Modificación extemporánea
Las reformas al Código Electoral, aprobadas mediante la Ley No.60 de 29 de diciembre de 2006, son el resultado de un debate amplio y consensuado por los partidos políticos, la sociedad civil y las autoridades del Tribunal Electoral (TE), los cuales, a través de meses discutieron el proyecto final de reformas que fue presentado oportunamente a la Asamblea Nacional.
Queda claro que los diputados oficialistas que hoy proponen una reforma al Código, tuvieron el tiempo suficiente para analizar la finalidad del artículo 4, que señala que ?la residencia electoral del elector es el lugar donde reside habitualmente?.
En su oportunidad, las autoridades electorales manifestaron porqué la persona debe votar en el lugar donde reside. ?Los magistrados sustentaron con cifras, ante la Comisión de Gobierno, el tráfico de electores en los comicios pasados. Citaron como ejemplo los registros del censo de 2000 en la comunidad de Arosemena, en La Chorrera, donde había inscritas 290 personas, pero que en el Padrón Electoral aparecen 670 electores. Es decir, que en esa comunidad votaron 380 personas más de las que viven allí?. (La Prensa, 3/10/07).
El partido oficialista estuvo bien representado en la Comisión Electoral, a través de una figura de militancia dentro de su colectivo, por lo que es extraño que estos diputados no se dieran cuenta de lo que se les avecinaba.
En otrora, el país ha vivido momentos de tensión cuando se acercaba cada período electoral por no respetarse las leyes que regulan la materia, el trasiego de electores, entre otras prácticas. Hoy existe confianza en el TE por sus actuaciones en anteriores contiendas.
La opinión pública de los sondeos ha sido clara al rechazar esta propuesta legislativa. Tenemos que estar vigilantes y alzar nuestras voces de protesta contra esta medida que, de ser aprobada, sería un retroceso en nuestras prácticas electorales, dejando atrás el ejemplo de civismo que Panamá ha ofrecido al mundo en sus últimas seis elecciones. Diputados, recuerden lo que decía Don Ricardo J. Alfaro: "El que elige es el voto y quien pretenda sustituirse a la voluntad del pueblo comete usurpación que el pueblo no puede tolerar".