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Muchas preocupaciones además de Irak


A mediados de enero, mientras los rumores de una guerra en Irak circulaban en las Naciones Unidas, el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, dirigió una conferencia de prensa en su sede. Era su primera conferencia en más de un año, y la sala estaba llena en exceso de periodistas.
Se le preguntó a Annan por qué las Naciones Unidas se habían obsesionado con Irak. Devolviendo la pregunta al periodista, dijo: “¿Somos nosotros los que estamos obsesionados con Irak o son ustedes?. “¿No cree usted que los medios tienen alguna responsabilidad por el grado en que Irak ha eclipsado todos los demás temas en nuestra agenda?”, agregó.
Si alguna confirmación se necesitaba sobre este punto, ella llegó al día siguiente en el relato de The New York Times sobre la conferencia de prensa. Annan, deliberadamente, había abarcado en la conferencia una serie de tópicos, desde el cambio climático al conflicto civil, desde Chipre hasta Costa de Marfil. Había invocado las preocupaciones de la ONU sobre pobreza, SIDA y desarrollo en Africa. La noticia de The New York Times, desplegada en la parte inferior de la página internacional, se refería solamente a un tema: Irak.
Para aquellos de nosotros, cuyo trabajo es hacer que la gente en todas partes se entere de los enormes desafíos que el mundo enfrenta hoy en día, no pudo ser peor.
Mucho de lo que las Naciones Unidas buscan hacer demanda crear una mayor conciencia en la gente que vive en relativa opulencia y en paz sobre la grave situación de los pobres y los afectados por los conflictos.
Grandes porciones de gente de todo el mundo requieren desesperadamente la ayuda de la ONU para superar los problemas que no pueden solucionar por ellos mismos. La identificación de los medios de las Naciones Unidas con solo un tema, Irak, llega en un mal momento. Las guerras civiles se propagan con furia en Costa de Marfil y saltan al Congo. Los conflictos de muchos años pueden estar cerca de una solución permanente en Chipre y Sierra Leona, pero ellos necesitan la atención internacional.
La ardua tarea de construir una nación avanza de manera irregular en Afganistán, los Balcanes y en Timor Oriental.
Veinte millones de refugiados y desplazados en todo el mundo dependen de la ONU para conseguir refugio y socorro. Décadas de desarrollo en Africa están desapareciendo por el flagelo del SIDA. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio -acordados en la Cumbre del Milenio de la ONU, en setiembre 2000- no están avanzando al paso que se necesita para ser cumplidos.
Los recursos requeridos para eliminar la pobreza, matricular a las niñas en la escuela, promover la salud y limpiar el agua potable, no han estado disponibles en los niveles necesarios. Ninguno de estos objetivos pueden cumplirse sin el apoyo de la gente común en todo el mundo -el público informado que sostiene la voluntad política de sus gobiernos. Sin embargo, la gente escucha poco acerca de estos temas porque se ahoga en el tamborileo sobre Irak. Los medios llevan una parte vital de la responsabilidad por esto.
Al mundo se le dice que la relevancia de las Naciones Unidas depende de su conducta sobre un solo tema, Irak. Sin duda lo que sucede en el Consejo de Seguridad sobre Irak es de importancia clave para el rol de la ONU en mantener la paz y la seguridad internacional. Pero cuando la crisis de Irak haya pasado, el mundo aún seguirá enfrentando innumerables problemas, que incluyen la propagación de armas de destrucción masiva, la degradación del medio ambiente mundial, las enfermedades contagiosas y la hambruna crónica, temas de derechos humanos y errores humanos, analfabetismo masivo y desplazamiento masivo de gente. Estos son problemas que ningún país, aunque fuera poderoso, puede resolver por sí mismo. Necesitan soluciones que, como los problemas mismos, también trasciendan fronteras.
Las Naciones Unidas existen para encontrar tales soluciones a través del esfuerzo común de sus Estados Miembros. No deberíamos arriesgar -reduciendo el valor de la ONU a un solo tema- a privarnos del único instrumento efectivo que el mundo tiene para hacer frente a los desafíos que seguirán cuando Irak haya dejado de ser un titular noticioso.
*El autor es novelista y Secretario General Adjunto de la ONU para Comunicaciones e Información Pública.

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