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Moral y sensibilidad


El 16 de julio fue para mí un día muy sentimental, emotivo. Supe de la muerte de la hija de un amigo, de un ex director de personal canalero que fue muy justo, y de la inolvidable Celia Cruz. Sentí, por tanto, remordimiento porque siempre recuerdo con mucho cariño, respeto y admiración a dos compatriotas que con toda sencillez dieron todo de sí por Panamá, los profesores Manuel y Dora Zárate, y yo nunca escribí nada relativo a su muerte y el ejemplo que fueron para los panameños.
También, perdura el sentimiento de tristeza por las inundaciones en Arraiján y la alegría al observar que muchos panameños contribuyen para aliviar las necesidades de tanto compatriota afectado adversamente. Pero, analizando el problema, aceptamos que todos tenemos parte de la culpa: Los muchos que botan basura impensadamente, las autoridades que no cumplen cabalmente sus deberes de inspección en las nuevas construcciones, los que no trabajamos de buena fe en las faenas que nos sean propias, y así sucesivamente.
Y no queda por fuera la política que está en su apogeo. Me gustó oír a Billy Ford declarar que él no estaría de acuerdo con que su partido, MOLIRENA, se aliara con el partido de la dictadura. Agrego yo, y qué de una alianza con el mireyismo (ya el arnulfismo parece cosa del pasado).
Ahora todos hablamos de moral y ética y muchos no hemos actuado de conformidad con estas normas, perteneciendo a tanto partido político que poco le ha importado el bienestar de Panamá, que es el de sus gentes, principalmente los más humildes.
Muchos casos son investigados y, generalmente, sólo son condenados los carentes de influencia y dinero. Hay una gran impunidad y peor, la misma se confunde con inmunidad.
Me comentaba un buen amigo cuando nos referíamos a la muerte de Celia Cruz que todos somos parte de nuestro pasado. Pero resulta que como parte de la propaganda política se utilizan juegos de palabras, tales como que no debemos olvidar el pasado, no debemos encajarnos en el pasado, debemos perdonar..., bla, bla, bla. Reitero, debemos conocer el pasado para enderezar los rumbos sinuosos y solapados que hemos recorrido traicionando a nuestro Panamá.
Y pensar que son tan ingentes los problemas que por inacción y desidia hemos permitido que afecten al país. Da grima volver a enumerarlos.
222En estos días, temas como el rollo del CEMIS y los nombramientos dudosos de magistrados de la Corte Suprema de Justicia parece que también van rumbo al olvido y a la impunidad.
Van desde asesinatos a pequeños robos. Recuerdo la comisión presidencial que se nombró para hacer recomendaciones contra la corrupción. Se hizo nada. Eso está en el pasado. Así como parece que quedarán en el pasado las coimas millonarias que han enriquecido ilícitamente a tantos pelafustanes que andan muy orondos por esas calles de Dios.
En estos días, temas como el rollo del CEMIS y los nombramientos dudosos de magistrados de la Corte Suprema de Justicia parece que también van rumbo al olvido y a la impunidad. No hay pruebas se dice, pero uno pregunta si ha habido interés en investigar. Lo que sí se ha hecho es allanar las oficinas de la Comisión de la Verdad. Otra comisión cuyo destino parece ser la nada.
Y hay muchos otros casos que pronto serán cosa del pasado. Y llegará el momento, pronto también, que nos volverán a insistir que nos olvidemos del pasado, que no nos quedemos estancados en él, que perdonemos, bla, bla, bla.
Perdone, caro lector, mi sentimentalismo, mi emotividad, mi sensibilidad, que le parecerán exagerados, excesivos. Sin embargo, recuerde que lo que está de por medio es el bienestar de Panamá y de los panameños.
¡Hasta cuándo vamos a dejar pasar, por dejar pasar, todas las afrentas que se le hacen a nuestro querido terruño! Necesitamos dos millones más de Zárates, por Dios y por Panamá.
¿O no?

101 años de Panamá América

 
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