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Mujeres a luchar


No sólo se trata de brindar más años a la vida, sino de que estos años se experimenten con calidad. Cuando se discuten las reformas a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social (CSS) surgen criterios tan controversiales como los expuestos por el representante de la APEDE, quien refiriéndose a una de las formas de salvar a la Institución "recomienda" aumentar, es decir equiparar, la edad de jubilación entre hombres y mujeres, considerando que la esperanza de vida en las mujeres es mayor. (Noticias Canal 13, 20-11-2001).
Si junto con el representante de APEDE nos conformáramos con un análisis de forma, que no de contenido, podríamos en un peregrino análisis, aceptar como bueno su planteamiento. Lo que el interlocutor de APEDE ignora, o tal vez conoce insuficientemente, es que no siempre lo igual es justo y equitativo. "Conceder igualdad de derechos -que implica a su vez igualdad de deberes- a las mujeres con respecto a los hombres, supone una carga más para las mujeres y no la igualdad" (Matlary J.H. El tiempo de las mujeres, p.p. 35) En el caso concreto de equiparar la edad de los géneros, para conceder la jubilación, se corre el riesgo de no valorar la sobrecarga que la mujer promedio, cotizante del Seguro Social, lleva sobre sus hombros. Por supuesto que nos estamos refiriendo a esa mujer que mayoritariamente exhibe trabajos de poco prestigio, mucho esfuerzo y baja remuneración "en los estratos ocupacionales bajos ...una muy alta proporción de las mujeres lo hacen en el sector terciario, que comprende los servicios y una gran proporción del sector femenino en los servicios se radica en los servicios domésticos, que es una ocupación de bajo estatus" (Oficina Internacional del Trabajo, Investigaciones sobre empleo #13) y al igual que los otros, de baja remuneración y, de hecho, de menor remuneración que los varones.
Un planteamiento de esta clase ignora la tensión y la presión del mundo reproductivo que ejerce en las mujeres el ámbito de lo privado: "el hogar" que implica, además de la administración del mismo, la reproducción, crianza y educación de la prole; "el bienestar de los hijos implica que siempre haya alguien dispuesto, de día y de noche, a cuidar de los pequeños en la etapa de su desarrollo" (Matllary J. Ibidem pp.35) la realización de las tareas domésticas, (limpieza de la casa, alimentación, lavado, planchado, etc.) en una sociedad con características fuertemente patriarcales en donde el hombre, por regla general, comparte muy poco de esta doble y hasta triple tarea. "La doble explotación de la mujer en la familia está caracterizada por el trabajo doméstico gratuito, socialmente no valorizado ...o sea que la esposa es una reproductora sometida a la autoridad de su marido, que soporta una dependencia específica en razón de la explotación económica de su trabajo considerado como no productivo" (OIT, Las Trabajadoras pp14). Esto, ¿qué significa? Significa que aunque la mujer tienda a vivir más años (y eso les explico, va cambiando, en virtud de los nuevos estilos de vida que hemos incorporado, gracias a los estímulos mercantiles) el desgaste ocasionado en su cuerpo reclama un cese laboral anterior al hombre.
Las mujeres al realizar tareas de baja cualificación también agregan mayor número de factores patógenos y estresores al desempeño ocupacional, eso sin descontar el acoso u hostigamiento sexual al que están expuestas de manera continua, sobre todo en los tiempos actuales, en que la permanencia en el trabajo y otras conquistas que le brindaban seguridad y confianza, han sido tiradas por la borda de golpe y porrazo. Tampoco son significativos los puestos directivos que ocupan en las organizaciones, cuando lo hacen, los que les servirían de sostén en la lucha contra la explotación de sus derechos. La baja de las cotizaciones, por la falta de pago de los empresarios o por la continua disminución de los salarios y por el creciente desempleo, son otros de los elementos que inciden en el bienestar de las mujeres y en la solidez de las finanzas de la CSS; un asunto en el que los empresarios tienen mucho que aportar.
Otro hecho digno de resaltar es que el trabajo reproductivo de la mujer en la familia, contribuye a proporcionar las condiciones esenciales para que los hombres puedan producir óptimamente a nivel de la empresa privada y pública; para que los hombres y también las mujeres incrementen la producción económica y las tasas de ganancia respectiva.
Por otra parte, si nos referimos al concepto esencial que implica el retiro ocupacional, nunca podríamos argumentar que lo ideal consiste en extender la etapa laboral a una población que en alto porcentaje se caracteriza por trabajos de gran requerimiento físico, psicológico y social, que la lleva, no pocas veces, a adquirir enfermedades de tipo profesionales u ocupacionales enmascaradas, la mayoría de las veces, por las enfermedades comunes. "Los costos en que incurre la sociedad al ignorar las necesidades de las mujeres son, entre otros: altas tasas de morbi-mortalidad infantil y juvenil, debilitamiento de la economía y deterioro de la calidad de vida que afecta a todos" (...) Por ello, las mujeres sufren las repercusiones en forma de desigualdad de oportunidades, un mayor riesgo de enfermar y de impedir su propio desarrollo personal y un mayor riesgo de frustración al estar sometidas a las decisiones de otras personas" (Forero, M.T., Cañón, O.L. Pineda, J.A. Mujer Trabajadora, Nuevo compromiso social, pp. 211).Generalmente son hombres los que en su gran mayoría detentan el poder público y político, los que deciden, incluso, las cuestiones relativas a las mujeres. ¿Hay acaso paridad genérica en la conformación de la comisión por el diálogo nacional de la CSS? Hablamos de una paridad genérica estratificada por ocupación. ¿La hay...?.
Imposible sería separar los modos de producción de la jerarquía, las funciones y los cometidos sociales, de tal forma que se reproducen en el campo laboral estructuras patriarcales que subordinan, silencian e invisibilizan a las mujeres, ya sean profesionales, artesanas, obreras u oficinistas; no sólo diferenciadas por tipo de trabajo y salarios, sino por la asignación de roles y papeles adscritos al mundo de lo femenino. De allí que quienes se sienten con el poder de decidir grandes cuestiones nacionales, propongan el aumento de la edad de jubilaciones de las mujeres, como una medida salomónica al desfinanciamiento de la CSS. Hecho frente al cual las mujeres nos mantendremos alertas.

101 años de Panamá América

 
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