Mora judicial
Se critica a los jueces por la mora en la solución de los casos mercantiles que tienen por resolver. Eso es tan erróneo como injusto. A más de ello, es preciso entender que el problema de la mora judicial no sólo no se puede resolver, sino que cada día se hará peor, porque aumentará.
El sistema sufre de anquilosis. Los casos comienzan presentándolos a un tribunal de turno para recibir. Luego sigue un sorteo para repartirlos entre diferentes juzgados. En comunidades pequeñas, un mismo juzgado atiende los casos civiles y penales. Tras el período probatorio, se dicta la sentencia. Esta puede ser apelada, por lo cual un expediente sale del tribunal donde se ventila hacia otra instancia. Si la sentencia es susceptible de que la parte perdedora pueda utilizar el recurso de casación a fin de anularla, recurrirá a ella. En síntesis, según nuestro sistema judicial, un expediente es una nave que tiene que navegar en lontananza.
En cualquier tribunal, tanto del ramo civil como de lo penal, se tramitan centenares y hasta miles de casos y no hay ser humano capaz de resolverlos serena y justicieramente a razón de tres o cuatro diarios. En el sistema arbitral se le crea a las partes un tribunal para atender, exclusivamente, su caso. En consecuencia, esos se pueden resolver en pocos meses y, excepcionalmente, en más de un año.
Nos cuesta trabajo entender cómo es posible que las personas que se enfrascan en disputas de carácter mercantil y que llevan años de estar pleiteando no se pongan de acuerdo para resolver sus casos mediante arbitraje y poner así punto final a sus preocupantes y amargas esperas. Además, el arbitraje, por su carácter alternativo de administrar justicia, contribuiría en mucho a aliviar la pesada carga que tienen los tribunales estatales y municipales en la actualidad.