MIVI suspende mejoras en la Casa de Mimbre
El pasado mes de enero El Panamá América publicó el calvario que viven los residentes del viejo inmueble denominado La Casa de Mimbre, ubicado en el corregimiento de Calidonia, a un costado de la Iglesia Don Bosco, donde residen familias sin las mínimas condiciones de salubridad.
A este vetusto caserón que data de la primera mitad del siglo pasado, se le están cayendo los balcones, los techos están llenos de huecos, lo que permite que cuando llueve el agua se filtre a los cuartos, agudizando más los problemas de estas personas.
En este lugar los servicios que de higiénicos sólo tienen el nombre, no funcionan desde hace años y los niños se ven obligados a realizar sus necesidades fisiológicas en el patio ante la mirada de los demás. Al cabo de unos meses de esta publicación, el representante de Calidonia, Ramón Ashby, informó que llegó con parte de su personal a mejorar parte del aspecto de este lugar con madera nueva, hojas de zinc y demás materiales de construcción y al momento de iniciar los trabajos, funcionarios del Ministerio de Vivienda (MIVI) le indicaron que suspendiera las labores porque esta casa estaba condenada.
Según el edil, los funcionarios del MIVI señalaron que los residentes de este caserón tenían que deshabitarlo y si le hacen mejoras, el proceso de reubicarlos sería más complicado. Ante estos planteamientos El Panamá América se comunicó con el director de Desarrollo Social del MIVI, Helizandro Hernández, quien corroboró lo planteado por Ashby y agregó que esta acción se adopta por solicitud del propietario del inmueble, luego de ver la publicación de este medio.
El funcionario precisó que este caserón fue declarado condenado a finales de los años ochenta y desde entonces buscan que los inquilinos lo desocupen, sin embargo, hasta la fecha esto no se ha logrado. "El problema no radica en la solicitud del propietario del inmueble, sino que los directivos de la escuela primaria Pedro J. Sosa, igualmente han pedido que esta casa sea deshabitada por la insalubridad y el hecho de que allí se esconden delincuentes", acotó.
Añadió que el ministerio realizó un estudio socioeconómico donde se determinó que la mayoría de los residentes de la Casa de Mimbre no califican para adquirir una vivienda, pues no cuentan con los ingresos necesarios.
A juicio de Hernández, el MIVI se ha visto obligado a hacer cumplir la ley, pues de lo contrario, sería demandado por los propietarios del inmueble. Puntualizó que las partes afectadas mantienen conversaciones a fin de buscarle una salida a este problema.
Por lo pronto los habitantes del lugar han mostrado su disconformidad con estas medidas y hasta han señalado de forma amenazante que se mantendrán allí hasta que la casa se derrumbe. Esta vieja casa de inquilinato cuenta con dos plantas, 72 cuartos habitados y una población habitacional de casi 300 personas, en su mayoría niños en edad escolar.
A este vetusto caserón que data de la primera mitad del siglo pasado, se le están cayendo los balcones, los techos están llenos de huecos, lo que permite que cuando llueve el agua se filtre a los cuartos, agudizando más los problemas de estas personas.
En este lugar los servicios que de higiénicos sólo tienen el nombre, no funcionan desde hace años y los niños se ven obligados a realizar sus necesidades fisiológicas en el patio ante la mirada de los demás. Al cabo de unos meses de esta publicación, el representante de Calidonia, Ramón Ashby, informó que llegó con parte de su personal a mejorar parte del aspecto de este lugar con madera nueva, hojas de zinc y demás materiales de construcción y al momento de iniciar los trabajos, funcionarios del Ministerio de Vivienda (MIVI) le indicaron que suspendiera las labores porque esta casa estaba condenada.
Según el edil, los funcionarios del MIVI señalaron que los residentes de este caserón tenían que deshabitarlo y si le hacen mejoras, el proceso de reubicarlos sería más complicado. Ante estos planteamientos El Panamá América se comunicó con el director de Desarrollo Social del MIVI, Helizandro Hernández, quien corroboró lo planteado por Ashby y agregó que esta acción se adopta por solicitud del propietario del inmueble, luego de ver la publicación de este medio.
El funcionario precisó que este caserón fue declarado condenado a finales de los años ochenta y desde entonces buscan que los inquilinos lo desocupen, sin embargo, hasta la fecha esto no se ha logrado. "El problema no radica en la solicitud del propietario del inmueble, sino que los directivos de la escuela primaria Pedro J. Sosa, igualmente han pedido que esta casa sea deshabitada por la insalubridad y el hecho de que allí se esconden delincuentes", acotó.
Añadió que el ministerio realizó un estudio socioeconómico donde se determinó que la mayoría de los residentes de la Casa de Mimbre no califican para adquirir una vivienda, pues no cuentan con los ingresos necesarios.
A juicio de Hernández, el MIVI se ha visto obligado a hacer cumplir la ley, pues de lo contrario, sería demandado por los propietarios del inmueble. Puntualizó que las partes afectadas mantienen conversaciones a fin de buscarle una salida a este problema.
Por lo pronto los habitantes del lugar han mostrado su disconformidad con estas medidas y hasta han señalado de forma amenazante que se mantendrán allí hasta que la casa se derrumbe. Esta vieja casa de inquilinato cuenta con dos plantas, 72 cuartos habitados y una población habitacional de casi 300 personas, en su mayoría niños en edad escolar.