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Moralidad y democracia partidaria


Los politólogos entienden que para que la democracia sea posible es necesario un mínimo de moralidad de la clase política, a través de sus actuaciones diarias en el quehacer nacional, con lo cual se obtiene la necesaria confianza y credibilidad ciudadana, logrando con ello el fortalecimiento de los partidos políticos como representantes y voceros legítimos de una ciudadanía que desea ser tratada con respeto e inteligencia y no como mero "ganado electoral".

Así, la democratización de los partidos políticos en Panamá a través de las elecciones primarias, es un primer paso necesario para que los ciudadanos inscritos en los colectivos políticos vigentes se manifiesten por medio del voto partidista para la elección de los que serán sus candidatos a Presidente, diputados, alcaldes y representantes de corregimiento.

Sin embargo, en ese camino democratizador de los partidos políticos, no se pueden tomar atajos, pues sería una burla a la voluntad popular de los verdaderos simpatizantes y agremiados del colectivo político en cuestión. Por ello, la compra de apoyos, a través de los "maletinazos", la promoción de inscripciones masivas de nuevos adherentes con el mero fin de tener un "voto más" a favor de candidatos que sólo entienden que la política es un negocio del cual se obtienen los mayores rendimientos y dividendos, debe recibir un rechazo unánime por ser contrario a esa necesaria moralidad que requiere y reclama nuestra sociedad en aras de fortalecer la democracia en que vivimos.

Así, pues, la observancia de las reglas y el cumplimiento correcto del "fair play" electoral se hace necesario para que no haya "juego vivo", que tanto daño le hace a la democracia partidaria. En este aspecto, juegan un rol importante los miembros de los comités de elecciones primarias de los colectivos políticos que deben estar alejados de polémica o conflictos de intereses que pudieran perjudicar la credibilidad de los miembros de dichos comités y la transparencia del proceso electoral interno, poniendo en entredicho la credibilidad del partido.

Debido a las actuales reglas electorales, los buenos ciudadanos no debemos automarginarnos de la política, sino participar activamente dentro de ella, ya que debe ser nuestro deber escoger a los mejores candidatos para los puestos de elección nacional y no seguir votando por "planchas electorales" y menos por "ungidos" que nunca han creído en la necesaria participación democrática de las bases, sino en la dictadura de sus poderes económicos, dándose una maligna "democracia del bozal" que sólo favorece sus intereses personalistas en detrimento de los grandes intereses nacionales.

101 años de Panamá América

 
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