Gatún, desde hace un par de siglos. Un tronco pasó por Chiriquí y sentó prole numerosa en la provincia de Los Santos. Genéticamente pues, el campo jamás me fue extraño. Mi adolescencia en Chilibre reforzó estos sentimientos, gracias al trato cotidiano con campesinos muy pobres, casi todos migrantes. Aprendí, a los tropezones, a hacer y usar cutarra, amolar y manejar el machete y la coa, a sembrar y cargar motete. Y la pureza del amor.
Poco a poco fui bebiendo la lección, muy dura, pero inolvidable. Así, por circunstancias de la vida -siempre llena de misterios- llegué con Ascanio al Bayano donde se construía el Proyecto energético y productivo más importante después del Canal de Panamá. Aquí me convencí que debía retomar el compromiso sellado en el Instituto Nacional junto a una generación singular (1958), de aportar lo que fuera y algo más, para hacer un país mejor. En Bayano y sus montañas, con Ascanio y Omar Torrijos, sin mezquindades, ni resentimientos, comprendí el significado de la palabra desarrollo. Pero que tal desarrollo no se podrá alcanzar sin la participación de los campesinos en sus campos. Y sobre todo, jamás con un campo empobrecido, expulsador de seres humanos.
Por eso, aún no puedo explicarme cómo al inicio de la década 90 se cerraron los Ciclos Básicos de Producción en las cordilleras y se estrangularan los Centros y Comités de Salud. No concibo que los productores tengan que pedir permiso, andar detrás o cerrar carreteras para que, a duras penas, un ministro les escuche sus inquietudes y problemas. No me cabe en la cabeza que un mandatario, como ocurrió en aquella ocasión, tenga que ser virtualmente encerrado para que se interese por el campo. No podré aceptar que en estos tiempos de apertura de mercados se negocien tratados sin la participación de los productores del campo. Todo esto debemos superarlo. Y sí se puede.
Justamente, he terminado un libro que recoge unas mil horas de entrevistas con productores de todos los tamaños, en todo el país. Se trata de testimonios de esperanzas que renuevan mi compromiso con el campo. Esto y otros treinta años de brega, me autorizan para solicitar a mis amigos y demás familiares un voto para Martín Torrijos. Me baso no sólo en sus cualidades personales y claridad de su Programa de Gobierno, sino en la calidad de sus equipos de trabajo altamente experimentados y muy en particular, con vocación y compromiso de Patria y producción. En suma, más que con el corazón y sentimentalismos pasajeros, debemos acudir a la urnas con la razón y el pensamiento puestos en el futuro y en lo que esperamos de él. El día tres de mayo, tendremos porvenir, o sencillamente repetir el doloroso pasado. No hay otra. Y tampoco marcha atrás.
*El Autor es Comunicador Social especializado en Agroambiente
(adagal43@hotmai.com)

Para Araya, es natural y hasta obvio que aquellos a quienes las encuestas no les benefician, tiendan a desacreditarlas y a señalarlas como falsas. Pero, igualmente, dijo que es natural y obvio que a quienes les benefician las encuestas, las apoyen y las tomen de ejemplo o ilustración para sus seguidores.
Todo lo anterior forma parte del tinglado discursivo propio de las campañas electorales, dijo el experto, quien señala que es falso el "poder" que otorgan a las encuestas de que hacen cambiar de opinión a los ciudadanos y convencen a los apáticos para que voten por uno o por otro candidato.
Araya sostiene que este falaz argumento de que las encuestas pueden hacer cambiar de opinión a la gente se cae de su propio peso porque si fuera cierto, las empresas encuestadoras podrían quitar y poner presidentes a su antojo, y sus propietarios muy probablemente serían candidatos y estarían ocupando los más altos puestos de representación popular, o bien, los políticos tendrían sus propias empresas encuestadoras para alcanzar sus objetivos.
Panamá es uno de los países del área con el período de veda más extenso para publicar encuestas durante el período previo a las elecciones generales, según investigación realizada por este medio.
El Código Electoral dispone en Panamá la prohibición para publicar encuestas sobre la opinión política de los ciudadanos a favor o en contra de determinados partidos o candidatos, diez días antes de la celebración de los comicios.
En Colombia, el Consejo Nacional Electoral establece que se prohíbe publicar encuestas el mismo día de las elecciones.
El artículo sexto de la resolución Número 23 de 1996 del Consejo Electoral colombiano señala: "El día de las elecciones, los medios de comunicación no podrán divulgar proyecciones con fundamento en los datos recibidos, ni difundir resultados de encuestas sobre la forma cómo las personas decidieron su voto o con base en las aclaraciones tomadas a los electores sobre la forma cómo piensan votar o han votado".
Se agrega en un parágrafo que: "El día de las elecciones ningún medio de comunicación podrá publicar o difundir resultados de encuestas realizadas a la salida de la urna o exit poll".
En Costa Rica, el Tribunal Supremo de Elecciones prohíbe la difusión o publicación, parcial o total, por cualquier medio, de sondeos de opinión pública o encuestas relativas a procesos eleccionarios, durante los dos días inmediatos anteriores al de las elecciones y el propio día.
En Guatemala, el Tribunal Supremo Electoral dispone que la propaganda y encuestas electorales sólo serán permitidas desde el día siguiente a la convocatoria de elecciones y hasta treinta y seis horas antes de celebrarse las mismas.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América