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Modernización o nuevo Canal


Por modernización del Canal puede entenderse la utilización de nuevas técnicas, procedimientos o ampliaciones para mejorar la capacidad y eficiencia del actual Canal a esclusas. Lo ilustran los trabajos que por mil millones de dólares lleva a cabo la Comisión del Canal para aumentar su capacidad con el ensanche de Culebra, y mejorar su eficiencia con los cambios del sistema operativo de las compuertas, nuevos y potentes remolcadores y locomotoras, sistemas de navegación por satélites, iluminación, etc.
Podría, inclusive, considerarse el tercer juego de esclusas como una modernización. Afortunadamente, El Niño nos abrió grandemente los ojos a la realidad. El agua es un poderoso limitante aún para el actual canal a esclusas modernizadas. Lo es, "a fortior", para el tercer juego de esclusas adicionales y descomunales, ávidas del vital líquido. El bombeo de reciclaje con que se pretende substituir la carencia de agua es simplemente un eufemismo, por no calificarlo de cándido engaño. No impediría la salinización del Lago Gatún, lo que representa un flagrante ecologicidio inadmisible. Recomendar a los usuarios que lo financiaran, a sabiendas, sería inexcusablemente inmoral y antipatriótico.
Los canales a nivel complementarios, del actual canal a esclusas, requieren compuertas o esclusas de mareas. Dichos canales son intermitentes, generan largas colas de espera y obligan la formación de convoyes. Son híbridos de un canal a esclusas. Su efectividad ecológica es ínfima o casi nula. El canal a nivel de los japoneses es autosuficiente; las velocidades de corrientes son apreciables todo a lo largo; requieren intensísima ayuda de remolcadores y harto cuidado para evitar colisiones. Su efectividad ecológica contra la transmigración de las biotas oceánicas es nula. Todos estos canales, aparte de algunas represas, barreras contra inundaciones, rellenos para carreteras, arrojan un excedente inmenso de excavaciones cuyo despliegue es casi siempre nocivo o antiecológico.
He propuesto un canal a nivel con ensenadas para naves de 250 mil toneladas o más, de uso continuo, a doble vía en dos sentidos, sin compuertas ni esclusas de mareas, sin intermitencias ni convoyes, que constituyen una barrera ecológica per se. Es un canal autosuficiente.
Los lagos de la cuenca canalera servirían como resortes recreativos o turísticos, para cría de peces y de beneficiosa fauna acuática. El ciento por ciento de la capacidad de las hidroeléctricas de Gatún y Madden se aprovecharía. El Lago Gatún daría existencia a astilleros de agua dulce, prácticamente inmunes a la corrosión, que es una bendición. Las viejas esclusas serían apropiadas, unas para dar salida al mar a los astilleros, otras como represas hidroeléctricas. Los lagos serían inagotables fuentes de agua potable para las generaciones futuras y de alivio para las grandes sequías de la humanidad.
Las ensenadas constituirían enormes áreas portuarias y sus ocho mil hectáreas de nuevas tierras y ciento cincuenta kilómetros de nuevas costas proporcionarían cabida para las más grandes zonas libres del mundo, para centros de trasbordo de contenedores, para todos los fines administrativos, comerciales, residenciales, recreativos y turísticos. El brazo oeste de las ensenadas podría albergar instalaciones industriales de las más variada índole.
El valor garante de dichas tierras para el inicio de la construcción sería de unos diez y seis billones (US $16,000,000,000) de dólares. Esta suma bastaría y sobraría para financiar la totalidad del Canal a nivel con ensenadas.
Asombrosamente, el propio Canal y los peajes se trocarían en un mágico regalo.

101 años de Panamá América

 
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