Monseñor Amigo, un buen amigo
Desde el 5 de septiembre pasado, arribó a Panamá el ilustre invitado por la jerarquía de la Iglesia Católica panameña, Su Excelencia Carlos Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla. Hoy retorna a su patria, tras una misión de amistad cumplida. Una selecta comitiva salió a su encuentro y desde el primer momento, el vallisoletano hijo de Francisco de Asís, convertido en el Prelado de la Iglesia de España, impresionó por su contagiosa simpatía. Un sutil sentido de buen humor, sumado a una cultura fuera de dudas, complementan su cordialidad y cercanía. Lo de amigo no era cuestión de apellido, era algo más.
De una estatura equiparable al llorado emérito Arzobispo Marcos Gregorio MacGrath Renauld, de 65 años de edad, ya tiene una trayectoria episcopal iniciada en el norte de Africa, en Tánger, donde adquirió una experiencia en un medio no precisamente católico. Desde 1982 es Arzobispo de la Arquidiócesis de Sevilla, con sus diócesis sufragáneas.
El motivo de la visita de tan ilustre prelado todos lo conocemos. Una vieja amistad con el Señor Arzobispo de Panamá y el hecho de la afinidad histórica de que la patrona de la Catedral de Sevilla, sea Nuestra Señora de la Antigua y el de que la patrona de la primera cristiandad de Tierra Firme, sea la misma advocación mariana.
El conocido sacerdote panameño David Cosca Restrepo fue el responsable de toda la secuencia organizativa de los eventos, no sólo de la recepción del connotado visitante y sobre todo, del Congreso Eucarístico Mariano en que se declaró a Santa María la Antigua, patrona de la cristiandad panameña, heredera de esa primera comunidad de la fe, de Tierra Firme en un territorio que, según los mapas de la época, era panameño y que hoy, por cuestión de límites, pertenece al vecino país, la pequeña Colombia.
Con estas celebraciones ya anunciadas desde hace fechas, se quiso subrayar dentro de las monotonías en que caemos en la celebración de este Año Jubilar, Año Santo 2000. Lógicamente, sin mayores vistosidades, se está llevando a cabo en varias parroquias, vicarias y zonas de la Arquidiócesis, el plan quincenal misionero. De su peso se cae el hecho de que la intensidad, entusiasmo y eficacia sea de distinta temperatura en cada sector de nuestra iglesia, desde los que han ido descubriendo como reacción en cadena los elementos vitales que ayudan al crecimiento espiritual, tanto como el reclutamiento de hermanos distanciados de la práctica religiosa en orden a conferir una expresión más realista e inserta en el calendario diario del devenir de esta cálida tierra.
Favorablemente impresionado he quedado de los distintos equipos colaboradores que han prestado toda clase de ayuda a que, tanto la recepción del prelado bético, nuestro distinguido huésped, como el desarrollo de los demás renglones del congreso, hayan culminado a satisfacción. Mención especial merecen las autoridades de la Presidencia, que en el Salón de la Paz, elegante y discretamente agasajaron al Arzobispo sevillano, condecorándolo con la Vasco Núñez de Balboa, en presencia del segundo vicepresidente, Dominador Kayser Bazán, ya que la señora Presidenta estaba en tareas de vital importancia para el país. En su representación estuvieron la Ministra de la Presidencia y el Ministro de Relaciones Exteriores, también.
El "rgano Legislativo hizo un paréntesis educado para honrar al mismo prelado hispalense y le dio cortesía de sala, haciendo derroche de buena imagen y mereciéndose un mensaje positivo y alentador a la difícil e incomprendida misión de legisladores, de parte del orador visitante.
Lamentable fue el comportamiento de la cámara edilicia, que no pudo concretar la programada, aprobada, rutinaria y simbólica ceremonia de entrega de llaves de la ciudad al gran huésped que de tan lejos vino a estrechar los lazos fraternales, debido a mezquinas y enanas disensiones intestinas. Este censurable comportamiento me hizo pensar en la reciente vergüenza internacional que sufrimos todos en el majestuoso estadio azteca y que ha disparado las lenguas de los panameños en forma de no acabar una enfermiza verborrea.
La Banda Republicana deleitó a un grupo de feligreses con escogidas interpretaciones de su vasto repertorio de músicos clásicos. Fuera de la pequeña sombra mencionada, podemos aseverar que el resultado externo lucido, organizado y devoto ha valido todo el esfuerzo invertido.
Si en la metodología antigua del estudio de la química, definíamos los cuerpos comenzando por describir su estado natural, comienzo a pensar que el estado natural síquico del panameño es el de la apatía. "Ni fu, ni fa". Apatía para todo. La prensa escrita, ni "mu". Para lo religioso con más razón. Sin embargo estos sacudimientos festivos externos contribuyen a alejarnos un tanto de nuestra enfermiza apatía.
Congratulémonos por la feliz cristalización de tan esperada fecha. De Sevilla, después de 500 años, vino el metropolitano a visitar la sufragánea provincia eclesiástica panameña, unida en la devoción a la protectora Madre de Dios, María la Antigua, pa primera, la auténtica devoción a la que tuvo en su seno al Redentor del mundo, Cristo Jesús.
De una estatura equiparable al llorado emérito Arzobispo Marcos Gregorio MacGrath Renauld, de 65 años de edad, ya tiene una trayectoria episcopal iniciada en el norte de Africa, en Tánger, donde adquirió una experiencia en un medio no precisamente católico. Desde 1982 es Arzobispo de la Arquidiócesis de Sevilla, con sus diócesis sufragáneas.
El motivo de la visita de tan ilustre prelado todos lo conocemos. Una vieja amistad con el Señor Arzobispo de Panamá y el hecho de la afinidad histórica de que la patrona de la Catedral de Sevilla, sea Nuestra Señora de la Antigua y el de que la patrona de la primera cristiandad de Tierra Firme, sea la misma advocación mariana.
El conocido sacerdote panameño David Cosca Restrepo fue el responsable de toda la secuencia organizativa de los eventos, no sólo de la recepción del connotado visitante y sobre todo, del Congreso Eucarístico Mariano en que se declaró a Santa María la Antigua, patrona de la cristiandad panameña, heredera de esa primera comunidad de la fe, de Tierra Firme en un territorio que, según los mapas de la época, era panameño y que hoy, por cuestión de límites, pertenece al vecino país, la pequeña Colombia.
Con estas celebraciones ya anunciadas desde hace fechas, se quiso subrayar dentro de las monotonías en que caemos en la celebración de este Año Jubilar, Año Santo 2000. Lógicamente, sin mayores vistosidades, se está llevando a cabo en varias parroquias, vicarias y zonas de la Arquidiócesis, el plan quincenal misionero. De su peso se cae el hecho de que la intensidad, entusiasmo y eficacia sea de distinta temperatura en cada sector de nuestra iglesia, desde los que han ido descubriendo como reacción en cadena los elementos vitales que ayudan al crecimiento espiritual, tanto como el reclutamiento de hermanos distanciados de la práctica religiosa en orden a conferir una expresión más realista e inserta en el calendario diario del devenir de esta cálida tierra.
Favorablemente impresionado he quedado de los distintos equipos colaboradores que han prestado toda clase de ayuda a que, tanto la recepción del prelado bético, nuestro distinguido huésped, como el desarrollo de los demás renglones del congreso, hayan culminado a satisfacción. Mención especial merecen las autoridades de la Presidencia, que en el Salón de la Paz, elegante y discretamente agasajaron al Arzobispo sevillano, condecorándolo con la Vasco Núñez de Balboa, en presencia del segundo vicepresidente, Dominador Kayser Bazán, ya que la señora Presidenta estaba en tareas de vital importancia para el país. En su representación estuvieron la Ministra de la Presidencia y el Ministro de Relaciones Exteriores, también.
El "rgano Legislativo hizo un paréntesis educado para honrar al mismo prelado hispalense y le dio cortesía de sala, haciendo derroche de buena imagen y mereciéndose un mensaje positivo y alentador a la difícil e incomprendida misión de legisladores, de parte del orador visitante.
Lamentable fue el comportamiento de la cámara edilicia, que no pudo concretar la programada, aprobada, rutinaria y simbólica ceremonia de entrega de llaves de la ciudad al gran huésped que de tan lejos vino a estrechar los lazos fraternales, debido a mezquinas y enanas disensiones intestinas. Este censurable comportamiento me hizo pensar en la reciente vergüenza internacional que sufrimos todos en el majestuoso estadio azteca y que ha disparado las lenguas de los panameños en forma de no acabar una enfermiza verborrea.
La Banda Republicana deleitó a un grupo de feligreses con escogidas interpretaciones de su vasto repertorio de músicos clásicos. Fuera de la pequeña sombra mencionada, podemos aseverar que el resultado externo lucido, organizado y devoto ha valido todo el esfuerzo invertido.
Si en la metodología antigua del estudio de la química, definíamos los cuerpos comenzando por describir su estado natural, comienzo a pensar que el estado natural síquico del panameño es el de la apatía. "Ni fu, ni fa". Apatía para todo. La prensa escrita, ni "mu". Para lo religioso con más razón. Sin embargo estos sacudimientos festivos externos contribuyen a alejarnos un tanto de nuestra enfermiza apatía.
Congratulémonos por la feliz cristalización de tan esperada fecha. De Sevilla, después de 500 años, vino el metropolitano a visitar la sufragánea provincia eclesiástica panameña, unida en la devoción a la protectora Madre de Dios, María la Antigua, pa primera, la auténtica devoción a la que tuvo en su seno al Redentor del mundo, Cristo Jesús.