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Mujeres


Se ha celebrado otro “día internacional de la mujer”, con altas y bajas, pero donde la violencia intrafamiliar y la agresión siguen siendo el peor de los flagelos, y en un cuadro donde el Estado parece impotente, por decir lo menos. Y no se trata sólo de Panamá. Es un fenómeno que se registra desde los países del primer mundo hasta los tercermundistas, donde los hechos cobran un dramatismo doble. La ONU reporta su alarma en localidades como la mexicana Ciudad Juárez donde la violencia tiene como base los conflictos generados por el narcotráfico, o en Guatemala donde las mujeres corren la misma suerte. Los juzgados hablan de que las golpizas a las mujeres no sólo se dan en los estratos más bajos de la sociedad, o entre personas sin ningún nivel de educación. La realidad demuestra que en la búsqueda de una salida al problema, no se puede seguir enfocando el hecho como mero resultado de machismos incontrolados. Mucho hay de eso pero igualmente de medidas judiciales que carecen de efectividad, por lo que las mujeres siguen siendo agredidas; de situaciones psicosociales que hablan de una sociedad enferma incapaz de curarse por sí misma. Es posible que esta situación corra paralela a la crisis educativa, porque pareciera que batallar contra las agresiones a las mujeres es luchar contra un arraigado mal cultural que sólo se puede combatir desde la niñez, y mediante un acuerdo que propicie la propia sociedad.

101 años de Panamá América

 
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