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Multitudes insólitas


El pasado 31 de enero en la capital, como todos los años, se dio el hecho siempre impactante de una multitud de panameños en actitud piadosa adueñada de varias calles del corregimiento de Calidonia. Los medios de comunicación, aún los más sectarios, no pudieron excluirse de dar la noticia fotográfica del suceso.
Cuando la ciudad de Panamá terminaba en el antiguo casino que posteriormente alojó las aulas de una de las ramas del Instituto Justo Arosemena, en bus o en tranvía, llegábamos a esos lugares terminales. Y en ese sector a corta distancia se levantaba una sencilla construcción "un caserón viejo" que se la conocía como el Hospicio de Huérfanos, aunque en realidad era un Instituto Técnico dirigido por los hijos de San Juan Bosco. Allí acudían a matricularse muchos compañeros de entonces y se iniciaban en la tipografía, música, zapatería, electricidad, ebanistería o sastrería. Me conversa una pariente recordando esos tiempos, que entre la gente se apreciaban mucho los servicios que prestaban los que salían egresados de los talleres educativos de esa institución. Testigo estrella de aquellos tiempos es nada menos que el sacristán de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Carrasquilla, Don Leocadio Tejada, con sus 87 años, nos cuenta algo de sus memorias confirmando que "enseñaban a todo el que quería aprender oficios": "Donde queda actualmente una parada de buses había una capillita donde se veneraba a San Juan Bosco y, ya entonces, se hacía una pequeña procesión". El devoto y consagrado sacerdote italiano Soldatti era la figura con la que había que entenderse y en resumidas cuentas fue el que sembró la semilla de la devoción al Santo. Añade el exalumno Tejada que "también había un Padre costarricense cuyo nombre no recuerda" y concluye informándonos que "él ingreso allí por recomendación de Monseñor Quizada".
La procesión que iba cada vez creciendo se fue caracterizando por la participación de los grandes políticos de la época destacándose el Dr. Arnulfo Arias Madrid, el Mayor Alfredo Alemán, Juan Demóstenes Arosemena, Alcibiades Arosemena y otros.
El Dr. Alberto Osorio Osorio en su valiosa obra Historia Eclesiástica de Panamá 1815-1915 nos informa sumariamente en las pág. 513- y s.s. Sobre el advenimiento de la comunidad salesiana a Panamá y las dificultades que tuvieron cuando pusieron a funcionar la Escuela de Artes y Oficios. Citemos al Dr. Osorio: "Los pasos preparatorios los dio el Obispo Francisco Javier Junguito, S.J. quien, en transcurso de su Visita "ad limina" a la Sede Apostólica, obtuvo una entrevista en Turín con el sucesor inmediato de Juan Bosco, Don Miguel Rua. El Pastor de Panamá le solicitó enviar de inmediato religiosos que atendieran los campos pastoral y pedagógico. Ya en 1904, el Inspector salesiano en Colombia, Don Aimé, estuvo en Panamá para puntualizar con el gobierno y la Diócesis las cláusulas del contrato. El clérigo inspeccionó el local destinado a la escuela, hallándolo sumamente pequeño. A instancias suyas fue ampliado con cupo para cien alumnos.
En virtud del convenio, el primer Gobierno Nacional asumía los emolumentos de los educadores, la pensión para setenta jóvenes, el equipo escolar necesario y dejaba al Director y maestros en libertad para impartir las enseñanzas de acuerdo a óptimos criterios y programas. Los nombres de Padres que se destacaron fueron el padre José Misieri, el Padre Hugo Wrobel y José Argueta. Los PP. José Smith y Antonio Russo. La obra salesiana se inició con la atención de la parroquia de San Miguel que fue entregada a la Diócésis de vuelta al año 1929. "Y aquí en donde empalmamos con el inicio de lo que hoy celebramos.
Más adelante viene el Oratorio Festivo en la Avenida Ancón de muy grata recordación. Dentro del mundo futbolístico raro es el entendido en foot ball que no haga mención a aquella época cuando con el Padre Turcios quien después fuera elevado al cargo de Obispo en Honduras, fomentó en forma constante y técnica la práctica de tan mundial deporte. Había un número plural de categorías. Mi recuerdo fue que quise entrar y no pude. Había muchas solicitudes. Todo el mundo recuerda que había que portarse bien y había que asistir a misa si querías jugar. Mi opinión hoy es que al desaparecer esas escuelas de foot ya no hemos podido echar raya ni en Sub 17, 18, 19, 20, ni en otras categorías al menos internacionalmente.
De todas maneras grande ha sido la obra de los salesianos en Panamá, pero lo que los catapulta al estrellato apostólico, es el hecho de la procesión de Don Bosco el 31 de enero. ¿A qué se debe esa multitud cada año más creciente? Indiscutiblemente que dada nuestra historia religiosa panameña, nuestra idiosincracia y la vehemente campaña protestante y de otros movimientos carismáticos lo único que podemos afirmar al contemplar esta monstruosa manifestación popular que junto con todas las con causas humanas hay que discernir una presencia inconfundible del Espíritu Santo que mueve santos corazones con ese fervor popular, sencillo a demostrar su fe católica por las calles de la ciudad. Resulta que en Panamá se honra a menos multitudinariamente más que en Turín. La obra salesiana comparativamente en El Salvador, Honduras, Nicaragua, Guatemala y Costa Rica es muy superior que la de Panamá y en esos países no se da esta manifestación de insólita multitud devota del Santo Patrono. Hay necesariamente que ver que Dios Nuestro Señor a través de este Santo ha aglutinado a la gente sencilla en la religiosidad popular tradicional para que expresen su devoción de esta manera como una ratificación de su fe católica que progresivamente se va educando y reevangelizando a través de los esfuerzos misioneros que se llevan a cabo. Es decir que a pesar de todos los pesares, Dios sigue trabajando a su manera a través de su pueblo. Estos hechos revaloran la religiosidad popular que es el punto de partida de toda nueva empresa apostólica que se lleva a cabo por el mejoramiento y superación de nuestra comunidad.

101 años de Panamá América

 
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