¿Muerte o salvación?
En el reportaje de Luis Romero Villalobos publicado en la edición de El Siglo del jueves 4 de abril del presente, titulado: "Millones en oro, platino y cobre en minas que no pueden explotarse", referente a las minas de la región de Cañazas de Veraguas, el autor se lamenta de que "una población de más o menos 25.000 habitantes, viva en la miseria, hambre y extrema pobreza, cuando los cerros y grandes extensiones de tierra contienen gran cantidad de minerales como oro, platino, plata, cobre, hierro y otras riquezas que podrían explotarse y convertirse en la salvación de la economía nacional". Esto nos hace recordar cuando como activistas del Frente Nacional de Lucha por la Vida y Contra la Minería (FRENALVCOMI) investigamos en 1997 la sintomatología que presentaban niños estudiantes del Primer Ciclo de Cañazas, y que se sospechaba que era producto de sustancias tóxicas provenientes de la mina Santa Rosa, ya que detrás del mencionado centro educativo había un vertedero de esas sustancias y las canchas de lixiviación quedaban a sólo 300 metros. La sintomatología era de vómitos, mareos, dolores de cabeza en horas de la mañana, etc.
Incluso, se detectaron casos de leucemia o cáncer en la sangre, probablemente, causado por la presencia de plomo y/u otras sustancias venenosas que proliferan en las minas de oro y plata, y que salen a flote del fondo de la tierra.
En el caso de Cañazas hubo que hacer mucha presión y denuncias públicas, para lograr que las autoridades de Salud del área accedieran a tomar las pruebas de sangre a los niños afectados, para realizar los exámenes de laboratorio. Lamentablemente, en una primera ocasión en que se tomaron las muestras de sangre, los recipientes se le cayeron a la persona que los transportaba, perdiéndose las muestras. Como se siguió insistiendo en realizar estos exámenes, en una segunda ocasión, se volvieron a tomar las muestras de sangre a los estudiantes, e inexplicablemente, los recipientes con las muestras desaparecieron. Nadie supo dónde fueron a parar. Y en una tercera ocasión en que sí llegaron al laboratorio las muestras, las autoridades de Salud no dieron fe de cuáles eran los niveles de contaminación de la sangre de los niños internos del Primer Ciclo, sino que simplemente, se informó que no había presencia excesiva de mercurio en la sangre, es decir, no dijeron qué otros contaminantes se habían encontrado.
111Para los santeños, el proyecto minero pende sobre ellos como espada de Damocles. Para los veragüenses, su futuro está en la minería.
En aquella ocasión los santeños, agrupados en el Frente Santeño Contra la Minería (FRESACOMI), luchaban a brazo partido porque se suspendieran los trabajos de construcción de la mina de oro y plata de Cerro Quema. El gobierno del Presidente Ernesto Pérez Balladares, y la empresa Minera Cerro Quema S.A, subsidiaria de la canadiense Campbell Resources, insistían en continuar con la construcción de esa mina que ya había sido suspendida en el mes de julio de 1997, por la presión de los santeños, pues se había dado una gran contaminación en las quebradas Mala y Juncal, y en el río Quema, afluente del Tonosí, que irriga el fértil valle del mismo nombre. Desde entonces contrastaba la actitud antiminera de los santeños, con la actitud prominería de los veragüenses. Y en la actualidad, el pasado mes de diciembre, el educador Arturo Moreno Castro, secretario general del FRESACOMI, se lamentó que la Presidenta de la República, Doña Mireya Moscoso (santeña), no le diera la importancia debida a la solicitud presentada por el Frente Santeño, y en especial, por los moradores del distrito de Tonosí, de suspender "definitivamente" el proyecto minero de Cerro Quema (ver el diario La Prensa del 7 de diciembre de 2001). Esta actitud del Secretario General del Frente Santeño surgió debido a que en diciembre pasado las aguas del río Quema presentaban una coloración rojiza que hizo pensar a los habitantes de la región que la mina estaba siendo reactivada de manera clandestina. Para los santeños, el proyecto minero pende sobre ellos como espada de Damocles. Para los veragüenses, su futuro está en la minería.
Incluso, se detectaron casos de leucemia o cáncer en la sangre, probablemente, causado por la presencia de plomo y/u otras sustancias venenosas que proliferan en las minas de oro y plata, y que salen a flote del fondo de la tierra.
En el caso de Cañazas hubo que hacer mucha presión y denuncias públicas, para lograr que las autoridades de Salud del área accedieran a tomar las pruebas de sangre a los niños afectados, para realizar los exámenes de laboratorio. Lamentablemente, en una primera ocasión en que se tomaron las muestras de sangre, los recipientes se le cayeron a la persona que los transportaba, perdiéndose las muestras. Como se siguió insistiendo en realizar estos exámenes, en una segunda ocasión, se volvieron a tomar las muestras de sangre a los estudiantes, e inexplicablemente, los recipientes con las muestras desaparecieron. Nadie supo dónde fueron a parar. Y en una tercera ocasión en que sí llegaron al laboratorio las muestras, las autoridades de Salud no dieron fe de cuáles eran los niveles de contaminación de la sangre de los niños internos del Primer Ciclo, sino que simplemente, se informó que no había presencia excesiva de mercurio en la sangre, es decir, no dijeron qué otros contaminantes se habían encontrado.
111Para los santeños, el proyecto minero pende sobre ellos como espada de Damocles. Para los veragüenses, su futuro está en la minería.
En aquella ocasión los santeños, agrupados en el Frente Santeño Contra la Minería (FRESACOMI), luchaban a brazo partido porque se suspendieran los trabajos de construcción de la mina de oro y plata de Cerro Quema. El gobierno del Presidente Ernesto Pérez Balladares, y la empresa Minera Cerro Quema S.A, subsidiaria de la canadiense Campbell Resources, insistían en continuar con la construcción de esa mina que ya había sido suspendida en el mes de julio de 1997, por la presión de los santeños, pues se había dado una gran contaminación en las quebradas Mala y Juncal, y en el río Quema, afluente del Tonosí, que irriga el fértil valle del mismo nombre. Desde entonces contrastaba la actitud antiminera de los santeños, con la actitud prominería de los veragüenses. Y en la actualidad, el pasado mes de diciembre, el educador Arturo Moreno Castro, secretario general del FRESACOMI, se lamentó que la Presidenta de la República, Doña Mireya Moscoso (santeña), no le diera la importancia debida a la solicitud presentada por el Frente Santeño, y en especial, por los moradores del distrito de Tonosí, de suspender "definitivamente" el proyecto minero de Cerro Quema (ver el diario La Prensa del 7 de diciembre de 2001). Esta actitud del Secretario General del Frente Santeño surgió debido a que en diciembre pasado las aguas del río Quema presentaban una coloración rojiza que hizo pensar a los habitantes de la región que la mina estaba siendo reactivada de manera clandestina. Para los santeños, el proyecto minero pende sobre ellos como espada de Damocles. Para los veragüenses, su futuro está en la minería.