Modo de vida
En las afueras de Boston, la vida es de fantasía, todo es perfecto (en apariencia). Cuando naces eres un bebé estilo Gerber: blanco, rubio de ojos azules y tempranito te pasean en un coche mientras “mami” se ejercita a la vez. Papá trabaja, “mami” se queda en casa y a la hora de los ejercicios se encuentra con otras “mamis” que también pasean a sus bebés, saludándose ¡Hiii! Las casas son hermosas, con jardines perfectos, adornos alusivos a un tema, ya sea navidad, primavera, pascua de resurrección, halloween, en fin. Todos los conductores detienen los carros para ceder el paso a los peatones (si no lo haces, te cae una multa de $500,00) siempre con una sonrisa en el rostro.
En la tarde, las señoras van al salón de belleza para arreglarse uñas, pies, cabello, etc. Aunque esté súper frío, no se cubren el cabello, la moda es vestir ropa de ejercicios con el cabello suelto. Alrededor de las cinco, seis, siete de la tarde, van al supermercado con el bebé, si hay uno/a más grande, va dentro del coche de juguete del carrito de compras que ofrecen los supermercados, para hacer las compras del día, pues se vive día a día. Si la madre trabaja, entonces va con una lista de compras en la mano a la misma hora, seis, siete, pero con tacones, el cabello suelto arreglado de salón de belleza, ropa de trabajo y en esta época de frío con un abrigo cortito, una cartera grande. Son gente seria, no muestran emociones, repito, siempre con una sonrisa en el rostro.
También es muy obvio el ofrecimiento de disculpas: disculpas si cruzas muy rápido, disculpas si interfieres entre dos personas, disculpas por lo que sea; las otras personas aceptan las disculpas y sonríen diciendo “No es nada”. Todo ocurre muy rápido, pero cuando la persona pasa, se disculpa y la disculpa es aceptada, entonces se pueden escuchar los comentarios o ver los rostros, claro, dependiendo del círculo en el que te muevas. En el mundo profesional también es evidente el ofrecimiento de disculpas.
Por otro lado, existe un desbordamiento en el embarazo de adolescentes, por lo tanto, dejan los estudios dedicándose a los hijos, a los hombres, a la casa. El aspecto oculto es el abuso familiar que esconden para mantener la imagen de ciudad perfecta. Los universitarios viven otra vida, se ofrece una oportunidad de estudios sólo a aquellos que tienen las conexiones y que se sabe van a poder pagar. Esa es la teoría de aceptar a estudiantes extranjeros, pero que paguen por adelantado y en efectivo. Así, si eres hispano, te aceptan, sino no, lo preferible es que te envíe los gobiernos a estudiar, de esa forma el pago está garantizado. Los universitarios van a clases, es un desfile de modas, y los fines de semana es un desbordamiento de alegría.
En Boston, es diferente, igual que en cualquier ciudad grande, es lo mismo que estar en NY, en DC o en Chicago, la vida es rápida y se mueve por tren.
Ha sido cuestión de adaptarse. En una entrevista una chica me sugirió no mencionar el factor racismo, pues es poco profesional. En otra ocasión, en una floristería, comprando unas ramas de eucalipto, me preguntaban para qué las necesitaba, expliqué que para hacer un té (pues el eucalipto arranca la flema), luego al consultar por el cuidado del eucalipto me dijeron que no era necesario, si sólo lo quería para té, entonces iba a arrancar hoja por hoja. O sea que usar el eucalipto para hacer un té es visto como una práctica típica de "Chololandia", nombre que le dan al territorio latinoamericano.
Ese mismo día en la misma floristería pedí por anís y me dijeron que fuera a un supermercado hispano. Al final lo conseguí en un supermercado como extracto en la sección de especias a $5.00 el frasquito. Tuve que responder, "Oh" "I am sorry" "Thank you", sonreír y partir.