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Montesinos: el tribunal del video


"El Perú es un organismo enfermo. Donde se pone el dedo salta el pus". Manuel González Prada, Páginas Libres. Si en el mundo moderno existía algo primitivo y perezoso eran los tribunales peruanos. Expedientes cosidos con agujas de arriero, máquinas de escribir prehistóricas anteriores a Thomas Alva Edison, tinterillos de piel de papiro, palacios de justicia neoclásicos con cariátides de yeso. De pronto ese mundo agusanado y putrefacto hizo plof. Lo reemplazan los videos, "los vladi- videos" los llama la prensa peruana. Las imágenes filmadas por un morboso voyeur para extorsionar a su corrupta clientela convierten a los canales de televisión en nuevos tribunales, en el circo romano de la informática, en la aldea global perversa que no logró prever Marshall mcluhan.
Suministran las pruebas visuales y auditivas de sobornos, chantajes, peculados, malversación, robos, narcotráfico, tráfico de influencias, corrupción de empresarios. Una ordalía de degeneración moral de legisladores de gobierno y oposición, políticos, militares, periodistas, empresarios, jueces, alcaldes, perpetrada por Vladimiro Montesinos, con una bolsa de monedas en la mano.Todo el mundo tiene un precio fue la premisa de su silogismo cínico para comprar conciencias. Mientras la mayoría de los peruanos practicaba a la fuerza dietas de fakir, una pululante picaresca oficialista disfrutaba las bodas de Camacho, nutrida por un proveedor de uñas afiladas y manos largas. Mansiones de ciudad y de playa, apartamentos en Miami, tarjetas de crédito ilimitadas, cuentas secretas, empresas dry cleaner, concubinas de medio pelo.
La mediocridad, el mal gusto, la cursilería, fueron el sello característico de la picaresca togada y entorchada que tomó el poder por asalto, después de la asonada golpista del 5 de abril de 1992. Montesinos se jactó ante un compinche narcotraficante que gobernaría veinte años. Había llegado a la década y avanzaba cinco años más. Lo que no llegó a calcular es cuántos quinquenios permanecerá en la cárcel, si se llega a descubrir su escondite.
Fujimori era la realidad virtual. Montesinos, la realidad real, redundancia irritante pero convincente, reforzada con las pruebas aportadas por las imágenes. Un gángster gobernó el Perú. Mezcla de Al Capone y Pablo Escobar. Encabezó una gavilla de sujetos sin dios y sin ley que convirtió en albañales los tribunales, en guaridas los cuarteles, los escaños parlamentarios en sentinas.
El Perú fue un país en venta. Vendieron bancos, minas de hierro, aeropuertos, centrales hidroeléctricas, puertos, yacimientos gasíferos, fundiciones de minerales etc. Si Machu Pichu tuviera ruedas habría sido vendida. Nueve mil millones de dólares fueron despilfarrados en compras de armas, revendidas a la guerrilla colombiana. A la cabeza de esta chabacana francachela estuvo el fugitivo japonés, camaleónico como una sabandija, y un capitancillo saltimbanqui echado a puntapiés de las caballerizas castrenses.
Hay que reconocer que si los videos de Montesinos se hubieran podido usar en el pasado en el Perú (y en el mundo entero) la tierra hubiera temblado grado 10. ¡ Qué destapes, mama mía¡ Discípulo aventajado de Richard Nixon en el capítulo de trampas, Vladimiro, con su cámara escondida, ha llevado el escándalo visual, como dicen los oradores de la época, hasta las últimas consecuencias. Innovador entre los máximos innovadores del delito, ha abierto un espacio visual más revelador que un confesionario, un ojo de dios pervertido y monstruoso, que todo lo ve, que todo lo graba. Imágenes vergonzantes que la pantalla de la televisión muestra al socaire, sin atenuar la sombría intimidad de los condenados sin indulgencia. Telenovela en la que personajes de la vida real protagonizan el drama de sus ambiciones desmedidas y entregan su alma al diablo por un puñado de dólares, film rodado en los sets del servicio de inteligencia con los claroscuros de una película expresionista de los gabinetes de un Dr. Caligari con bisoñé.
La Enciclopedia Británica clasifica tres clases de inteligencia: inteligencia humana (human being inteligence); inteligencia animal( animal inteligence) e inteligencia militar ( military inteligence). Pocos se atreven a refutar la jerarquía de inteligencias catalogada por esta enciclopedia. Máxime si el descerebrado jefe de la inteligencia militar peruana tuvo la desinteligencia de aportar las pruebas de los abominables delitos que lo sacaron en polvorosa, siguiendo la huella de su compinche yakuza.
Afortunadamente un puñado de civiles y militares no se rindió a las demoníacas tentaciones fujimoristas y pagó su resistencia con la cárcel, la persecución y el destierro. Los generales Salinas Sedó, Soriano, y los que los acompañaron en el intento de expulsar al régimen de los gángsters; el general Rodolfo Robles, que denunció los crímenes del servicio de inteligencia y tantos otros que defendieron el honor de las fuerzas armadas y por eso, a pesar de sus altos calificativos profesionales, fueron pasados al retiro; a los magistrados del tribunal constitucional; a los periodistas de "La República", de "Caretas", a César Hildebrandt, y a todos que sufrieron el acoso de las cloacas de la "prensa chica" y no se rindieron; a los políticos como Fernando Olivera, Alejandro Toledo, Alberto Andrade, Luis Castañeda, Jorge del Castillo, Anel Townsend, Mercedes Cabanillas y a muchos más que no menciono pero enaltezco, el Perú debe rendirles honores por su lucha contra la hez que diez años asaltó el poder.

101 años de Panamá América

 
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