Mis apreciaciones arnulfistas
Este domingo 22 de junio culminará el proceso para la escogencia del candidato del mayor partido en el gobierno, el Arnulfista. Todo empezó como una fiesta democrática, donde los aspirantes a la nominación presidencial demostraron casta, madurez, altura. Un torneo que era la envida de propios y extraños; eso lo decían los dirigentes, los convencionales y la oposición. De repente los rieles empezaron a torcerse, las líneas iban y venían y empezaron las frases de la convencional mayor de “yo no he lanzado consigna alguna; quien se sienta amenazado o intimidado que me llame y denuncie a quienes los persiguen; le prometo darle el escarmiento que se merece a quien está hostigando; recuerden...quien nombra y destituye soy yo”.
Muchos convencionales le expresaban a Víctor Juliao su temor a las represalias. “Yo no quiero perder mi trabajo; la situación está muy dura, difícil y no puedo arriesgar la estabilidad económica de mi hogar. A mi casa llegaron a ofrecerme un quintal de arroz para torcerme el brazo, pero mis principios son más fuertes”. Estas y otras manifestaciones las escuchó Juliao en su recorrido cara a cara con los convencionales. El ex ministro de Obras Públicas les indicaba que nadie los iba a botar, que Mireya Moscoso no permitiría esa canallada contra su propia gente, y a juzgar por lo que ha pasado, hasta ahora, las amenazas sólo se han quedado en palabras, no sabemos qué va a pasar después del domingo.
Percibo que José Miguel Alemán no es el ungido ni el favorito de Mireya Moscoso; ella ha declarado su preferencia hacia él debido a los informes que le han suministrado los hacedores de encuestas y focus group. Pero profundicemos sobre esto. Juliao no se volcó a una campaña masiva; no hizo grandes movilizaciones, ni se aparecía en cuanta feria, procesión o juego de canicas encontraba a su paso. Juliao se dedicó a visitar a su gente, los dirigentes y convencionales arnulfistas. La escogencia del candidato no iba a depender de la decisión o voluntad de los casi dos millones de votantes; ella iba a estar en manos de los 200 mil arnulfistas, si era por primaria o los 620 convencionales, por convención.
Juliao no estaba en un concurso nacional para ganar puntos en las encuestas; eso vendría después de obtener la postulación del arnulfismo. Juliao ha sostenido que Mireya Moscoso ha sido víctima de las encuestas. Recuerdan quien dijo: “Mis encuestas son de carne y hueso”. Juliao reitera, que quien las hace pone los resultados; el que paga la fiesta, seguro que escogerá la música de su agrado. Lo interesante de todo esto es poder saber quiénes están detrás de estas encuestas y focus group; si tuviéramos esa respuesta tendríamos un panorama más despejado.
Pero aterricemos sobre los famosos focus group. Juliao fue invitado a dos. En el primero participaron ciudadanos de un nivel bajo, con escaso marco de referencia política y con poca información sobre los acontecimientos más importantes del país. En esa experiencia Martín Torrijos salió bien librado, después le siguió Guillermo Endara y los tres del arnulfismo relegados a planos muy secundarios. Más adelante fuimos a otro focus group, dirigido por la misma compañía, donde la muestra de los participantes era distinta. Se trataba de personas más informadas, con claros criterios políticos y con niveles culturales y de educación satisfactorios. ¡Sorpresa! Torrijos y Juliao empataron en la preferencia de los participantes, luego siguió Endara, más atrás José Miguel y luego Marco Ameglio.
En ese instante reafirmé lo que siempre he pensado de Juliao, pese a no tener una campaña dirigida al pueblo, sino a los arnulfistas, tenía y tiene todas las probabilidades de llegar a la Presidencia de la República. Cuenta con los requisitos mínimos y también los máximos. Es una persona correcta, seria, con cero tolerancia a la corrupción, le gustan las reglas claras, pondera y valora la credibilidad como ser humano y es un defensor del fortalecimiento de los valores cívicos y morales.
De lo anterior tienen conocimiento las bases y los convencionales del arnulfismo. Ellos están dispuestos a votar por Juliao, si el mecanismo para elegirlo es secreto, tal como se lo expresaron en su recorrido cara a cara con ellos. Si Alemán, como dice, no le teme al sistema secreto de votación, ¿por qué no lo promueve? Todos los que de alguna manera hemos contribuido al perfeccionamiento de la democracia sabemos que el voto secreto es la forma de permitirle al individuo que lo haga libre, sin ataduras, sin presiones.
Quien le da libertad a su pueblo, para que escoja a sus gobernantes, puede tener la seguridad que está contribuyendo a formar una mejor sociedad. Quien permite que la gente diga lo que siente, con respeto y decencia, no importa que las opiniones sean contrarias, está permitiendo que le transmitan verdades auténticas que le servirán para mejorar o afianzar lo que está haciendo.
Es mejor tener desconocidos que te digan la verdad que colaboradores que sólo viven diciéndote lo que quieres oír.
Muchos convencionales le expresaban a Víctor Juliao su temor a las represalias. “Yo no quiero perder mi trabajo; la situación está muy dura, difícil y no puedo arriesgar la estabilidad económica de mi hogar. A mi casa llegaron a ofrecerme un quintal de arroz para torcerme el brazo, pero mis principios son más fuertes”. Estas y otras manifestaciones las escuchó Juliao en su recorrido cara a cara con los convencionales. El ex ministro de Obras Públicas les indicaba que nadie los iba a botar, que Mireya Moscoso no permitiría esa canallada contra su propia gente, y a juzgar por lo que ha pasado, hasta ahora, las amenazas sólo se han quedado en palabras, no sabemos qué va a pasar después del domingo.
Percibo que José Miguel Alemán no es el ungido ni el favorito de Mireya Moscoso; ella ha declarado su preferencia hacia él debido a los informes que le han suministrado los hacedores de encuestas y focus group. Pero profundicemos sobre esto. Juliao no se volcó a una campaña masiva; no hizo grandes movilizaciones, ni se aparecía en cuanta feria, procesión o juego de canicas encontraba a su paso. Juliao se dedicó a visitar a su gente, los dirigentes y convencionales arnulfistas. La escogencia del candidato no iba a depender de la decisión o voluntad de los casi dos millones de votantes; ella iba a estar en manos de los 200 mil arnulfistas, si era por primaria o los 620 convencionales, por convención.
Juliao no estaba en un concurso nacional para ganar puntos en las encuestas; eso vendría después de obtener la postulación del arnulfismo. Juliao ha sostenido que Mireya Moscoso ha sido víctima de las encuestas. Recuerdan quien dijo: “Mis encuestas son de carne y hueso”. Juliao reitera, que quien las hace pone los resultados; el que paga la fiesta, seguro que escogerá la música de su agrado. Lo interesante de todo esto es poder saber quiénes están detrás de estas encuestas y focus group; si tuviéramos esa respuesta tendríamos un panorama más despejado.
Pero aterricemos sobre los famosos focus group. Juliao fue invitado a dos. En el primero participaron ciudadanos de un nivel bajo, con escaso marco de referencia política y con poca información sobre los acontecimientos más importantes del país. En esa experiencia Martín Torrijos salió bien librado, después le siguió Guillermo Endara y los tres del arnulfismo relegados a planos muy secundarios. Más adelante fuimos a otro focus group, dirigido por la misma compañía, donde la muestra de los participantes era distinta. Se trataba de personas más informadas, con claros criterios políticos y con niveles culturales y de educación satisfactorios. ¡Sorpresa! Torrijos y Juliao empataron en la preferencia de los participantes, luego siguió Endara, más atrás José Miguel y luego Marco Ameglio.
En ese instante reafirmé lo que siempre he pensado de Juliao, pese a no tener una campaña dirigida al pueblo, sino a los arnulfistas, tenía y tiene todas las probabilidades de llegar a la Presidencia de la República. Cuenta con los requisitos mínimos y también los máximos. Es una persona correcta, seria, con cero tolerancia a la corrupción, le gustan las reglas claras, pondera y valora la credibilidad como ser humano y es un defensor del fortalecimiento de los valores cívicos y morales.
De lo anterior tienen conocimiento las bases y los convencionales del arnulfismo. Ellos están dispuestos a votar por Juliao, si el mecanismo para elegirlo es secreto, tal como se lo expresaron en su recorrido cara a cara con ellos. Si Alemán, como dice, no le teme al sistema secreto de votación, ¿por qué no lo promueve? Todos los que de alguna manera hemos contribuido al perfeccionamiento de la democracia sabemos que el voto secreto es la forma de permitirle al individuo que lo haga libre, sin ataduras, sin presiones.
Quien le da libertad a su pueblo, para que escoja a sus gobernantes, puede tener la seguridad que está contribuyendo a formar una mejor sociedad. Quien permite que la gente diga lo que siente, con respeto y decencia, no importa que las opiniones sean contrarias, está permitiendo que le transmitan verdades auténticas que le servirán para mejorar o afianzar lo que está haciendo.
Es mejor tener desconocidos que te digan la verdad que colaboradores que sólo viven diciéndote lo que quieres oír.