Modificación de penas
Las penas que purgan los delincuentes no parecen ser elementos que disuadan el crimen, por eso, para hacerlas más efectivas debe buscarse otra estrategia, una de ellas es el trabajo. Estas personas que roban, asaltan, secuestran y matan lo hacen porque quieren tener ingresos sin trabajar, son vagos, y el trabajo constituye un verdadero castigo para ellos, a si como enseñarles a vivir en la limpieza, obligándolos a mantener inmaculadas las celdas. Esto se puede lograr colocándolos en un Programa Vigilado de Trabajo Comunitario a cambio de un salario reducido, reducción de penas, de vivir en mejores condiciones, que debe ser obligatorio para pandilleros y ladrones. Este trabajo deben realizarlo durante la jornada laboral completa de ocho horas, engrilletados, de manera que no constituyan un peligro para la sociedad, vigilados debidamente por policías y hasta por perros.
Hay muchos trabajos que los delincuentes pueden realizar: Limpieza diaria de celdas, pintura de paredes en las cárceles, lijado y pintado de barrotes. Botar los desperdicios en los centros penitenciarios; mantener inmaculados los predios exteriores de los mismos; asear los patios de los barrios de Colón y de Panamá, como Curundú, El Chorrillo, y otros; así como las calles que tienen los drenajes obstruidos y cortar herbazales.
Eso podría ser una oportunidad de resocialisarse, aprendiendo a trabajar, aprendiendo hábitos de limpieza, de manera que cuando terminen de cumplir sus penas puedan contar con algún dinero y disposición al trabajo que les permita insertarse en la sociedad. También es necesaria la construcción de cárceles modernas y seguras en todas las provincias, con estructuras apropiadas y la fortaleza y los acabados que eso implica, así como la construcción de una cárcel especial en la capital para los reclusos en proceso de juicio en los tribunales. Hay que procurar que los suministros a las cárceles provengan de regiones aledañas para impactar positivamente el movimiento comercial del área y que la población acepte de buen grado esta instalación. Se debe legislar en cuanto a los menores de edad infractores que se mantienen impunes, para que se les juzgue con base a los delitos que cometieron y no así considerando su edad; que se les coloque la pena requerida, o que su tutor o acudiente la purgue hasta que el joven alcance la mayoría de edad. Veremos entonces padres preocupados por las actividades de sus hijos y no serán los defensores a ultranza de su liberación, aunque sean culpables.
El Sistema Penitenciario no está actuando como correctivo. Debe prohibirse la entrada de celulares, radios, y otros equipos de entretenimiento. La entrada de comidas caseras son la principal fuente de suministros de estos artefactos prohibidos en las cárceles, por lo que deben acabar. Los prisioneros no están en un hotel donde pueden escoger el menú; tienen que comer lo que se sirve a todos en el penal y punto, así como se hace en otras cárceles del mundo. El que tiene una dieta especial, que no delinca para que sus familiares puedan atenderlo como necesita en su casa, no en una cárcel.
La aplicación de esas normas depende de la voluntad de diputados y juristas para tener una ley que beneficie a la sociedad y contribuya a disminuir la delincuencia.