Monopolio vs. competencia
Causa preocupación que en vez de permitir la operación de varios concesionarios..., el gobierno actual opte por el monopolio.
He seguido de cerca todo el debate que se ha dado en torno a la sospechosa concesión de los "duty free" del Aeropuerto Internacional de Tocumen. He visto con preocupación cómo la administración ha pretendido desviar la discusión a la existencia de un "mercado persa" en la zona libre del aeropuerto, cuando en realidad el tema en discusión es otro muy distinto.
En lo personal, estoy totalmente de acuerdo con que se ordenen las concesiones dentro del aeropuerto y que el mismo adopte una imagen propia de los grandes aeropuertos a nivel internacional. Pero eso es una cosa y otra muy distinta, amañar una licitación para otorgar toda la operación, de manera monopólica, a un solo operador. Aquí lo que está en discusión son dos cosas: por un lado, la transparencia con que se realiza un acto público de tanta trascendencia, en el que hay involucrados varias decenas de millones de dólares; y por el otro lado, la eterna discusión entre las bondades de la competencia y la supuesta necesidad de los monopolios.
Cuando se aprobó la Ley que creó la sociedad anónima que hoy administra el Aeropuerto Internacional de Tocumen, la idea precisamente era que las concesiones que estaban vigentes iban a tener una fecha de terminación y que, para ese momento, la administración otorgaría nuevas concesiones, siguiendo criterios estrictamente técnicos y comerciales, para mejorar el servicio a los usuarios de la terminal aeroportuaria. Siempre se habló de limitar el número de concesiones y analizar objetivamente qué tipo de actividades debían operar dentro del aeropuerto. Por ejemplo, para cualquiera que haya viajado con alguna frecuencia, es increíble que todavía en Panamá haya un solo restaurante operando dentro de nuestro aeropuerto. Eso ha traído, contrario a lo que señalara el actual Gerente con total cinismo en RCM días atrás, precios elevados para el usuario y ganancias enormes para el concesionario. Es apenas lógico que la administración deba buscar traer nuevos concesionarios de restaurantes al aeropuerto, de forma tal que haya competencia, calidad, buenos precios y variedad para quienes transitan por allí.
En lo que a los "duty free" se refiere, no hay objeción alguna a que se limiten los locales dedicados a esa actividad a sólo diez. Lo que es realmente escandaloso y huele a colusión, es que se establecen tales exigencias que pareciera que se está señalando con antelación quién se va a ganar la licitación y se excluye de antemano a potenciales competidores, con reconocida trayectoria como operadores nacionales de larga data o empresas con presencia mundial como ALDEASA, de origen español.
También causa preocupación que en vez de permitir la operación de varios concesionarios para promover la competencia, el gobierno actual opte por el monopolio. Si esto hubiese sucedido con el anterior gobierno panameñista, el escándalo que hubieran realizado los medios de comunicación habría sido estruendoso. El silencio de ahora suena a complicidad.
Panamá es un país que tiene una de las principales zonas libres del mundo. Por años, a nuestro país han venido turistas con el exclusivo objetivo de hacer compras. Tenemos una activa comunidad empresarial que es exitosa a nivel, no sólo nacional, sino regional. ¿Tiene algún sentido que digamos que esos mismos comerciantes no están capacitados para manejar una operación comercial en nuestro aeropuerto? Me parece que no, el único sentido que le puedo encontrar, es el interés de torcer las cosas para propio beneficio. Y eso, a mi juicio, no es más que corrupción. No cero corrupción, sino simple y llanamente, corrupción.
Entre sus pasatiempos favoritos están jugar con su hermanita Miranda, ver televisión y usar la computadora.
A juicio de Castañedas, las escuelas regulares muchas veces no son suficientes para estos niños, ya que ellos requieren de una estimulación pedagógica especial y temprana. "La inteligencia que no se cultiva y no se desarrolla, se pierde", destacó.
Por ello, es importante la detección a tiempo de niños con estas características.
Por otra parte, enfatizó que no hay ningún tipo de evaluación, ya que es sólo un centro de estimulación que complementa la educación.
Como docente asegura, que la mejor calificación que se puede tener es el buen aprendizaje, ese que no se olvida.
"Procuramos que los niños no estudien para el momento sino para toda la vida", añadió.
Para ella, la mejor metodolgía educativa que se puede tener es de calidad en vez de cantidad.
He seguido de cerca todo el debate que se ha dado en torno a la sospechosa concesión de los "duty free" del Aeropuerto Internacional de Tocumen. He visto con preocupación cómo la administración ha pretendido desviar la discusión a la existencia de un "mercado persa" en la zona libre del aeropuerto, cuando en realidad el tema en discusión es otro muy distinto.
En lo personal, estoy totalmente de acuerdo con que se ordenen las concesiones dentro del aeropuerto y que el mismo adopte una imagen propia de los grandes aeropuertos a nivel internacional. Pero eso es una cosa y otra muy distinta, amañar una licitación para otorgar toda la operación, de manera monopólica, a un solo operador. Aquí lo que está en discusión son dos cosas: por un lado, la transparencia con que se realiza un acto público de tanta trascendencia, en el que hay involucrados varias decenas de millones de dólares; y por el otro lado, la eterna discusión entre las bondades de la competencia y la supuesta necesidad de los monopolios.
Cuando se aprobó la Ley que creó la sociedad anónima que hoy administra el Aeropuerto Internacional de Tocumen, la idea precisamente era que las concesiones que estaban vigentes iban a tener una fecha de terminación y que, para ese momento, la administración otorgaría nuevas concesiones, siguiendo criterios estrictamente técnicos y comerciales, para mejorar el servicio a los usuarios de la terminal aeroportuaria. Siempre se habló de limitar el número de concesiones y analizar objetivamente qué tipo de actividades debían operar dentro del aeropuerto. Por ejemplo, para cualquiera que haya viajado con alguna frecuencia, es increíble que todavía en Panamá haya un solo restaurante operando dentro de nuestro aeropuerto. Eso ha traído, contrario a lo que señalara el actual Gerente con total cinismo en RCM días atrás, precios elevados para el usuario y ganancias enormes para el concesionario. Es apenas lógico que la administración deba buscar traer nuevos concesionarios de restaurantes al aeropuerto, de forma tal que haya competencia, calidad, buenos precios y variedad para quienes transitan por allí.
En lo que a los "duty free" se refiere, no hay objeción alguna a que se limiten los locales dedicados a esa actividad a sólo diez. Lo que es realmente escandaloso y huele a colusión, es que se establecen tales exigencias que pareciera que se está señalando con antelación quién se va a ganar la licitación y se excluye de antemano a potenciales competidores, con reconocida trayectoria como operadores nacionales de larga data o empresas con presencia mundial como ALDEASA, de origen español.
También causa preocupación que en vez de permitir la operación de varios concesionarios para promover la competencia, el gobierno actual opte por el monopolio. Si esto hubiese sucedido con el anterior gobierno panameñista, el escándalo que hubieran realizado los medios de comunicación habría sido estruendoso. El silencio de ahora suena a complicidad.
Panamá es un país que tiene una de las principales zonas libres del mundo. Por años, a nuestro país han venido turistas con el exclusivo objetivo de hacer compras. Tenemos una activa comunidad empresarial que es exitosa a nivel, no sólo nacional, sino regional. ¿Tiene algún sentido que digamos que esos mismos comerciantes no están capacitados para manejar una operación comercial en nuestro aeropuerto? Me parece que no, el único sentido que le puedo encontrar, es el interés de torcer las cosas para propio beneficio. Y eso, a mi juicio, no es más que corrupción. No cero corrupción, sino simple y llanamente, corrupción.
Entre sus pasatiempos favoritos están jugar con su hermanita Miranda, ver televisión y usar la computadora.
A juicio de Castañedas, las escuelas regulares muchas veces no son suficientes para estos niños, ya que ellos requieren de una estimulación pedagógica especial y temprana. "La inteligencia que no se cultiva y no se desarrolla, se pierde", destacó.
Por ello, es importante la detección a tiempo de niños con estas características.
Por otra parte, enfatizó que no hay ningún tipo de evaluación, ya que es sólo un centro de estimulación que complementa la educación.
Como docente asegura, que la mejor calificación que se puede tener es el buen aprendizaje, ese que no se olvida.
"Procuramos que los niños no estudien para el momento sino para toda la vida", añadió.
Para ella, la mejor metodolgía educativa que se puede tener es de calidad en vez de cantidad.