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Moralidad


Con motivo de la transición de gobierno de una facción gobernante a la que le va a suceder ocurre que por la ley el periodo entre el resultado de las elecciones y la toma de posesión se redujo a dos meses. Esto ha servido para agilizar algunos aspectos y apurar algunos resultados. El presidente entrante, con su sentido pragmático, ha reconocido algunos de los aspectos acertados de la administración saliente, aun cuando también se reconoce que le dejan tareas difíciles de solucionar, amén de las promesas propias del cumplimiento de las cuales estará el electorado pendiente.

Como consecuencia de la ley que reglamentó la abreviación del periodo, quedan dos meses en el limbo. Y tanto concejales como diputados quieren que se les pague sin trabajar, lo cual frente a tanta pobreza, ante tanta carencia y necesidades colectivas, tanto en el campo de la salud, educación, alimentación y vivienda como en el de obras públicas a lo largo del país, tales pretensiones han despertado una repulsa vehemente de parte del pueblo que se opone a que se les pague sin trabajar. Y se repite diciendo que es una inmoralidad cobrar sin trabajar y más con los elevados sueldos que tienen asignados. Es un pésimo precedente. Es un horroroso mal ejemplo a la juventud, que queremos rescatarla de pésimas influencias a las que está expuesta.

Se afirma que se trata no de moralidad sino de legalidad. El país se rige por la legalidad no por la moralidad, y se añade: el pueblo nos eligió para que termináramos nuestros periodos, y que este asunto lo llevarán a la Corte Suprema donde, según opinan otros muchos; indiscutiblemente, les van a dar la razón y el próximo gobierno tendrá que desembolsar varios millones para satisfacer la avaricia sin consciencia social de los presuntos representantes del pueblo, agravando más la desesperanza del pueblo que cada cinco años escoge a sus dirigentes y diputados, y éstos se olvidan de su pueblo y lo que demuestran es que están no por ningún bien del pueblo, sino por el bienestar de su bolsillo.

Hacen falta modelos de generosidad y altruismo, y dejarnos de tanto egoísmo. No hay conciencia moral ni conciencia social, ya que por encima de todo recurrimos a la legalidad o no legalidad. Muchos han citado la frase de Kennedy: “No penséis que puede hacer la patria por ti, sino qué puedes hacer tú por la patria”. Y no era ningún predicador, sino un estadista con grandes ilusiones, cuya vida fue truncada misteriosamente.

Si hay una asignatura pendiente es precisamente la creación de conciencia moral, que no es lo mismo que religiosa, entre los jóvenes, ya que se ha perdido completamente y lo inmoral resulta como la norma de proceder en muchos de los campos del diario vivir. Estamos cosechando lo que se sembró.

101 años de Panamá América

 
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