Mudos y sin memoria
Mudos y sin memoria. Así quieren los funcionarios panameños a los periodistas como lo demuestra el reciente desplante del canciller Harmodio Arias el martes 12 de agosto en pleno Salón Amarillo del Palacio Presidencial de Las Garzas donde se condecoraba a la vicepresidenta de Taiwan.
La funcionaria anunció en ese momento que su presidente Chen Shui-bian participaría el próximo 3 de noviembre en las celebraciones del Centenario de Panamá en respuesta a la invitación que ha formulado el gobierno local a la mayoría de los gobernantes de otros países.
El anuncio me recordó de inmediato los hechos de 1997 cuando el promocionado Congreso Universal del Canal terminó en un gris encuentro, precisamente por la presencia del entonces mandatario de Taiwan, Lee Teng-Hui, al provocar que la mayoría de los presidentes invitados declinaran su participación porque sus países no reconocen al gobierno de Taipei.
Ante esta situación, con un claro antecedente y siguiendo los principios básicos del periodismo, abordé al canciller Arias al finalizar la ceremonia en el Salón Amarillo para preguntarle si el gobierno panameño no temía que la visita de Shui-bian pueda provocar un hecho similar al de 1997.
La pregunta, acompañada de su referencia histórica, molestó al funcionario al punto que llegó a cuestionar mi patriotismo porque según su punto de vista, mi interrogante buscaba dañar las celebraciones del Centenario. Entre ademanes y gestos groseros, todo frente a la mirada del vicepresidente Dominador Kaiser Bazán y su invitada taiwanesa, el canciller me reclamó que no cuestionara y no recordara, dos características esenciales del periodismo.
El reclamo de la autoridad no fue por tergiversar o malinterpretar declaraciones o hechos, algo común en las ásperas relaciones entre funcionarios y periodistas, sino por cuestionar y recordar.
“¿Usted quiere celebrar el Centenario? Entonces no cuestione” fue la pregunta y auto respuesta del ministro, porque ahora resulta que las interrogantes de los periodistas atentan contra los festejos del próximo 3 de noviembre más de lo que pueden hacerlo las decisiones diplomáticas de las autoridades.
No conforme con intentar coartar nuestra libertad de prensa, Arias intentó influir en mi intelecto al exigirme que no recordará, o por lo menos que no hiciera memoria en público.
“Si ustedes no lo recuerdan”, me reclamó el canciller mientras atribuía segundas intenciones a mi pregunta, pero consciente de las similitudes que le planteaba.
“¿Qué positivo sacas tú de eso, dime algo positivo que buscas en eso?”, agregó.
¿Qué busco? La verdad señor canciller, eso y escribir una noticia completa, con referencias históricas, antecedentes y posibles repercusiones de los hechos que reportamos a diario.
La reacción del canciller, además de irrespetuosa, representa un claro ataque a la libertad de prensa y expresión. Es función y deber del periodista analizar los hechos y para eso se necesita cuestionar y tener memoria, aunque a muchos funcionarios no les agrade.
(Corresponsal de Notimex en Panamá)
La funcionaria anunció en ese momento que su presidente Chen Shui-bian participaría el próximo 3 de noviembre en las celebraciones del Centenario de Panamá en respuesta a la invitación que ha formulado el gobierno local a la mayoría de los gobernantes de otros países.
El anuncio me recordó de inmediato los hechos de 1997 cuando el promocionado Congreso Universal del Canal terminó en un gris encuentro, precisamente por la presencia del entonces mandatario de Taiwan, Lee Teng-Hui, al provocar que la mayoría de los presidentes invitados declinaran su participación porque sus países no reconocen al gobierno de Taipei.
Ante esta situación, con un claro antecedente y siguiendo los principios básicos del periodismo, abordé al canciller Arias al finalizar la ceremonia en el Salón Amarillo para preguntarle si el gobierno panameño no temía que la visita de Shui-bian pueda provocar un hecho similar al de 1997.
La pregunta, acompañada de su referencia histórica, molestó al funcionario al punto que llegó a cuestionar mi patriotismo porque según su punto de vista, mi interrogante buscaba dañar las celebraciones del Centenario. Entre ademanes y gestos groseros, todo frente a la mirada del vicepresidente Dominador Kaiser Bazán y su invitada taiwanesa, el canciller me reclamó que no cuestionara y no recordara, dos características esenciales del periodismo.
El reclamo de la autoridad no fue por tergiversar o malinterpretar declaraciones o hechos, algo común en las ásperas relaciones entre funcionarios y periodistas, sino por cuestionar y recordar.
“¿Usted quiere celebrar el Centenario? Entonces no cuestione” fue la pregunta y auto respuesta del ministro, porque ahora resulta que las interrogantes de los periodistas atentan contra los festejos del próximo 3 de noviembre más de lo que pueden hacerlo las decisiones diplomáticas de las autoridades.
No conforme con intentar coartar nuestra libertad de prensa, Arias intentó influir en mi intelecto al exigirme que no recordará, o por lo menos que no hiciera memoria en público.
“Si ustedes no lo recuerdan”, me reclamó el canciller mientras atribuía segundas intenciones a mi pregunta, pero consciente de las similitudes que le planteaba.
“¿Qué positivo sacas tú de eso, dime algo positivo que buscas en eso?”, agregó.
¿Qué busco? La verdad señor canciller, eso y escribir una noticia completa, con referencias históricas, antecedentes y posibles repercusiones de los hechos que reportamos a diario.
La reacción del canciller, además de irrespetuosa, representa un claro ataque a la libertad de prensa y expresión. Es función y deber del periodista analizar los hechos y para eso se necesita cuestionar y tener memoria, aunque a muchos funcionarios no les agrade.
(Corresponsal de Notimex en Panamá)