Movimiento popular, sindicalismo y política
Definitivamente el 31 de diciembre de 1999 es una fecha que viene gravitando de manera importante sobre la situación políticonacional. Ello es comprensible, dado el hecho histórico, de que en esa fecha, nuestro país recuperará el Canal y deberá también haber culminado todo el proceso relativo a la reversión de una cantidad de bienes y tierras, porque de acuerdo con la opinión de algunos economistas, el valor de tales bienes y tierras pudiera promediar los 20 mil a 30 mil millones de dólares. Aunque fuera menos se trata de un potencial económico, que tendrá una enorme incidencia en el desarrollo económico del país.
Evidentemente la próxima administración del Estado, además de tener el honor histórico de recibir el Canal, también le tocará administrar los considerables recursos económicos como ningún otro gobierno de nuestra historia republicana haya podido imaginar. Todo lo anterior incide de manera importante en los comportamientos políticos de la actualidad. De acuerdo con algunos estudiosos de la ciencia política (Agustín Cueva), la Constitución originaria de los hoy grandes capitales en América Latina ha tenido como fuente de origen sus relaciones con el poder político constituido.
Esa situación, si bien ha cambiado en alguna medida, sigue siendo una constante y Panamá no es una excepción. De allí que en otras ocasiones, he venido sosteniendo, que las elecciones que están por realizarse en mayo de 1999 serán sumamente costosas, porque así de grandes son las perspectivas económicas que se perfilan para el país.
Como consecuencia de lo dicho, es preocupante la falta de perspectivas de los sectores populares frente a esa realidad. No se tienen proyectos ni propuestas, dado el poco nivel organizativo y político de estos sectores. Cómo entender que el Señor Presidente del país, el Dr. Ernesto Pérez Balladares, se reúna mensualmente con los empresarios, sin embargo, al movimiento obrero y sindical del país, se le dificulta reunirse con el mandatario panameño, por el hecho de su debilidad organizativa y política.
El movimiento popular y panameño no tiene verdaderos y legítimos interlocutores que pongan en el tapete nacional sus intereses. Existen mediaciones, muy graves que dificultan una real incidencia y participación de los sectores populares y democráticos en la vida nacional. Cierto es que nuestro régimen político es partidocrático pero nada impide que la sociedad civil, en ellos los sectores citados, desde sus perspectivas de gremios o corporaciones, concurran a hacer valer y negociar políticamente sus intereses y aspiraciones.
En el movimiento sindical y popular urge una reflexión y un debate serio en torno a su situación, frente a las próximas elecciones, el tema de la reelección, el tema de los bienes revertidos y el Canal.
Sin embargo, otra realidad se viene viviendo en los grupos y sectores empresariales hegemónicos del país. Desde las perspectivas políticoelectoral vienen trabajando en un reagrupamiento político.
Algunos hechos y situaciones parecieran indicar que dicho nucleamiento y concertación de poderosos comerciantes, banqueros, especuladores de bolsas y grandes empresarios, tiene como eje el actual poder político. Es una alianza que se viene impulsando desde las altas esferas del poder político, donde de tomarse en cuenta la participación de los grupos populares será sobre la base de una relación de subalternalidad. El cuadro político descrito pudiera apuntar hacia una salida de tipo burguéspopulista, no necesariamente de participación popular y democrática, que se encuentra reflejada en los llamados grupos de oposición, donde el panorama no está muy claro, lo que dejaría abiertas las ventanas para la aparición del llamado fenómeno de la opción tercerista. Nada descartable.
Como podemos observar, la situación es difícil y la previsibilidad frente a lo que está por venir, todavía sigue condicionada a la eventual aparición de algunos hechos y resultados, entre ellos, los del referéndum para introducir la reelección inmediata.
Amanecerá y veremos.
Evidentemente la próxima administración del Estado, además de tener el honor histórico de recibir el Canal, también le tocará administrar los considerables recursos económicos como ningún otro gobierno de nuestra historia republicana haya podido imaginar. Todo lo anterior incide de manera importante en los comportamientos políticos de la actualidad. De acuerdo con algunos estudiosos de la ciencia política (Agustín Cueva), la Constitución originaria de los hoy grandes capitales en América Latina ha tenido como fuente de origen sus relaciones con el poder político constituido.
Esa situación, si bien ha cambiado en alguna medida, sigue siendo una constante y Panamá no es una excepción. De allí que en otras ocasiones, he venido sosteniendo, que las elecciones que están por realizarse en mayo de 1999 serán sumamente costosas, porque así de grandes son las perspectivas económicas que se perfilan para el país.
Como consecuencia de lo dicho, es preocupante la falta de perspectivas de los sectores populares frente a esa realidad. No se tienen proyectos ni propuestas, dado el poco nivel organizativo y político de estos sectores. Cómo entender que el Señor Presidente del país, el Dr. Ernesto Pérez Balladares, se reúna mensualmente con los empresarios, sin embargo, al movimiento obrero y sindical del país, se le dificulta reunirse con el mandatario panameño, por el hecho de su debilidad organizativa y política.
El movimiento popular y panameño no tiene verdaderos y legítimos interlocutores que pongan en el tapete nacional sus intereses. Existen mediaciones, muy graves que dificultan una real incidencia y participación de los sectores populares y democráticos en la vida nacional. Cierto es que nuestro régimen político es partidocrático pero nada impide que la sociedad civil, en ellos los sectores citados, desde sus perspectivas de gremios o corporaciones, concurran a hacer valer y negociar políticamente sus intereses y aspiraciones.
En el movimiento sindical y popular urge una reflexión y un debate serio en torno a su situación, frente a las próximas elecciones, el tema de la reelección, el tema de los bienes revertidos y el Canal.
Sin embargo, otra realidad se viene viviendo en los grupos y sectores empresariales hegemónicos del país. Desde las perspectivas políticoelectoral vienen trabajando en un reagrupamiento político.
Algunos hechos y situaciones parecieran indicar que dicho nucleamiento y concertación de poderosos comerciantes, banqueros, especuladores de bolsas y grandes empresarios, tiene como eje el actual poder político. Es una alianza que se viene impulsando desde las altas esferas del poder político, donde de tomarse en cuenta la participación de los grupos populares será sobre la base de una relación de subalternalidad. El cuadro político descrito pudiera apuntar hacia una salida de tipo burguéspopulista, no necesariamente de participación popular y democrática, que se encuentra reflejada en los llamados grupos de oposición, donde el panorama no está muy claro, lo que dejaría abiertas las ventanas para la aparición del llamado fenómeno de la opción tercerista. Nada descartable.
Como podemos observar, la situación es difícil y la previsibilidad frente a lo que está por venir, todavía sigue condicionada a la eventual aparición de algunos hechos y resultados, entre ellos, los del referéndum para introducir la reelección inmediata.
Amanecerá y veremos.