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¿Muere el guevarismo?


Muchas organizaciones de la izquierda en América Latina se fundaron con la tesis guevarista de lucha guerrillera como método para la conquista del poder. Actualmente la lucha electoral para la toma del poder, tan criticada en otras épocas acusándola de hacerle el juego a la democracia burguesa, toma fuerza entre las izquierdas y con muy buenos resultados: Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil; Michelle Bachelet, en Chile; Evo Morales, en Bolivia; Hugo Chávez, en Venezuela; Daniel Ortega, en Nicaragua; Mauricio Funes, en El Salvador; Rafael Correa, en Ecuador. Mientras, Colombia es el único país donde perduran las guerrillas con las tácticas utilizadas por el legendario guerrillero Ernesto “Che” Guevara.

Los procesos democráticos y revolucionarios que se han venido desarrollando en el continente merecen profunda admiración y respeto. Estos procesos contribuyen de manera muy importante a la lucha de los pueblos del resto del continente y del mundo. ¿Formalismos políticos? Quizás, pero, para quienes abrazamos en una época la lucha armada como única forma de llevar a obreros y campesinos al poder, esto no indica que el proceso de lucha armada y de resistencia popular, pierdan su validez. En Colombia -por ejemplo- surgió la lucha armada como respuesta a una realidad de terrorismo de Estado, que cercenó las posibilidades de triunfo de los movimientos populares por las vías institucionales.

Ejemplo de ello son el genocidio del movimiento Gaitanista de la década del ‘40 del siglo pasado, aplastado por la vía de la matanza y la dictadura. Luego, en 1970 -con el fraude- la oligarquía colombiana se robó el triunfo que la oposición obtuvo en las elecciones presidenciales. Enseguida vino el exterminio de los movimientos populares en la década del ‘80, donde sólo al partido Unión Patriótica le fueron exterminados ¡seis mil integrantes!

Esta práctica terrorista se mantiene intacta y ha colocado al gobierno de Uribe contra las cuerdas –incluso- por parte de su principal patrocinador, el gobierno de los EE.UU., que hipócritamente, le exige cesar los asesinatos extrajudiciales contra la oposición.

Los asesinatos producidos por los gobiernos oligárquicos contra la población en los últimos 50 años son más numerosos que todos los producidos por las dictaduras militares en el continente americano. Es esa dura realidad la que hace que persista la lucha guerrillera en Colombia.

Todo triunfo revolucionario es de las bases. Ellas son las protagonistas y las que conquistan el poder. Las vanguardias son sólo un elemento dinamizador. En nuestro país es correcto que las organizaciones populares exploren de manera franca, abierta y sin precondiciones de ningún tipo, junto a otras fuerzas, la posibilidad de construir un instrumento político como alternativa a la partidocracia reinante.

101 años de Panamá América

 
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