Mucha tarea, poca tinta...
Soy una convencida de que la educación es uno de los únicos recursos que tiene un pueblo para abandonar la pobreza. Lo confirma la tendencia global; el mundo está sometido a la tecnología; el Internet, teléfonos celulares con televisión, cámaras, películas, computadoras etc.
Es la era del conocimiento, para participar y no quedarse rezagados es necesario hacer reformas profundas.
Innumerables veces comenté en la televisión la necesidad de transformar el sistema educativo para poder lograr enfilarnos como un país de primer mundo. Me temo, estimados amigos, que no lo veremos, al menos en este periodo de gobierno.
¿De qué nos sirve que nuestros estudiantes tengan 14 materias cuando no aprueban las básicas? La Universidad de Panamá ha contribuido con cinco libros que cubren las áreas para ingresar al campus. Los textos los reparten en las escuelas para que el estudiante se empape del contenido, pero aún así, de 25 mil aplicantes solo pasan de 8 a 10 mil alumnos. El resto reprueba en conocimientos generales.
Una clara señal de la urgencia de la metamorfosis curricular. En estos días más de 400 expertos en educación discutirán sobre la importancia de la educación integral, considerada como clave del cambio para el desarrollo socio educativo de las naciones. Desde primaria hasta la universidad.
"La única forma en que podemos lograr el desarrollo de los pueblos, es con una educación concebida en la unidad de los estudiantes con el objeto de homogeneizar el recurso académico en todos los niveles". Me comentó el Dr. Joaquin Villar-García
Presidente del Consejo de Directores de Columbus University, quien organiza en nuestra capital, el Tercer Consejo Iberoamericano en honor a la calidad educativa.
Educación integral, para lograr los cambios de actitudes en los modelos con la intención de procurar el capital humano. "Necesita que se le dé una educación con excelencia educativa, valores éticos y morales para lograr un esfuerzo en el desarrollo de los pueblos", me decía el Dr. Villar.
El planteamiento no es nada nuevo, en Europa las materias se limitan tan solo a 6 ó 7, no más, el resto son selectivas, no obligatorias.
El punto es reflexionar en lo siguiente: ¿Hay unidad en las tres facetas educativas?
La respuesta es no. Debido a la no integración de la educación se fracasa en el nivel universitario. El estudiante necesita materias primordiales como matemáticas, idioma natural del país, inglés, ciencias naturales, ciencias sociales, física y química, y que se le permitan dos materias alternativas o selectivas.
Muchos estudiantes por el promedio que brindan las asignaturas no básicas pasan de año, pero sin la formación necesaria para entrar al grado.
Gustavo García de Paredes, rector de la Universidad de Panamá coincide en este punto: "No se puede preparar al estudiante en elementos fundamentales porque no llega a profundizar en materias formativas, no informativas, razón por la que se debe aumentar su frecuencia y profundidad".
Este cambio preocupa a los maestros que no están especializados en estas asignaturas, pues temen quedar sin empleo.
"¿Qué va a pasar con los educadores de cuarto y quinto que no enseñan esas materias?". Me respondió un maestro. Muy preocupado decía: "Si hacen un tronco común en esos años los profesores de otras materias quedan en el aire. La escuela media no forma profesionales, ¿qué pasará con las carreras técnicas?".
La tarea no es tan complicada, me dice Gustavo García De Paredes: "Los que no dan tronco común se reprograman con un acuerdo entre el Ministerio y la Universidad y se les orienta hacia áreas de conocimiento donde puedan hacerlo".
El reto es orientar los programas hacia esa meta, la plata no es el problema, sino el sistema. Hay intereses creados, gente que puede quedar vacante. Lo cierto es que si la reforma termina con un sacrificio humano utilizará métodos reprobables, se pueden buscar alternativas.
Donde no podemos titubear es en la calidad de la educación; la evaluación periódica de los docentes, de directores de planteles, la capacitación de los líderes de la enseñanza y de los alumnos que reciben sus conocimientos.
El sector educativo pasa por problemas internos de vandalismo, agresiones a los maestros, manejos cuestionables de los fondos educativos. A los docentes les preocupa su salario. La mora de casi 6 años que alcanza el Programa de Retiro Anticipado (PRA), no han dado luces claras y provoca un docente a la defensiva, prácticamente en pie de guerra. Este panorama muestra un sector inestable.
Se trata de una decisión meramente política, y hasta ahora, el gobierno no ha dado el paso por el costo político que pueda arrastrar este reto. Al relevo entrante en la cartera educativa, Belgis Castro, le dejaron mucha tarea y poca tinta. Tiene un margen muy estrecho para actuar.
Será difícil que el gobierno, a dos años de las elecciones generales, decida hacer una verdadera transformación del sistema. Se trata de un plan estatal rezagado por miedo a perder popularidad, pero que no escatima el atraso que genera el dejar las cosas como están para que otro les haga el quehacer.
No sé qué hubiera sido mejor, un ministro con agallas o un político en el cargo con mas de 65 años, sin nada que perder, que se atreva a dar el paso.
Ojalá que haya una decisión política que se convenza a implementar una nueva decisión.
Es la era del conocimiento, para participar y no quedarse rezagados es necesario hacer reformas profundas.
Innumerables veces comenté en la televisión la necesidad de transformar el sistema educativo para poder lograr enfilarnos como un país de primer mundo. Me temo, estimados amigos, que no lo veremos, al menos en este periodo de gobierno.
¿De qué nos sirve que nuestros estudiantes tengan 14 materias cuando no aprueban las básicas? La Universidad de Panamá ha contribuido con cinco libros que cubren las áreas para ingresar al campus. Los textos los reparten en las escuelas para que el estudiante se empape del contenido, pero aún así, de 25 mil aplicantes solo pasan de 8 a 10 mil alumnos. El resto reprueba en conocimientos generales.
Una clara señal de la urgencia de la metamorfosis curricular. En estos días más de 400 expertos en educación discutirán sobre la importancia de la educación integral, considerada como clave del cambio para el desarrollo socio educativo de las naciones. Desde primaria hasta la universidad.
"La única forma en que podemos lograr el desarrollo de los pueblos, es con una educación concebida en la unidad de los estudiantes con el objeto de homogeneizar el recurso académico en todos los niveles". Me comentó el Dr. Joaquin Villar-García
Presidente del Consejo de Directores de Columbus University, quien organiza en nuestra capital, el Tercer Consejo Iberoamericano en honor a la calidad educativa.
Educación integral, para lograr los cambios de actitudes en los modelos con la intención de procurar el capital humano. "Necesita que se le dé una educación con excelencia educativa, valores éticos y morales para lograr un esfuerzo en el desarrollo de los pueblos", me decía el Dr. Villar.
El planteamiento no es nada nuevo, en Europa las materias se limitan tan solo a 6 ó 7, no más, el resto son selectivas, no obligatorias.
El punto es reflexionar en lo siguiente: ¿Hay unidad en las tres facetas educativas?
La respuesta es no. Debido a la no integración de la educación se fracasa en el nivel universitario. El estudiante necesita materias primordiales como matemáticas, idioma natural del país, inglés, ciencias naturales, ciencias sociales, física y química, y que se le permitan dos materias alternativas o selectivas.
Muchos estudiantes por el promedio que brindan las asignaturas no básicas pasan de año, pero sin la formación necesaria para entrar al grado.
Gustavo García de Paredes, rector de la Universidad de Panamá coincide en este punto: "No se puede preparar al estudiante en elementos fundamentales porque no llega a profundizar en materias formativas, no informativas, razón por la que se debe aumentar su frecuencia y profundidad".
Este cambio preocupa a los maestros que no están especializados en estas asignaturas, pues temen quedar sin empleo.
"¿Qué va a pasar con los educadores de cuarto y quinto que no enseñan esas materias?". Me respondió un maestro. Muy preocupado decía: "Si hacen un tronco común en esos años los profesores de otras materias quedan en el aire. La escuela media no forma profesionales, ¿qué pasará con las carreras técnicas?".
La tarea no es tan complicada, me dice Gustavo García De Paredes: "Los que no dan tronco común se reprograman con un acuerdo entre el Ministerio y la Universidad y se les orienta hacia áreas de conocimiento donde puedan hacerlo".
El reto es orientar los programas hacia esa meta, la plata no es el problema, sino el sistema. Hay intereses creados, gente que puede quedar vacante. Lo cierto es que si la reforma termina con un sacrificio humano utilizará métodos reprobables, se pueden buscar alternativas.
Donde no podemos titubear es en la calidad de la educación; la evaluación periódica de los docentes, de directores de planteles, la capacitación de los líderes de la enseñanza y de los alumnos que reciben sus conocimientos.
El sector educativo pasa por problemas internos de vandalismo, agresiones a los maestros, manejos cuestionables de los fondos educativos. A los docentes les preocupa su salario. La mora de casi 6 años que alcanza el Programa de Retiro Anticipado (PRA), no han dado luces claras y provoca un docente a la defensiva, prácticamente en pie de guerra. Este panorama muestra un sector inestable.
Se trata de una decisión meramente política, y hasta ahora, el gobierno no ha dado el paso por el costo político que pueda arrastrar este reto. Al relevo entrante en la cartera educativa, Belgis Castro, le dejaron mucha tarea y poca tinta. Tiene un margen muy estrecho para actuar.
Será difícil que el gobierno, a dos años de las elecciones generales, decida hacer una verdadera transformación del sistema. Se trata de un plan estatal rezagado por miedo a perder popularidad, pero que no escatima el atraso que genera el dejar las cosas como están para que otro les haga el quehacer.
No sé qué hubiera sido mejor, un ministro con agallas o un político en el cargo con mas de 65 años, sin nada que perder, que se atreva a dar el paso.
Ojalá que haya una decisión política que se convenza a implementar una nueva decisión.