Mucha teoría y poca acción
Compartimos la opinión de quienes estimen que al delincuente hay que educarlo para hacer de él un hombre reformado y así pueda reinsertarse en la sociedad confiando, o al menos, con la esperanza de que no vuelva a delinquir; no obstante, nada se hace para construir reformatorios. Si bien sería muy costoso y tomaría tiempo planificarlos, vale la pena comenzar a considerarlo a fin de hacerlo realidad, aunque sea a largo plazo.
Un plan de tal envergadura requerirá no solamente de especiales trabajos de diseño, sino también de la creación de módulos para psicólogos, sociólogos, médicos generales y especialistas y psiquiatras, farmacia y enfermería.
Sería magnífico vivir en el seno de una sociedad capaz de transformar a un peligroso delincuente en una persona de bien y poder reinsertarlo en ella una vez rehabilitado.