default

¡Mujeres al poder!


Las mujeres, a quienes históricamente se le ha comisionado casi que en exclusiva, la atención del hogar (trabajo reproductivo), la participación en cargos de elección popular resulta difícil.

Se nos ha impuesto el rol de madre-esposa sacrificada, y activarnos políticamente demanda tiempo que se supone debe ser canalizado en la ejecución de los quehaceres de la casa. Para aquellas que desean aspirar a espacios políticos, el reto es mayúsculo.

Muchas son criticadas por desatender sus funciones de reproducción, al nivel de sacrificio que se espera de ellas.

Panamá fue uno de los primeros países del continente en reconocer a las mujeres sus derechos civiles y políticos.

A partir de la década del 90, y con la participación del movimiento de mujeres, se realizaron reformas legales orientadas a garantizar la igualdad de oportunidades para las mujeres en el acceso al poder político.

La Ley Nº 22 de 14 de julio de 1997, "Por la cual se reforma el Código Electoral y se adoptan otras disposiciones", establece que debe garantizarse que, por lo menos, el 30% de las candidaturas, tanto a cargos dentro del partido como a cargos de elección popular, esté ocupado por mujeres.

Entre el periodo electoral pasado (1999-2004) y el presente (2004-2009), en Panamá casi se ha duplicado el porcentaje de mujeres parlamentarias, que ha pasado del 9.86% al 18.30% (13 diputadas principales y 34 suplentes de un total de 71 curules en la actualidad); pese a ello, no se ha logrado alcanzar la cuota del 30% que pretende la Ley Nº 22.

En esta misma tendencia, se observa un crecimiento significativo de las mujeres en los cargos de alcaldes y representantes de corregimiento.

Esta participación no podrá ser mayor, mientras no se definan más mecanismos que permitan una mejor distribución del trabajo reproductivo. Pese a esto, percibo que los modelos de comportamiento de muchos hombres han mejorado. Más padres se ocupan de asistir a las reuniones escolares de sus hijos(as), o de atender la casa.

No obstante, persisten los sentimientos de culpa para muchas mujeres inmersas en actividades fuera del hogar, debido al proceso de culturización patriarcal y androcentrista en el que se nos visualiza como esposa-madre sacrificada.

Tenemos un caso paradigmático, cuando la gobernadora Pallin aceptó la candidatura a la vicepresidencia de USA, por el partido Republicano. Su decisión fue cuestionada por algunos, ya que (asumían los críticos) tiene varios hijos(as) en edad pequeña y uno de los mismos padece de una condición médica especial. Resulta interesante, pues salvo mejor criterio, no he visto que a los hombres se les critique por lanzarse a la política en razón de sus compromisos familiares.

En Panamá, el camino recorrido para lograr la inserción de las mujeres en espacios de poder ha sido tenaz, mas los resultados se dejan ver con una presencia permanente de mujeres candidatas a puestas de elección.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América