Modos de protestas
El populismo que ensayó la dictadura fue un espacio de reto y destrucción del Estado o, por lo menos, era lo que evidenciaba. Lo malo fue que con esa intención, sectores de la sociedad aprendieron un modo de manifestarse que con el tiempo se ha convertido en una peligrosa manera de anarquía. Es evidente la confusión que existe entre la forma como se protesta en democracia y la forma que ésta adquiere en dictadura.
La protesta contra una dictadura incorpora todo tipo de elementos, porque de ella provienen violaciones de toda naturaleza. En democracia, sin embargo, lo primero es conocer que hay un Estado de derecho inherente a todos. Luego entonces, las protestas deben considerar que el derecho de un ciudadano termina donde comienza el del otro. Es innegable que ciertos incumplimientos o limitaciones oficiales producen obligadas protestas. Es natural y correcto. Lo incorrecto es que a la hora de las protestas no se consideren las posibles afectaciones a terceros. Los cierres de calles, por ejemplo, van más allá de la violación al derecho ciudadano de libre circulación. Afectan al comercio y, en consecuencia, a la economía; a los chicos del colegio que no pueden llegar a casa o viceversa; al ciudadano de la tercera edad que tiene una cita médica que no puede perder; o la ciudadana que va a dar a luz y se ve atrapada en uno de estos tranques. Peor aún es cuando de la protestas surgen desafiantes manifestantes que retan a las autoridades. No se trata de eliminar la protesta, sino de saber hacerla. Pero si se opta por acciones fuera de la ley, nadie debe extrañarse que la respuesta sea enérgica.