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Mujeres urbanas: trabajo, maternidad y sexualidad


NO SÉ CUÁNTAS mujeres, sobre todo las más jóvenes, tienen conciencia de los cambios radicales que se han dado en nuestras vidas. El derecho al voto, a vivir libres de violencia, a disfrutar de nuestra sexualidad, a educarnos, a ejercer cualquier profesión u oficio, a escoger el número de hijos que queremos tener, a administrar nuestros bienes son logros relativamente recientes que han cambiado no sólo nuestras vidas cotidianas, sino el modo de vernos y de relacionarnos entre nosotras y con los hombres.
La recién publicada encuesta de CID-Gallup, patrocinada por el Panamá América y Medcom, es un aporte interesante para conocer y comprender algunas percepciones y realidades. La muestra consta de 1018 mujeres entre 18 y 54 años, del área urbana y las preguntas formuladas relacionan las variables de edad, educación, estado civil, nivel socioeconómico y satisfacción con la apariencia personal. Los resultados ponen de manifiesto coincidencias, pero también diferencias generacionales, educativas y socioeconómicas que deben tenerse en cuenta para no incurrir en el error, por lo demás muy común, de hablar de "la mujer panameña", ignorando las diversidades y complejidades de las muchas mujeres que formamos parte de esta nación. Pero, sobre todo, para entender los profundos cambios que atraviesan nuestras vidas y que nos afectan no sólo a nosotras sino a toda la sociedad.
El 35% de las encuestadas manifiesta ser solteras, el 28% casadas y el 37% unidas, viudas, y divorciadas. Independientemente del estado civil, la mayoría opta por la maternidad y declaran ser madres el 46% de las solteras, el 95% de las casadas y el 90 % de las unidas, viudas y divorciadas. Que casi la mitad de las solteras sean madres pone de relieve la importancia de la divulgación y aplicación de la ley de paternidad responsable para garantizar la filiación y los derechos de estos niños, en aquellos casos en que el padre no los reconoce voluntariamente al momento del nacimiento.
El 80% de las que son madres trabaja, y el 62% de ellas continuó laborando después de haber dado a luz por lo que la incorporación de las mujeres a la fuerza laboral no es un fenómeno transitorio en sus vidas y si a ese dato añadimos que el 32% se identifica como jefa de familia tanto las empresas como el Estado tienen que diseñar y ofrecer los apoyos necesarios para que puedan combinar sus roles de madres con los de trabajadoras, sin los apremios y angustias provocados por la falta de guarderías y de horarios flexibles, que ya son conquistas laborales en otros países y que aquí todavía ni siquiera reclamamos con energía.
A pesar de la opción mayoritaria por la maternidad y que el 76% considera que ser madre es una de las ventajas de ser mujer, sólo el 35% considera la maternidad como una necesidad. El 92.7% reclama el derecho a usar métodos anticonceptivos y el 86% está de acuerdo en que tiene derecho a tener los hijos que pueda cuidar y el 80% considera que el número de hijos ideal no debe ser mayor de tres.
El 79% ha tenido relaciones sexuales, el 5% no y el 15% no responde; la mitad de las encuestadas tuvo su primera relación entre los 15 y los 18 años, es decir a edad temprana, lo que amerita fortalecer los programas de educación sexual con énfasis en la responsabilidad y las implicaciones que los embarazos precoces tienen en la salud y las oportunidades de educación y desarrollo personal. Independientemente de el inicio de la actividad sexual a edad temprana, existe una proporción casi igual entre las que opinan que las mujeres deben de llegar vírgenes al matrimonio y las que consideran conveniente las relaciones sexuales prematrimoniales. La inmensa mayoría afirma que recuerda su primera relación como agradable o muy agradable. El 41% usa métodos de prevención con frecuencia, siendo los preferidos la inyección, la píldora y el condón, pero las cifras parecen moderadas dado el alto porcentaje de mujeres que están sexualmente activas y el hecho de que el 61% dice sentir temor al SIDA.
Con respecto al aborto, hay un rechazo total al mismo del 61%, un 15% lo acepta por razones de salud, un 9% en caso de violación y sólo el 6% en los casos en que no se desea el embarazo.
El que una mayoría contundente admita disfrutar de su sexualidad correlaciona con el hecho de que el 64% se considere bonita y el 70% "sexy", o sea, sexualmente atractiva, algo notable ante el bombardeo propagandístico inmisericorde de modelos de belleza que poco o nada tienen que ver con nuestra variopinta composición étnica.
Todos estos son datos que debemos analizarse y ampliar para incluir a las mujeres de áreas rurales e indígenas que quedaron fuera de esta encuesta, de manera que podamos abrir nuestras mentes a las nuevas realidades, deshacernos de miedos y mitos y seguir adelante por caminos de igualdad y de equidad.

101 años de Panamá América

 
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